Su marido le pidió el divorcio y ella le dio un flan envenenado a su hija y la degolló

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LA PLATA

BUENOS AIRES – Hace cuatro años María Inés González preparó un flan, le puso veneno para ratas y se lo dio de comer a su hija, una nena de 11 años con retraso madurativo. Así asesinó a la menor después de que su marido iniciara los trámites de divorcio y llegó a juicio detenida. La autoría del crimen no estaba en duda, sino si ella comprendió la criminalidad de su acto. Este lunes por unanimidad, los jueces la absolvieron.

La fiscal, que ya adelantó que va a apelar el fallo, había pedido la pena de prisión perpetua al considerar que se trató de un homicidio triplemente agravado. En ese sentido, Victoria Huergo alegó que la imputada actuó presumiblemente motivada por el enojo y el odio que le daba el inminente abandono del hogar de su esposo, y fue a al punto vulnerable de su pareja, la hija de ambos. “Lo pensó y lo ejecutó siguiendo un plan, aprovechando el momento de soledad” de la menor, replicó el portal 0221.

Por su parte, la defensora oficial Verónica Garganta se basó en el informe de los peritos psicológicos y psiquiátricos que atendieron a González y concluyó que su clienta “actuó bajo un estado de irreflexión“. Según el testimonio de una psicóloga, la acusada es una mujer “pueril, sencilla, inocente” y graficó que “tiene una relación aniñada con el mundo”. “No es una imputada común”, subrayó.

Este lunes finalmente, los jueces Andrés Vitale, Ernesto Domenech y Santiago Paolini avalaron la postura de la defensa y resolvieron absolver a González bajo la condición de que sea trasladada a un centro de atención penitenciario especializado en casos de personas inimputables por estados mentales alterados. Recién cuando los médicos especialistas determinen que ya no es peligrosa para sí ni para terceros podrá recuperar la libertad.

Los fundamentos del veredicto del Tribunal Oral Criminal (TOC) III de La Plata se darán a conocer el próximo lunes.

El caso

El hecho ocurrió el 22 de mayo de 2015. La madre envenenó a su hija y después, cuando las toxinas empezaron a hacerle efecto, la cortó con una trincheta. Una de las heridas, la que le provocó en el cuello, fue mortal.

Tras matar a la nena, la acusada se autolesionó con el mismo cutter y abrió las perillas de la cocina para que saliera monóxido de carbono. Sin embargo, no pudo terminar con su plan criminal porque su pareja llegó antes de lo previsto y le salvó la vida. La hija de los dos ya estaba muerta cuando el hombre apareció.