Competir sólo por precio es una batalla sin ganadores. Se trata de la variable más fácil de imitar para nuestros competidores, y las más atractiva para los clientes menos fieles. Ni que hablar del impacto negativo en nuestra rentabilidad.

“Por ese motivo, creamos una infografía para mostrar las tres acciones clave que permiten a las empresas dejar de sufrir por los precios y comenzar a pensar en términos de valor”, aseguró Ariel Baños en su página fijaciondeprecios.com.