El gobierno nacional avanza en la implementación de convenios para que los titulares de programas sociales trabajen en arreglar las escuelas públicas durante el receso de verano.

En la práctica será una prueba piloto de un “empalme” con una fuente laboral para quienes integran los programas Hacemos Futuro y las personas que reciben un salario social complementario del Estado, un universo de más de 500.000 personas.

Funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social se reunieron ayer con sus pares bonaerenses de la provincia de Buenos Aires y con la dirección general de Cultura y Educación bonaerense para avanzar en el convenio, que podría alcanzar, en esta primera etapa, a unas 300 escuelas, solo hasta marzo.

Los edificios escolares dependen de las provincias. Para avanzar, el gobierno nacional necesita que los distritos deriven fondos a través de los consejos escolares y las intendencias para solventar los materiales, insumos y ropa de trabajo.

El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación deberá pagarles un plus mensual a los beneficiarios de los planes sociales por los trabajos de infraestructura que realicen.