El padre de Máximo Thomsen, uno de los rugbiers detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa, aseguró hoy que “no hubo un plan” para matar al joven.

Tras salir de la comisaría de Pinamar, el hombre dijo estar “destrozado”, y definió la situación como “una locura” y “una pesadilla”.

“Yo estoy destruido y estamos muertos todos. Máximo está destrozado. No hicieron ningún plan para matarlo. Eso es una locura. Es una pesadilla total”, expresó Marcial Thomsen, tras visitar a su hijo en la comisaría, al igual que lo hicieron los padres de otros de los detenidos.

Máximo Thomsen es uno de los diez rugbiers que permanecen detenidos desde hace una semana por decisión de la fiscal de Villa Gesell, Verónica Zamboni, quien les imputó el delito de “homicidio agravado por premeditación de dos o más personas” en perjuicio de Báez Sosa a la salida del boliche Le Brique.

Con información de NA.