SOCIEDAD

El otro lado de la prostitución: Cuando es la mujer quien decide trabajar de prostituta sintiéndose plena y empoderada

Es el “oficio más viejo del mundo”, dicen algunos, es “opresión contra la mujer”, dicen los más extremos, es “un delito”, dicen los partidarios del código penal, el tema es que la prostitución tiene defensores y detractores.

Tiene su lado oscuro, presente en la trata de personas y tiene su cara visible y social como el de las trabajadoras sexuales e integrantes de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina), lo innegable es que es algo que está presente en la sociedad y que muchos grupos tratan de erradicar y se radicalizan al punto tal de estigmatizar a aquellas mujeres que la ejercen y la realizan por voluntad propia.

En las últimas semanas Jimena Barón desató una gran polémica con un sinfín de repercusiones con su nuevo tema “Puta” y la particular campaña que eligió para promocionarlo. Jimena eligió pegar afiches similares a los de los que se usan para promocionar servicios sexuales en la calle. En los carteles se la podía observar a ella, luciendo medias de red y comiendo un pancho.

Un grupo de la sociedad tomó la campaña de marketing de la artista como apología a la prostitución y vincularon esto con la trata de personas, lo cual ocurre mucho en nuestro país. Las aguas se dividieron entre quienes tenían una postura más abolicionista, que vinculaban a la prostitución como una forma de explotación de mujeres y entre aquellos que entendían el mensaje de Barón desde otro punto: aludiendo a la libertad de elegir hacer lo que más le guste.

La prostitución como un trabajo

Continuando en esta última línea, La Crítica decidió ahondar más a fondo en la postura de aquellas mujeres que eligen la prostitución como una forma de ganarse la vida que la ejercen con pasión y profesionalismo, que hacen del trabajo sexual justamente eso, un trabajo.

Nos entrevistamos con una mujer que como muchas en la Argentina, sigue estos mismos preceptos y que desde un primer momento se mostró dispuesta a hacer escuchar su opinión y sentar su postura en base a su experiencia en el tema.

La contactamos por Twitter, su @ es ”CheluFlor” y trabaja como prostituta, se presenta como escort independiente, actriz y productora porno amateur y profesional, utiliza las redes sociales a modo de canal publicitario, al igual que muchas otras trabajadoras sexuales que se autogestionan, ellas mismas son Dueñas, Gerentes, Publicistas y Guardaespaldas de sus propios negocios, sin depender de nadie.

Chelu a la hora de definirse fue categórica: “prostituta, independiente y antisistema”.

Nos cuenta que fue docente durante muchos años pero que un día decidió alejarse de aquella profesión para dedicarse a otra actividad en la que se sentía más cómoda y que era más redituable.

Nunca le molestó aceptarlo ni tampoco se sintió presionada u obligada por terceros. Simplemente, se sentía feliz haciéndolo. Según revela, decidió dar ese gran paso, “cuando en todo momento mis jefas mujeres me maltrataban o destrataban por el carisma que tenía y me ensuciaban por ser quién era. Ahí supe que podía ser independiente y no depender de otro para hacer lo que quiera sin represión”.

La palabra “puta” y el feminismo mal entendido.

La entrevista fue avanzando y nos encontramos con una mujer directa, de pocas palabras, pero las justas y necesarias para hacer saber lo que piensa y lo que siente, confesó que le molestaba el término “puta” y explicó el motivo: “Sinceramente me enfada pero creo que es porque esa palabra contiene una connotación ofensiva (se usa para insultar) y cuando clientes me dicen ‘hola puta u hola putita’ me enfada y les digo “no me digas así aunque lo sea”. Pero bien sé que no lo soy. Soy prostituta”.

Respecto al asunto de Jimena Barón, Chelu expresó claramente: “opté por apoyarla porque veía mucho ataque desmedido contra un marketing mal entendido”. Y al mismo tiempo se refirió al feminismo con quien tiene un posición bien marcada: “Me identifico a cerca de la igualdad de derechos pero a veces veo que se sobrepasan con ciertas acciones y/u opiniones. Por ejemplo: conductas destructivas en cuanto al patriarcado. Ahí mucho no comparto”.

Chelu es una mujer empoderada en el justo sentido de la palabra, ella opto por tomar el poder, por decidir hacer lo que quiere y siente con pasión y que eso sea su medio de vida, así demuestra que si bien existe la trata de personas, hay mujeres que ven a la prostitución como su medio vida, su trabajo y lo hace de la mejor manera posible.

El final de la entrevista se acercaba y nos dejó un mensaje a la sociedad: “Hay que ser quien uno es, no perder la esencia y hacer lo que a uno le haga bien y no molestar a terceros”.

 

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