Nahir Galarza no quería saber nada con los consejos de sus padres Marcelo y Yamina, quienes le pidieron que terminara la huelga de hambre, que iba por el noveno día, en la Unidad Penal Número 6 de Paraná.

“Si llegué hasta acá, voy a seguir. Esto lo hago por ustedes y por mí”, dijo la joven de 21 años. Pero se sentía mareada, sin fuerzas y había bajado más de ocho kilos. Y su reclamo no había tenido eco.

La frase que convenció de ponerle fin a la protesta fue simple: “Nahir para poder recibir visitas tenés que estar bien, sino vas a terminar internada”. Si seguía así, iba a enfermar por la abrupta pérdida de peso. Y tampoco iba a poder recibir a sus padres.

Marcelo Galarza como Yamina Kroh estaban muy preocupados por la salud de su hija. Pese al reclamo de Nahir, en medio de la pandemia del coronovirus, no hubo respuestas.

“Nadie se ocupó de ella ni fue a verla. Es una discriminación, como si lo que pidiera fuera un capricho y no un derecho. Además, hicieran la diferencia con ella, por eso le pedimos que volviera a comer antes de que su salud empeorara”, dijeron sus padres a Infobae.

Quien se ocupó de convencer a la joven condenada a perpetua por el crimen de Fernando Pastorizzo, ocurrido el 29 de diciembre de 2017, fue el abogado Claudio Berón, cuya intervención respecto a Nahir se circunscribe exclusivamente a la esfera legal dentro de la Unidad Carcelaria. Desde enero trabaja en todo lo referente a su conducta y requerimientos en su vida diaria.

En diálogo con Infobae, Berón enumeró los motivos que llevaron a la joven a interrumpir la protesta:

* “Nahir decide levantar la huelga al comprender que no iba a tener respuestas por parte de los Organismos Judiciales y Carcelarios”.

* “Considero oportuno y necesario aclarar que el reclamo no obedece a un capricho por parte de Nahir, sino que es un reclamo lógico y legítimo. Cualquier persona privada de su libertad tiene derecho a realizar peticiones ante las autoridades judiciales. Su reclamo se basa en que desea tener comunicación con su familia, con la cual no toma contacto en forma personal desde hace dos meses. Se está comunicando solo por llamadas telefónicas de voz”.

* “Lamentablemente desde que fue detenida es objeto de ataques y perseguimientos constantes por parte de la opinión pública y desde algunos medios de prensa que, tergiversando la información, inciden en la opinión y el ánimo de la gente”.

* “He escuchado periodistas en medios nacionales enojados porque Nahir solicitó el arresto domiciliario, deberían saber esos comunicadores que es un derecho que tiene Nahir y son los jueces quienes resuelven”.

* “Se ha hecho creer, falsamente, que Nahir posee privilegios dentro de su encierro. Ello es falso, la realidad es totalmente opuesta. Se encuentra alojada junto a otra compañera las 24 horas del día, sin salidas al exterior bajo el pretexto de posibles ataques por partes del resto de la población carcelaria, se le impide en muchas ocasiones el uso de determinada ropa (por ser un posible motivo de agresión de sus compañeras), se le realizan requisas constantemente (en un porcentaje altamente superior a lo normal), etcétera”.

* “En definitiva, entiendo que hay un hostigamiento hacia Nahir sin que, llamativamente, tanto los organismos de Derechos Humanos como el colectivo feminista se hayan preocupado por su situación”.

* “Lo que la comunidad debe entender es que Nahir Galarza a corto o largo plazo va a salir de la cárcel y que es una persona privada de su libertad no de la dignidad humana y el resto de sus derechos”.

“Aunque no la vemos hace tiempo, estamos contentos porque volvió a comer e inmediatamente se fue a dormir. Por el momento comió frutas y verduras. Pero necesita reponer energías”, dijo Marcelo Galarza a Infobae.

Tal como anticipó este medio en exclusiva, la huelga de hambre de Nahir comenzó el lunes 27 de abril.

Las visitas fueron postergadas como en todas las cárceles del país para evitar el riesgo de la transmisión del COVID-19. En varios penales, Devoto y Melchor Romero, por ejemplo, hubo violentos motines originados por la extraña situación que se vive por el virus.

Con la actitud de protesta depuesta por su hija, sus padres están más tranquilos. “Hablamos con ella y si bien quería seguir sin alimentos, era para peor. No iba a tener buenos resultados. Y lo más triste es que iba a terminar en un hospital y a nosotros tampoco iban a permitirnos verla”.