En esta época, la atención de la sociedad está puesta en la pandemia del coronavirus y el aislamiento obligatorio. Sin embargo, hay un gran sector de la población que aún sigue interesándose por lo animales y su bienestar. Esta historia tiene como protagonista a “Trapo”, un perro guardián que cuida las instalaciones del Penal de Villa Urquiza, en la provincia de Tucumán.

Este fin de semana, su salud preocupó a varios efectivos que lograron encariñarse con su presencia y compañía. Y cómo no hacerlo. Durante años, este animalito recorrió fielmente los muros de la penitenciaría y se comportó como un verdadero vigilante. Por eso no es de extrañar que los uniformados hayan hecho todo a su alcance para cuidarlo.

En cuestión de pocas horas, algunos penitenciarios se “pasaron la gorra” para recaudar dinero y costear los gastos del veterinario. Con plata en mano, uno de ello levantó a “Trapo”, visiblemente dolorido y decaído y lo trasladó junto a otro compañero a una clínica especializada en animales.

Veterinaria, "Trapo"
Uno de los penitenciarios que asistió a “Trapo”. Gentileza: Alejandro Sotelo

Luego de una larga y agónica espera, el médico lo atendió. Su diagnosticó fue dolores múltiples ocasionados por un accidente de tránsito sumado al irrefrenable paso del tiempo. El especialista le recetó algunos medicamentos, entre ellos una serie de inyecciones que lograron estabilizarlo.

Por fortuna, en pocas horas, el querido “Trapo” recobró su ímpetu y alma de guardián. La tristeza que reflejaba su cara al salir del Penal quedó en el olvido. Al regresar, se lo pudo ver más altivo que nunca, caminando a la par de sus “compatriotas”.