El fideicomiso “ciego” -legalmente no existe esa figura- que creó Mauricio Macri en abril de 2016 llega a su fin hoy, al cumplirse seis meses de su salida del Gobierno: así lo establece el contrato que firmó para poner parte de sus bienes (cerca de 50 millones en acciones y propiedades) bajo esa modalidad.

¿Qué aportó el expresidente? 101.383 acciones nominativas no endosables de 1 peso cada una y de un voto por acción en 4 Leguas; 2.190 acciones nominativas no endosables de 1.000 pesos cada una y de un voto por acción y 5.064.938 de acciones preferidas de 1 peso cada acción y sin derecho a voto en Agro G; 35 acciones no endosables de 100 pesos cada una y de un voto por acción en Molino Arrocero Río Guayquiraró; 220.000 acciones nominativas no endosables de un peso cada una y de un voto por acción en María Aminas; así como 13 departamentos en el lujoso complejo “Molina Ciudad”, en el barrio porteño de La Boca.

Esos bienes fueron manejados hasta este miércoles 10 de junio por la firma Seguridad Fiduciaria S.A.: su presidente, el escribano José María Fernández Ferrari, falleció el 17 de agosto de 2019, menos de una semana después de la derrota electoral del entonces precandidato presidencial, Mauricio Macri.

Desde esa fecha quedó en su lugar el vicepresidente de la compañía y también escribano, Esteban Enrique Ángel Urresti. Jaqueado por la denuncia de supuesto espionaje ilegal a políticos, religiosos, movimientos sociales, empresarios, sindicalistas y periodistas, así como por la intención del oficialismo de investigar la deuda que contrajo con el FMI y si ese dinero se fugó, la novedad de la finalización del “Contrato de Fideicomiso Ciego de Administración” podría ser una nueva bala en la recámara de la pistola política del kirchnerismo.

El sitio Noticias Argentinas intentó saber si por la mente del ex Presidente se cruzaba la idea de dar a conocer el resultado del instrumento financiero, pero en su entorno sólo fueron respuestas evasivas.

Ya sea sí o no la respuesta a la pregunta, se espera que los más ásperos dirigentes del kirchnerismo que pretenden finiquitar la figura política de Macri utilicen el tema para criticarlo: si no da a conocer qué bienes recibirá, hablarán de lo que oculta el ex jefe de Estado; si lo da a conocer, cuestionarán su eventual enriquecimiento o se mofarán de que no pudo ni hacer crecer su fortuna. Así, el líder del PRO quedará entre la espada y…la espada.

En caso de que evite publicitarlo, habrá de continuar con el “silencio patriótico”, tal como lo definió Miguel Ángel Pichetto. Mejor aún fue la definición de la actual presidenta del Consejo Nacional del PRO, Patricia Bullrich: “Está decidido que Macri no esté expuesto en la primera línea de fuego, porque está claro que sería el punching ball” del oficialismo, había señalado semanas atrás la ex ministra de Seguridad en diálogo con AM 550.

El destino de esa parte de la fortuna de Macri sólo se podrá conocer si el ex mandatario hace público el dato: los integrantes de la empresa Seguridad Fiduciaria firmaron una cláusula de “confidencialidad” por 10 años, o sea hasta el 10 de junio de 2030.

Para conocer esa información habrá que esperar que el ex jefe de Estado lo difunda públicamente para serle fiel a la “transparencia” que quiso mostrar al crear el fideicomiso ciego o que se presente como candidato en las elecciones legislativa del 2021 y tenga que realizar la declaración jurada obligatoria ante la Oficina Anticorrupción.

Fuente: Noticias Argentinas