La Legislatura porteña aprobó este jueves la Ley que regula las aplicaciones de delivery. La nueva norma busca ordenar una modalidad de trabajo que adquirió centralidad con la cuarentena por la pandemia y que alcanza a los servicios popularizados por plataformas digitales como Rappi, Glovo y PedidosYa.

La autora del proyecto de Ley es la diputada de Vamos Juntos (VJ), Cristina García de Aurteneche e implica modificaciones al código de tránsito y transporte porteño. Está enfocada principalmente en la seguridad vial y elimina los sistemas de incentivos de las empresas, por considerar que “incitan a los repartidores a incumplir con las normas de tránsito”. Según informó García de Aurteneche, el objetivo de la iniciativa es “mejorar la seguridad vial de los repartidores y sus medidas de protección”, además de establecer “reglas claras de circulación”. La ley fue aprobada con 39 votos a favor, 4 en contra y 17 abstenciones, correspondiendo estas últimas al bloque del FDT.

En la normativa aprobada este jueves para la Ciudad de Buenos Aires crea la figura del repartidor habilitado. O sea, los repartidores pasarían a ser sujetos que requieren de habilitación del gobierno para poder trabajar. Y para eso dispone más de 15 sanciones en los códigos de transporte, de faltas y contravencional especialmente pensadas para perseguir a los repartidores que no cuenten con la habilitación; requisitos habilitatorios especialmente dirigidos contra los repartidores (presentación de documentación, seguros, identificación, constitución de domicilio, acreditación de documentación de los vehículos).

Los trabajadores de aplicaciones denuncian que con la nueva ley “se desprotege (y criminaliza) a los repartidores”. Estas nuevas nuevas sanciones están dirigidas únicamente a los que trabajan para las aplicaciones, no así a los repartidores de otras empresas o que trabajan para comercios. Por lo que también denuncian que la ley es “disciminatoria”.

La norma fue discutida en medio de una protesta de repartidores en las afueras de la legislatura de Buenos Aires, que exhibieron pancartas y realizaron cánticos expresando su rechazo a la normativa. Allí se vivió un intenso cruce entre miembros del sindicato ASIMM (Asociación Sindical De Motociclistas Mensajeros Y Servicios) que atacaron brutalmente a cientos de trabajadores de reparto y al grupo de trabajo de la periodista Mercedes Ninci.

Según denuncian, “la Policía Metropolitana, que se encontraba en el lugar de los hechos, habría asistido a los acontecimientos, permitiendo el accionar del grupo atacante”. aseguraron.

Confirman que último caso positivo es de Simoca que estuvo en Buenos Aires