Fue sin lugar a dudas, una de las grandes revelaciones en el pasado 2019, debido a su participación en el programa de Marcelo Tinelli, el «Bailando por un Sueño». Con un carisma fuera de serie, Karina la Princesita se ganó rápidamente el cariño del público, como lo hace desde hace muchos años con su exitosa carrera dentro de la música tropical de nuestro país y a partir del lunes se estrena como jurado del «Cantando». Antes de ello, la mencionada contó un fuerte hecho que vivió en su vida.

Remontándose a lo que fue su etapa de pre-adolescente, lo cierto es que la exnovia de Sergio Agüero no la pasó para nada bien. “Me han hecho de todo. Cuando cumplimos 12 años empezó a cambiar toda la generación. Estaba de moda que las chicas se junten en la esquina, en esa época fumaban. Para mí era otra cosa, era más aniñada. Calculo que dejar de pertenecer o no sentirme parte de esas formas que tenían ellas las llevó a ellas a eso”, reveló.

Luego, Karina La Princesita amplió un poco más acerca del maltrato que recibía de sus compañeros y lo difícil que era afrontar ese momento y a tan temprana edad de su vida. “Yo participaba mucho en el colegio y no decía malas palabras, era más ‘señorita’, como se dice. Y me decían cosas gravísimas que no las podría repetir, cosas guasas de la peor forma que te puedas imaginar”, expresó.

La dura etapa de Karina La Princesita

En diálogo con la OnceDiez, Karina mencionó que la violencia no era solamente verbal, sino también física. “A veces yo iba al baño y cuando me veían empezaban a venir de a seis o siete atrás mío. Yo decía ‘no puedo ni venir a hacer pipí tranquila’. Me empezaban a golpear la puerta y cuando yo salía mandaban a la más chiquita a que me pegue un cachetazo. Entonces yo me defendía y venía la más grandota y me agarraba del cuello contra la pared”, indicó.

Así terminó Karina La Princesita los fuertes hechos que vivía no solo fuera sino también dentro de su hogar. “En casa había tantos líos que yo no decía nada, hasta que no soporté más porque la venía pasando bastante mal. Tan mal que, de hecho, me acuerdo y me sigue haciendo daño. Lo que más quiero remarcar es que no recibía ayuda del colegio. La preceptora decía ‘son cosas de chicos’. Se lavaban mucho las manos sin tener en cuenta que eso te deja marcas para toda la vida. Yo pasé a ser una chica muy insegura en mi vida personal y en todo”, concluyó.