La relación entre Laurita Fernández y Nicolás Cabré fue una de las primeras víctimas del aislamiento social, preventivo y obligatorio. La separación de la pareja sorprendió a propios y a extraños por cómo se mostraban en público. Sin embargo, en los primeros días de la cuarentena la noticia llegó. La única que habló respecto a cómo fue su vínculo y los argumentos que significaron su separación fue la actriz, quien comentó de qué manera vivió los días posteriores.

Cuando supo brindar declaraciones a la revista Gente, había dicho que otro de los puntos que significaron su separación tienen que ver con un proyecto trunco que supo proponer la actriz. “Exacto. Mucho de lo que soñamos a futuro… Para mí Nico no era solo un noviecito con el que vivía el hoy. Habíamos proyectado un futuro, y si uno lo dejó de querer así y busca otra cosa, es entendible. Yo sigo anhelando lo mismo: tener una familia. Le deseo lo mejor, que encuentre lo que necesita hoy para su vida”, aseveró.

Pero de manera reciente, en charla con dicho medio antes mencionado, Laurita Fernández charló junto con Ángel de Brito de lo que es el «Cantando» pero se refirió a lo que fueron los primeros días posteriores a su separación de Nicolás Cabré. “Apagar la ansiedad no era nada fácil. Entre lo económico, que para que no te afecte esta crisis sanitaria tenés que estar en otra liga y no dentro del grupo de incertidumbre como yo…”, expresó.

Los días posteriores a su separación de Nicolás Cabré

Posteriormente, la conductora y exintegrante del «Bailando por un sueño» se refirió a cómo transita o transitó los momentos posteriores a lo que fue la ruptura que vivió y llevó a cabo con su colega en el plano actoral. “No sabiendo a dónde escapar y qué pared arañar. Me sentí como presa en mi propia casa. Justamente, lo que más necesitaba era salir a correr y llorar, pero no lo pude hacer”, indicó.

Por último, para sanar las heridas, Laurita Fernández comentó de qué manera se concentró en otra cosa que la haga olvidar a Nicolás Cabré. “Empecé a trabajar espiritualmente y la introspección, que me resultó súper valiosa, porque me dio más confianza en mí misma e hizo que recuperara la autoestima. Fue duro, pero me lo pude bancar. Enfocarme más en evolucionar que en la idea de reconstruirme me salvó. También pienso que si la pandemia no te cambió nada, no sirve el esfuerzo en lo más mínimo”, selló.