A causa de una leucemia a tan pocos días de haber superado el coronavirus, La Floppy Cucu (Fabián Peloc) falleció el día martes de manera inesperada y tras mantener en secreto público su estado de salud. De las pocas personas que sabían lo que estaba atravesando era Lizy Tagliani. En ese sentido, la gran amiga que tuvo la famosa artista atraviesa el duelo y en las redes sociales se mantiene activa con el recuerdo de quien fuera su asistente durante varios años. Solo que este domingo lo hizo por la tele y rememoró los días que le tocaron afrontar con esta enfermedad.

En lo que fue su presencia dentro de «Por el mundo» con Marley, la actriz comentó los momentos tensos que vivieron en cuanto un familiar le reveló lo que le pasaba a La Floppy. «Me llamó su hermana llorando, diciendo que se iba a morir, y yo la tranquilicé diciéndole que eso pasa cuando son muy chiquitos. Le dije que se despreocupara porque íbamos a hacer todo, y ahí empezó la odisea», expresó.

Además, Lizy Tagliani se encargó de revelar la medida que determinaron para que la madre de Floppy Cucu no se entere tan repentinamente lo que le pasaba. «Le dije que no le digamos nada a la mamá porque no iba a poder venir por el protocolo. Y entonces, a partir de ahí empezamos una serie de mentiras por las cuales le pido disculpas a la mamá. Pero una madre siempre sabe (…) y no se le puede mentir», aseveró.

El recuerdo de Lizy Tagliani sobre los últimos días de la Floppy Cucu

Posteriormente, la conductora de «El precio justo» se quebró al dar más aspectos de lo que fue su charla con el doctor acerca de su exasistente. «La verdad es que el médico el primer día nos dijo que era muy grave, y yo ya ese día sospechaba el desenlace. Me lo imaginé porque me parecía que era tan real lo que decía la explicación del médico. Todos los pequeños detalles nos iban ayudando y la veíamos tan bien», manifestó.

Por último, Lizy Tagliani recordó cómo se turnaban para cuidarla y dejó una confesión personal respecto al fallecimiento de Floppy Cucu. «Ella era una persona súper creyente y tenía como una negación, sentía que estaba en un spa. Todo el tiempo recibía chocolates y nos turnábamos para quedarnos con ella. La veíamos tan bien que uno empieza a decir: ‘Los médicos mienten, se atajan por las dudas y dicen que es grave pero no es así. Lo dicen porque tienen miedo de que después pase algo’. Te juro por mi mamá que pensaba que era todo una mentira del médico, porque estaba tan bien», concluyó.