El Mundial de Rusia 2018 es un mal recuerdo para la Selección argentina, para muchos incluso peor que el de Japón 2002 aunque el resultado final haya sido un poco más digno por pasar la fase de grupos pero los rumores de peleas entre el plantel y Jorge Sampaoli, entre los propios jugadores y los manotazos de ahogado del DT, todo eso potenciado por el efecto multiplicador de las redes sociales, desdibujaron a un equipo que pese a los grandes nombres nunca se comportó como tal dentro de la cancha y la única alegría que vivió, que fue más bien un desahogo, fue el gol de Marcos Rojo a Nigeria para clasificar a octavos de final.

Fue el gol que más grité en mi vida. Por todo lo que significaba. En el momento que se metió, en un Mundial. Fue sin dudas un desahogo terrible. Mi viejo me regaló el póster encuadrado del festejo con Messi. Es una imagen que queda para la historia. Cuando mis nietos hablen de Messi les podré decir “miren la foto que tengo: el abuelo cuando lo llevaba a caballito”, recordó el defensor en diálogo con Infobae.

Luego del debut con empate 1-1 frente a Islandia y la categórica y decepcionante derrota por 3-0 ante Croacia, la Selección llegaba al último partido del grupo obligado a ganarle al conjunto africano pero además dependía del resultado entre los dos equipos europeos. En la previa de ese duelo clave, hubo una charla ante la vista de todos entre Javier Mascherano y Sampaoli que potenció los rumores sobre la incidencia de la “mesa chica” en las decisiones del entrenador. Incluso durante el partido con Nigeria, hubo una conversación del DT con Messi para decidir un cambio que se hizo viral.

Pero antes de todo esto, existió una charla entre jugadores, cuerpo técnico y dirigentes y el futbolista de Estudiantes así la recordó: “Después de Croacia quedamos todos mirando Islandia-Nigeria y gracias a Dios nos quedó una chance más. En ese momento, la idea fue hablar, que entendiera que estábamos en un momento recontra mil complicado y que si no lo hacíamos juntos no lo íbamos a sacar adelante. Él podía tomar las decisiones que le parecían bien, pero la correcta fue ésa: que dieran la cara los más grandes. Más allá de que Kichan (Pavón) cuando entró jugó bien, Maxi Meza también… No es fácil jugar un Mundial y más uno así. Si no ganás te volvés a tu casa con una mochila que no te la sacás nunca más. No era momento para andar apostando o intentando algo raro. Él lo aceptó de la mejor manera, sabiendo que teníamos la razón. Si no, hoy no estaríamos hablando de que pasamos la zona”, le contó a Marcelo Sottile el pensamiento general del plantel.

De las palabras del jugador cuyo pase todavía pertenece al Manchester United se desprende que no todo lo que trascendió de aquella convivencia complicada en Rusia era inventado por la prensa: “De entrada ya no salieron las cosas. Después se hacen muchos cambios con Croacia. Me toca salir a mí, a Di María, a Biglia. Cuando metés la mano así es jodido. Si no te sale bien perdés toda la credibilidad del plantel. Yo sentía que Jorge había perdido un poco el norte y no sabía cómo seguir. Se le notaba. El jugador lo percibe. La charla era eso. Decirle que no lo estábamos entendiendo, que por ahí se lo notaba perdido, que se veía que la relación con Beccacece no era la mejor y eso al grupo le influía un montón”. 

 




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