Y ahora resulta que el Loco tiene una calle. Allá, en Leeds, en el norte de Inglaterra, existe la Marcelo Bielsa Way. Ojo, tampoco estamos hablando que rebautizaron la 9 de Julio inglesa. Es un pasaje, mínimo, de un par de cuadras, que va de un shopping a una avenida en pleno centro comercial de la ciudad. Pero bueno, ahí está el homenaje. En algunos lugares salir campeón en el ascenso es una gesta que merece su recompensa. Pero bueno, qué se puede esperar de un equipo cuyo apodo es Los pavos reales (posta: The Peacocks). En fin… Aunque en realidad, acá la cuestión no pasa por Bielsa ni por la calle Bielsa. Pero el tema viene bien para hacer un repaso por aquellos personajes del fútbol que de manera insólita terminaron como calles.

El caso más ridículo es el de El Chañar, un barrio ubicado al norte de la capital de Tucumán. Como fue inaugurado en 2014, pleno entusiasmo mundialista, a alguien se le ocurrió que no había mejor idea que bautizar las calles con nombres de los jugadores de la Selección. Entonces en una esquina nos cruzamos con un cartel que dice Messi. Bien. En otra, aparece el Kun Agüero. Vaya y pase. Hay un Mascherano. Hasta ahí llegamos. Pero algunos chañarenses hoy viven en Di María al 300. Hay vecinos que cada vez que el pibe del delivery le pregunta el domicilio tienen que mencionar a Marcos Rojo. ¡O a Higuaín! Un despropósito.

Si hay una característica distintiva de las calles de La Plata, además de que las atraviesan diagonales, es que están numeradas. Es cierto que existen algunas que también tienen nombres propios, pero lo concreto es que a las calles platenses se las identifican por números. En mayo del año pasado hubo quien intentó romper esa hegemonía numérica y bautizó a la calle 22 con el nombre de un jugador de Estudiantes: el Chapu Braña. No fue una iniciativa del intendente, ni siquiera una propuesta del club. Se trató de una reacción de hinchas que salieron a señalizar calles ante el retiro futbolístico del volante. Lo notable de este gesto es el destinatario del homenaje. Como si Estudiantes no hubiera tenido a los Verón, a Sabella, al mismísimo Bilardo. No. ¡Braña! ¡Una calle para el Chapu Braña! Ay, Pinchas…

En la categoría “nombres absurdos de calles” podría entrar también Ramón Cabrero. ¿Quién? Cabrero, ese que fue técnico de Lanús cuando salió campeón. Ah, claro, Cabrero. Ese mismo. Bueno, desde hace dos años el ingreso a la cancha del Granate queda en Guidi y Cabrero. No estamos hablando de un entrenador con una trayectoria envidiable, se sabe. Con un título local le alcanzó.

La calle más lamentable, y por eso ocupa el primer lugar en este ranking, es Diego Milito, en Avellaneda. Pero más que por el personaje elegido, es lamentable por el contexto. Racing siempre estuvo flojo de ídolos, por eso se entiende que hayan elevado a Milito a la categoría de prócer. Sin embargo, más que un homenaje parece una humillación. En principio, Milito está a doscientos metros de Corbatta, uno que sí fue ídolo y referente indiscutido de la Academia. El contraste abruma. Pero lo peor es que tiene la desgracia de juntarse en una esquina con la calle Ricardo Bochini. Que en una misma señal convivan los carteles con los nombres de los dos ex futbolistas es una manera de degradar al manager de Racing. Bochornoso, y no hace falta explicar por qué.




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