SOCIEDAD

Médico argentino en Beirut alertó que tras la explosión, “ahora crecieron los casos de coronavirus”

Niños en El Líbano, REUTERS.

El Gobierno de Líbano ha confirmado este martes un nuevo máximo diario de casos de coronavirus y ha superado el umbral de los 7.000 contagios, ante un repunte que se solapa con la saturación en los centros sanitarios a causa de las explosiones de la semana pasada en la capital del país, Beirut.

 

El Ministerio de Sanidad libanés ha confirmado durante la jornada que durante las últimas horas se han registrado 309 casos y siete fallecidos, lo que sitúa los totales en 7.121 y 87, respectivamente, desde el inicio de la pandemia. Las cifras superan los máximos del lunes, cuando hubo 295 contagios y cuatro muertos.

 

Asimismo, ha señalado que la mitad de los casos tiene un origen desconocido, tras no poder trazarse sus contactos en medio de la suspensión de las pruebas sobre el terreno y la reducción de efectivos en estas tareas para reforzar la ayuda a las víctimas de las explosiones, que dejaron más de 200 muertos y 7.000 heridos.

 

Lucas Molfino, médico, es el Jefe de Misión de la organización Médicos Sin Fronteras en El Líbano.

 

“La situación social ya venía muy golpeada desde hace más de un año. Pero con lo de la explosión todo se desmadró. Ahora estamos en un punto de la urgencia de asistencia a las víctimas, la necesidad de la reconstrucción de la ciudad y la obligación de volver a tomar las medidas de precaución respecto al Covid-19, que de manera inevitable creció muchísimo en la última semana. Al desastre de la explosión se le sumó el crecimiento de nuevos casos de Covid-19”, dijo en diálogo con Infobae.

 

“El trauma fue para todos, pero sí pusimos mucha atención en aquellos que lo perdieron todo. Hubo muchas familias que decidieron regresar a vivir a sus hogares, aún cuando el edificio en el que viven quedó practicamente destruido. En algunos casos, intentamos ayudar con el aporte de agua potable”, dijo.

 

“Aunque la gran mayoría de las personas que perdieron sus casas se mudaron a casas de familiares o amigos que viven en zonas más alejadas. Desde el Gobierno también se armaron centros de acogida que, hasta donde yo sé, todavía no se encontraban desbordados. Tenían espacio para recibir a más gente”, agregó.

 

El jefe del Hospital Rafik Hariri, Firas Abiad, ha alertado a través de su cuenta en la red social Twitter que “la inmensa mayoría de los casos son comunitarios” y ha agregado que las unidades de cuidados intensivos “están casi al límite de su capacidad”.

 

En este sentido, ha dicho que “los esfuerzos para suprimir el virus a nivel comunitario son clave” y ha hecho hincapié en la necesidad de usar la mascarilla en espacios públicos y en que las personas de mayor edad y con patologías previa “se ciñan a normas más estrictas” para evitar contagiarse.

 

Abiad ha pedido además un aumento “drástico” del número de camas en los hospitales. “Los hospitales han reaccionado muy bien tras las explosiones. Una reacción similar ante la COVID-19 requiere que las deudas de los hospitales sean pagadas. Como se ha visto con las pruebas, la capacidad puede aumentar rápidamente cuando el sector privado es incentivado”, ha argüido.

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Por otra parte, ha cuestionado la preparación del país de cara a la temporada de gripe y una reapertura segura de las escuelas. “No podemos permitirnos llegar a octubre con un virus rampante”, ha advertido, antes de añadir que la tasa de pruebas positivas en estos momentos supera el cinco por ciento.

 

“Los acontecimientos de la última semana han cambiado el foco de atención, lógicamente. Sin embargo, en la era de la multitarea, no podemos permitirnos que el virus siga sin control. La gente puede estar a la altura”, ha dicho, al tiempo que ha resaltado que esta reacción de la población debe ser la misma que la solidaridad mostrada tras las explosiones en Beirut.

 

ALERTA POR EL AUMENTO DE CASOS

 

Durante los últimos días se han ido enlazando varios máximos diarios tanto en contagios como en fallecidos, en el marco de un repunta que ha hecho saltar las alarmas de las autoridades y la población libanesa.

 

El ministro de Sanidad libanés, Hamad Hasán, alertó el 7 de agosto de la posibilidad de un posible repunte de los contagios durante los próximos días, dado que la mayoría de los hospitales están movilizados para atender a las víctimas de las explosiones, que han dejado además a cerca de 300.000 personas sin hogar.

 

La jefa de la Unidad de Epidemiología y Vigilancia del Ministerio de Sanidad, Nada Ghosn, afirmó un día antes que la campaña de pruebas sobre el terreno había sido suspendida. “No somos capaces de movilizar a los equipos de campo para realizar pruebas en estos momentos”, manifestó.

 

“No sabemos lo que está pasando ahora mismo. No tengo respuestas”, ha indicado la jefa del organismo encargado de la vigilancia y monitorización de casos en Líbano, en un momento en el que el país atravesaba ya un incremento de los casos.

 

El Ejecutivo aprobó a finales de julio extender la “movilización general” hasta el 30 de agosto y anunció un endurecimiento de las restricciones, incluido el cierre de bancos, parques, bares, discotecas, mercados y piscinas, a causa del aumento de los contagios.

 

Las autoridades iniciaron en junio un proceso de reapertura para intentar reactivar la economía a causa de la grave crisis que atraviesa el país, acrecentada por la pandemia, si bien volvió a imponer restricciones a causa del repentino incremento de los casos.

 

En este contexto, la preocupación a nivel nacional e internacional ha aumentado a raíz de las explosiones en la zona portuaria de Beirut, que han causado un devastador impacto a nivel de daños materiales y han afectado al principal punto de importaciones y exportaciones del país.


Fuente Diario26

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