La central fabril dio a conocer su última encuesta entre los establecimientos del sector manufacturero en medio del aislamiento y el distanciamiento social dispuesto en el país a raíz del coronavirus, en el que, además de dar cuenta de las variaciones de producción y ventas, consultó a las empresas sobre sus expectativas para fines de 2020.

Si bien esas expectativas indican para la UIA “una ligera mejora” respecto de los magros niveles actuales, también puntualizó las diferencias sectoriales, regionales y hasta entre empresas de un mismo sector o región.

Al respecto, indicó como dato positivo que “sólo el 2% de empresas estima que su producción estará frenada y el 39% prevé producir casi igual o más que antes de la pandemia”.

“Sin embargo, un 58% de empresas todavía estima que seguirá operando con fuertes caídas”, agregó, al tiempo que “un 15% afirmó que, de mantenerse las mismas condiciones en los próximos tres meses, la continuidad de su actividad estará comprometida y un 7% sostuvo que podría entrar en concurso preventivo”.

En consecuencia, señaló, “este panorama indica un mayor riesgo de fragmentación productiva, dada la dispar recuperación a nivel sectorial y regional, el desigual acceso al crédito entre las empresas y las distintas capacidades para enfrentar las nuevas exigencias operativas y adecuación a los protocolos”.

“Contemplar estas variables es central para preservar el tejido productivo de cara a una recuperación sostenible”, sentenció.

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En cuanto a los datos de producción de julio, un 32% de las empresas relevadas operaba “al mismo nivel o con incrementos respecto a la pre-pandemia”, pero también “un 6% de empresas continuaba con su producción paralizada y un 62% de establecimientos operaba con caídas mayores al 25%”.

El panorama de las ventas fue similar, con un 32% de compañías que informó niveles “iguales o mayores a las de antes de la pandemia, pero el 46% de las empresas todavía enfrentaba caída de las ventas superior a 30% y otro 22% registraba caídas de hasta el 30%”.

Por otra parte, la entidad presidida por Miguel Acevedo remarcó la persistencia de “problemas financieros y operativos” y destacó el incremento en “los costos asociados a los protocolos sanitarios”, como el transporte de personal, tests, licencias, entre otros.

“Ante la caída de los ingresos por ventas y los problemas en la cadena de pagos, las empresas incrementaron el stock de sus deudas”, añadió la UIA, destacando que “hubo importantes atrasos en diferentes rubros como impuestos (31% de empresas con atrasos), compromisos financieros (21%), pagos a proveedores (16%) y tarifas de servicios (12%)”.

En ese sentido, hizo una mención aparte a los atrasos en el pago de salarios que, a diferencia de los anteriores, mostró un aumento respecto de la medición anterior, al pasar del 3% al 8%, a lo que debió sumarse “la dificultad para el pago del medio aguinaldo, con un 17% de empresas que no pudo cubrirlo”.

“Este aumento coincide con una menor incidencia del ATP (Asistencia al Trabajo y la Producción), que alcanzó al 42% de empresas, en comparación al 63% registrado en el relevamiento previo”, completó.

Fuente Noticias Argentina