El informe provisorio del BCRA indicó para el miércoles un nivel de reservas de US$ 43.116 millones, en lo que fue la sexta caída consecutiva de una serie iniciada el 10 de agosto.

El BCRA informar diariamente el nivel de reservas totales o “brutas”, pero ese monto incluye recursos que no son de libre e inmediata disponibilidad en caso de ser necesario.

Al respecto, el nivel de las reservas netas o de libre disponibilidad es motivo de discusión entre los analistas, si es que se incluyen en el calculo las reservas en oro o los Derechos Especiales de Giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En consecuencia, la inclusión o no de esos dos recursos harían variar el nivel de reservas de libre disponibilidad entre US$ 4.700 millones y US$ 10.000 millones.

En lo que va del mes en curso, la merma en las reservas internacionales es de US$ 270 millones, pero la baja es más pronunciada si se toman períodos más extensos.

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En 2020, la caída de las reservas es hasta el momento de US$ 1.665 millones y si se hace una comparación interanual el declive llega a US$ 16.278 millones, si bien debe tenerse en cuenta que el derrape tuvo su epicentro entre agosto y octubre, por lo que se descuenta que la diferencia será menor a medida que transcurran los días.

Esa caída ocurre en un contexto que en teoría apuntaría a todo lo contrario: un cepo que no permite compras de más de US$ 200 mensuales por persona, un superávit comercial que en el primer semestre alcanzó a US$ 8.097 millones y una pandemia que, al impedir los viajes internacionales, neutralizó el tradicional déficit de la balanza turística.

Los tres factores no son suficientes por el momento para evitar el continuo “goteo” de dólares en las reservas del Banco Central, un fenómeno que es explicado por “la incertidumbre” según el economista Martín Kalos, director de Epyca Consultores.

Para Kalos, si bien el anuncio del acuerdo por el canje de la deuda con legislación extranjera fue auspicioso y atenuó parte de esa incertidumbre, aún persisten otros problemas como el déficit fiscal creciente, el acuerdo pendiente con el FMI y, ya con alcance mundial, las dudas sobre la continuidad en el tiempo de la pandemia de coronavirus.

Otro aspecto que condiciona la política monetaria y cambiaria es la amplitud de la brecha entre las cotizaciones en los diferentes segmentos, con un dólar minorista en torno de los $77,50, un valor de atesoramiento de $100,75 con el 30% de recargo del impuesto PAIS, uno en torno de los $132 en el contado con liquidación y a $134 en el mercado paralelo o “blue”, a lo que deben añadirse los que surgen de la aplicación de retenciones diferenciadas en los distintos productos de exportación.

En ese marco, las versiones sobre mayores restricciones recrudecieron en los últimos días, luego de que el sábado 15 de agosto la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca Bocco, dijera que el país debía “acostumbrarse” a convivir con el cepo y luego el presidente Alberto Fernández asegurara que en el Gobierno estaba “en estudio” una profundización del cepo.

El mismo sábado, desde el Ministerio de Economía se intentó relativizar el alcance de las declaraciones del primer mandatario y, en un intento de tranquilizar a los inversores en particular y la población en general, se aseguró que no se pensaba en cambios en las actuales modalidades, es decir que quienes quisieran comprar US$ 200 mensuales, “podrán seguir haciéndolo”.

Pese a ese tope, las compras netas en el Marcado Único y Libre de Cambios alcanzaron a US$ 690 millones en junio, lo que representa que por lo menos 3,4 millones de personas compraron moneda extranjera, en tanto las versiones sobre el nivel de compras de julio dan cuenta de un nivel aún mayor.

El 18 de agosto, el Banco Central dio a conocer la lista de titulares de unas 5.000 cuentas bancarias que quedaron inhabilitadas para la compra de moneda extranjera, ante la sospecha de su posible pertenencia a una organización que se vale de los llamados “coleros digitales” para la compra de dólares al precio oficial y luego venderlos en el mercado paralelo, con ganancias que oscilarían el 30% por operación.

Fuente Noticias Argentina