SOCIEDAD

Los “topos” de la Aduana que tratan de pasar desapercibidos y forman parte de la herencia macrista

La difusión, por parte de NA, de tres empleados de la Aduana que tenían teléfonos encriptados que les brindó la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante la presidencia de Macri, dentro del llamado “espionaje ilegal”, generó zozobra dentro del organismo hace una semana. Las versiones iban desde el inmediato cese de esas tres personas -Carola D´elía, Felipe Viramonte Noguer, Agustín Laurnagaray- hasta el pase a planta permanente de los últimos dos, pues “Carola” (todos la llaman por su nombre de pila en el organismo) es empleada regular desde mayo del año pasado, gracias a la generosidad de su ex jefe y entonces titular de la Aduana, Diego Dávila.

Sin embargo, transcurridos los días, Laurnagaray y “Felipe” siguen en sus puestos. Como en tantos otros , la Aduana vio cómo el tema no tenía mayor repercusión y no se avanzó en ninguna decisión. Sin embargo, como la quietud total no existe, hubo movimientos. Carola D´elía se tomó una especie de licencia. “Está ausente, y de esa forma se garantiza que nadie le pueda notificar nada”, aseguró una persona que trabajó cerca de ella.

Más allá de eso, entre los aduaneros comenzó a circular un informe sobre la “herencia recibida del macrismo”, con un detalle de los empleados que siguen dentro del organismo, algunos con cargo permanente y otros con un contrato que vence a fin de año. Además se habla de sus sueldos y posiciones actuales. La lista es más extensa que los tres mencionados. Y el detalle, con datos confirmados, es el siguiente:

-Carola, la que siguió a Dávila pero se quedó en la Aduana. Carola D´elía era la secretaria privada de Diego Dávila en Cervecería Quilmes, y cuando este fue nombrado director general de Aduanas, desempeñó la misma función. La cercanía y confianza entre ambos siempre fue notada por los empleados de carrera del organismo.

En septiembre del año pasado, Carola apareció en un listado del Banco Central de la República Argentina, con personas físicas que habían comprado más de 10.000 dólares por mes. Como su sueldo rondaba los 150.000 pesos en aquel momento, el comentario extendido fue que había “comprado para su jefe”. Quizás por los altos sueldos y la estabilidad que ofrece la Aduana, cuando Dávila se fue del organismo no lo siguió, y actualmente está en la Aduana de Buenos Aires, más allá de la dificultad de los últimos días para ubicarla.

-Felipe, el influyente, de la Hidrovía a los perros. Viramonte Noguer tenía un cargo aparentemente irrelevante, pero mucha influencia. Su despacho estaba a metros del que ocupaba Dávila, al igual que uno de sus mejores amigos ahí: el ex comisario Oscar Giménez, que formaba parte del entramado de Inteligencia que armó Elisa “Lilita” Carrió en la Aduana. La mayor repercusión pública de Giménez se dio en 2013, cuando era jefe de la Policía Metropolitana que ordenó la represión a los trabajadores del Hospital Psiquiátrico Borda.

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Viramonte Noguer, que ingresó a la Aduana con un sueldo de 50.000 pesos y a los pocos meses se compró un automóvil Volkswagen Golf TSI de 450.000 pesos, fue nombrado antes del cambio de gobierno asesor, con un contrato superior a 205.000 pesos mensuales. En ese momento le dieron un asignación tan larga, que parecía destinada a justificar el sueldo que cobra: “Coordinación en el Proyecto Modelo de Riesgo y Control Aduanero – Modelo Hidrovía – Modelo de Control de Riesgo -MIC DTA Fluvial- Implementación del Modelo/Modelo de Riesgo y Control Aduanero – Selectividad & Eficiencia -Denuncias Parciales”. En la actualidad, Felipe Viramonte Noguer figura como empleado administrativo en la “División Adiestramiento de Canes”, donde se entrena a los perros que detectan drogas o billetes que intentan contrabandearse.

-Agustín Laurnagaray, el que visitaba empresas ofreciendo servicios. Otro de los macristas que, desde su cargo público, visitaba firmas grandes ofreciendo servicios privados. Al igual que Felipe, sobrevivió al cambio de gobierno con un nombramiento antes del mismo. Sueldo mensual de casi 320.000 pesos y nombramiento como “Líder de Proyecto para el Fortalecimiento de la Aduana 2020”; mientras que en la actualidad es asesor técnico en la “División de Reingeniería de Procesos Aduaneros“.

-Ignacio Gastón Federici, hermano del titular de la Unidad de Información Financiera (UIF) macrista. En la tanda de nombramientos que incluyó a los dos anteriores, a Federici le tocó el mejor sueldo: alrededor de 350.000 pesos. Fue nombrado coordinador de Riesgo y Control Aduanero en la Hidrovía; en la actualidad se “esconde” en “Despacho y Gestión” del Aeroparque Metropolitano. Es el hermano de Mariano Federici, que antes de ser titular de la Unidad de Información Financiera (UIF) fue funcionario del Fondo Monetario Internacional.

-Bárbara Buchbinder, la que menos cobra y más trabaja. Fue nombrada -al igual que los anteriores, antes del cambio de gobierno- con un sueldo que ronda los 150.000 y un cargo de coordinadora en el “Proyecto de Modelo de Riesgo de Control Aduanero”. En la actualidad, esta típica joven PRO (residencia en Palermo, ropa al estilo de ese partido, entonación aspirada), figura en la nómina de AFIP como asesora técnica en la “División de Riesgo de Mercadería y Operadores”, aunque en realidad trabaja en la División Valores Criterios y Referenciales. Sus compañeros dicen que, con bajo perfil, desempeña su trabajo con eficiencia y pulcritud. La excepción a la regla en la comparación con D´elía, Viramonte Noguer, Laurnagaray y Federici.

Fuente Noticias Argentina

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