Por una falla humana y una cadena de negligencias (actos de corrupción y errores de la tripulación), la nave carreteó, alcanzó una velocidad superior a 200 kilómetros y levantó su trompa, pero cayó pesadamente, cruzó descontrolada la Avenida Costanera y sólo detuvo su marcha cuando chocó contra un terraplén y una casilla de gas en el predio de Costa Salguero.

El saldo final fue de 65 victimas fatales y 34 heridos. “Después de lo que pasamos todos, después de haber estado en un verdadero infierno, con llamas hasta el cielo, ya no le tenemos miedo a nada, ni siquiera a la muerte, estamos acorazados”, dijeron algunos sobrevivientes

Fue una fatalidad, pero no fue un accidente, sino una sucesión de errores. Hubo una autoría directa, la del piloto y el copiloto que, por no seguir los procedimientos y actuar con evidente negligencia, olvidaron realizar las acciones de configuración de las alas para el despegue y, peor aún, omitieron la alarma que se los advirtió en cuanto se lanzaron a la carrera fútil hacia la punta de la pista, en dirección norte, hacia Punta Carrasco.

Pero esa fatal negligencia no era ajena a un contexto viciado que, se sabe ahora, era parte de una cultura operacional propia de LAPA, que en su ecuación económico-financiera resignó seguridad, según estableció la Justicia

Fue la mayor catástrofe aérea ocurrida en suelo argentino, solo superada en la aviación aerocomercial argentina por la caída del DC-9 de Austral en Fray Bentos, Uruguay, casi un año y nueve diez antes, el 10 de octubre de 1997

La Justicia, en un largo proceso, dictó dos condenas leves y, finalmente, declaró prescripta la causa. Pasadas dos décadas, la Justicia no dio una respuesta más allá de la obvia responsabilidad de quienes pilotaban la aeronave y de sus inmediatos jefes, Valerio Francisco Diehl y Gabriel María Borsani, condenados el 2 de febrero de 2010 a tres años de prisión en suspenso por estrago culposo. El Tribunal Oral Federal N° 4, en fallo dividido, absolvió a los demás, entre ellos, el presidente de LAPA, Andrés Deutsch; su segundo, Ronaldo Patricio Boyd, y a Fabián Chionetti y Nora Arzeno, y sobreseyó por prescripción a los funcionarios Damián Peterson y a Diego Lentino.

Fuente Noticias Argentina