Referentes del mundo empresarial expusieron sus visiones y perspectivas en un evento realizado a través de la paltaforma Zoom, donde plantearon la falta de competitividad que tiene la Argentina desde la legislación laboral e impositiva, así como desde la preparación de los recursos humanos para realizar los trabajos que se requieren.

Giorgio Alliata de Montereale, presidente de la Eurocámara y director ejecutivo de Techint, abrió la charla. “Viendo esta problemática en la Argentina, hago hincapié en algunos datos de fines de julio, en lo que se ha relevado sobre el mundo de empresas y pymes. Hemos visto que en las empresas que llegan hasta 800 empleados, un universo muy grande de la estructura productiva, sólo el 57 por ciento hoy está en capacidad de desarrollar el teletrabajo“.

Y detalló: “De este 57 por ciento estamos hablando de 1 millón de trabajadores que pueden desarrollarlo en forma parcial y otros 280 mil trabajadores, agrupados en 60 mil empresas que lo podrían hacer en forma total. El 43 por ciento restante hoy no está en condiciones en la Argentina y eso es una gran desafío de la política pública, de centrarlas, de ayudar a esa porción, a microempresas, a empresas alejadas del AMBA”.

Sobre la ley de teletrabajo votada recientemente Alliata de Montereale sopesó: “La reglamentación de la ley que salió sobre el teletrabajo, esa oportunidad debe ser tomada. Por definición el teletrabajo supera los confines, las regiones, queremos que nuestra estructura productiva sea competitiva, y eso es muy importante en la reglamentación de la ley.

Por su parte, Ricardo Wachowicz, presidente de la Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario (FAETT), dijo que “lo que esperábamos que podía pasar en cinco años lo estamos viviendo hoy. Esta nueva modalidad trae consigo el intercambio generacional, y unirá las cinco generaciones etarias de nuestro tiempo, cada una con más o menos dificultad”.

Y sobre los encuentros virtuales comentó: “estamos descubriendo la potencialidad de los encuentros virtuales que no conocen de suspensiones por conflictos sociales, piquetes, movilizaciones, huelgas, etc”.

Continuó con la exposición Alejandro Díaz, CEO de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham Argentina), planteó su perspectiva sobre los desafíos en materia del empleo: “No sólo la Argentina se enfrenta a los cambios de transformación tecnológica, como la automatización, la robotización o las economías de plataforma, sino también a las demandas laborales que se plantean las nuevas generaciones”.

Y continuó: “Argentina tiene dos desafíos idiosincráticos y propios de nuestra cultura: uno es sanear una estructura laboral precaria e ineficiente, desde la asignación de los recursos, y el otro es gestionar la integración de mayor cantidad de personas en un mundo laboral de manera exitosa”.

“En cuanto al primero hay datos duros que nos ponen en una situación compleja y desafiante: un tercio de la población económicamente activa tiene empleo privado y de calidad, el 50% del empleo privado es vulnerable, porque se trata de empleo informal y cuentapropista, mientras que el 20% del empleo público incide fuertemente en la generación de trabajo pero con picos de alta incidencia en muchas de las provincias del norte argentino y donde las tasas de desempleo duplican y hasta triplican la media nacional para segmentos de jóvenes y mujeres respectivamente. Lo que hace mucho más complejo la capacidad de que las competencias de estas personas que aún están marginadas del sistema laboral por su incapacidad de muchos años de poder ingresar al mismo puedan hacerlo rápidamente”, explicó Díaz.

Según Díaz, “la economía argentina está transitando un proceso muy similar al que recorrieron otras economías en los años ’70 y ’80. La falta de crecimiento y desarrollo sostenido, una economía de dimensión poco relevante, pequeña, con un costo poco competitivo, una balanza comercial estructuralmente deficitaria. Todos estos elementos se transforman en obstáculos ante la necesidad de ampliar sus fronteras comerciales al mundo para potenciar el desarrollo y hacerlo sustentable”.

“El modelo de la economía argentina sigue basado en la protección de varios sectores productivos de muy baja competitividad pero altamente incentivos en mano de obra. Son puestos de trabajo vulnerables, con alto riesgo de desaparecer”, sentenció Díaz. A esto se suman las “brechas entre las habilidades de estos trabajadores y los requerimientos actuales o futuros de las relaciones laborales”.

Díaz explicó que “en este contexto se impone el teletrabajo, que ha sido una herramienta de retención y atracción de talento, y tiene más de 15 años en la Argentina”.

En datos brindados por Díaz: “El 62% de las pymes estaban trabajando con teletrabajo y el 70% de los empleados de las empresas grandes lo estaban haciendo. Ha habido una aceleración manifiesta de pasar de la presencialidad a lo remoto en aquellas tareas que lo permiten”.

Sobre la ley en sí misma, Díaz sostuvo que “puede ser un obstáculo. Nos sentimos preocupados por las potenciales implicancias limitantes que a las pymes les puede representar la ley y esperemos que la reglamentación clarifique algunas consideraciones que han quedado pendientes del texto de la ley aprobada”.

Panorama

Por su parte, el economista Roberto Cachanosky sostuvo que “en la situación de la economía argentina, a raíz de la cuarentena -más que de la pandemia-, que es muy extensa, hay problemas fundamentales. Uno tiene que ver con el nivel de ocupación del mercado laboral en blanco”.

Citó datos de la AFIP y del Ministerio de trabajo: “Al mes de junio, contra noviembre del año pasado, en el trabajo en blanco del sector privado hubo una caída de 312 mil puestos de trabajo, de acuerdo a las declaraciones juradas que hacen las empresas. En febrero-julio la pérdida fue de 249 mil puestos“. Para Cachanosky “remontar esto no va a ser una tarea sencilla”.

“Para que haya puestos de trabajo hacen falta inversiones. En la post pandemia nos vamos encontrar con una tasa de desocupación más alta. Y de ahí la necesidad de tener una legislación laboral, una flexibilización, porque la reforma laboral tiene que ser para que las empresas quieran contratar más gente, no para despedirla. Acá te la venden al revés”, consideró el consultor económico.

“El otro problema va a tener que ver con el nivel de ingreso de cada una de las personas que trabajan en el mercado laboral”, agregó.

Y explayó: “La expansión monetaria es la principal fuente de financiamiento. En el período enero-julio la emisión monetaria que hizo el Banco Central para financiar el Tesoro representó el 65 por ciento de los ingresos tributarios. Vamos a un proceso de inflación agudo. Que va a generar más desocupación y caída del salario real. Ese va a ser el panorama que vamos a tener por delante en los próximos meses”.

Además el economista consideró que hubo un gran cambio en la forma de trabajar: “El mundo del trabajo deja los trabajos repetitivos y va a hacia trabajos cerebro intensivos”.

Sobre la educación para preparar a los jóvenes para el futuro Cachanosky citó a Sarmiento, quien “hizo una encuesta de analfabetos y descubrió que el 70 por ciento lo era y pensó que así no se podía construir un país”.

Y agregó: “Me pregunto si tenemos un sistema educativo que prepare a los chicos para ser competitivos. Hoy el sistema educativo está concentrado mas en lo ideológico que en las necesidades que tienen los chicos de prepararse para hacer ese trabajo cerebro intensivo. Producir gente que sea competitiva no es como fabricar chorizos, ese proceso lleva mucho tiempo. En la medida que tardemos la Argentina no va a ser competitiva”.

“El recurso de los países para crecer no va a ser ni la Pampa húmeda, ni Vaca Muerta, ni el Litio. Va a ser la capacidad que tenga la gente para generar reglas del juego y producir en esas nuevas reglas de juego”, sentenció.

Por otro lado, sostuvo que “si Argentina no pasa a ser un país competitivo desde el punto de vista impositivo y desde la legislación laboral le va a resultar muy difícil poder generar puestos de trabajo”.

Señaló el caso de Uruguay que está realizando reformas impositivas para atraer inversiones, “con una reforma fiscal donde por diez años no le cobran impuesto a las ganancias a las empresas”.

En este sentido indicó: “El gran desafío que tiene Argentina por delante es cambiar las reglas de juego que imperan en la sociedad, donde vamos a tener que salir de la cultura de la dádiva y volver a la cultura del trabajo”.

“Si uno cree que Argentina va a salir por el lado del consumo interno se equivoca, porque el salario va a ser bajo, por la inflación, y la tasa de desocupación alta. La única opción que hoy tiene la Argentina es exportar, sobre todo preparar a la gente para que trabaje para la industria de la exportación del conocimiento”.

Cerró a charla Julio de Diego, catedrático de Derecho del Trabajo, dijo que “la concepción del futuro no debe ser ideológica, sino práctica”.

Con respecto a la ley de teletrabajo, dijo: “Es la primera vez que una ley laboral está muy fuertemente cuestionada tanto por sindicatos oficialistas como opositores, así como por los sectores empresarios. Es una ley basada en ideologías paranoicas, en la creencia de que el teletrabajo puede ser una fuente de abuso del empleador, cuando el teletrabajo en el mundo es considerada una fuente de empleo más importante”.

Sobre la educación coincidió con Cachanosky: “Tenemos analfabetos digitales” y dijo que está en contra del “subsidio gratuito”, sin hacer ningún trabajo a cambio.

Fuente Noticias Argentina