La vida de Federico Bal dio un giro de 180 grados desde el día que le detectaron cáncer de intestino. El actor se sometió a un tratamiento que, de acuerdo a las palabras de su médico, tenía un 30% de probabilidad de ser efectivo. Este sábado Fede fue uno de los invitados de la vueltya de PH, Podemos Hablar y contó en detalle cómo fue su lucha y cómo cambió su vida y sus prioridades.

 

 

 

“Era un tipo muy ambicioso en mi carrera profesional. Pero me di cuenta de que si no tenés salud, no tenés nada. Si no sos feliz tenés que hacer algo para cambiar porque somos únicos e irrepetibles”, comenzó explicando Bal dando cuenta que para él la fama y comprar cosas materiales siempre fue su motor.

Pero todo cambió: “Tuve mucho miedo pero no miedo a morirme. Eso nunca. Tuve miedo a no poder vivir bien, como se debe. No quería dejar sola a mi vieja, eso ya me toca en un lugar fuerte, pensé mucho en mi mamá, y muchísimo más en mi papá, que ya no estaba para darme un abrazo. A él le pasó lo mismo que a mí y lo pudo superar. A él le pasó a los 40, a mi abuelo a los 50, y a mí a los 30: cada diez años menos aparece en mi familia, por eso son muy importantes los estudios”, agregó.

“Tuve miedo a no poder vivir bien, como se debe”, relató Fede.

Además, Bal habló de las pequeñas acciones de su día a día: “Es rarísimo pensar en eso porque si te morís, ¿a quién le van a venir a cobrar? Me fui de 15 grupos de WhatsApp porque no me gustaba levantarme y que me manden algo que no le hacía bien a mi energía. También llamé a ex novias y pedí disculpas. Les dije mucho a mis amigos que los amaba. Los tipos muchas veces no lo hacen. Pedí ayuda porque también era muy autosuficiente, decía ‘puedo solo’ y era un poco solitario”.

Por último, desde ese momento ahora valora más las pequeñas cosas y redefinió la palabra dolor: “Siento que no hay espacio para estar triste. Siento que no hay días grises Eso lo aprendí mucho de mi viejo: él siempre decía ‘yo estoy bien, es mi mejor día, no tengo días tristes’. Ahora me pasa igual que él, lo entiendo. No me quejo del frío ni del calor, no me quejo de nada, y es real. No sé qué es un dolor de espalda, porque me duele, pero dolores son otras cosas. Se redefine la palabra ‘dolor’ cuando tocás dolores fuertes y miedos en momentos duros de verdad”.