Quiero creer que puede existir un mundo donde a la gente buena le pasan cosas buenas, donde el trabajador honesto pueda volver tranquilo a su casa , donde la seguridad no es un privilegio y la justicia es real, donde los delincuentes sean los que vivan con miedo y reciban el castigo que se merecen quiero creer que el mundo puede ser un lugar mejor”, comienza la carta de Lucas Quesada, el hijo de Ana Domine, la mujer asesinada por un motochorro.

Es conmovedora y genera impotencia. Las palabras de un hijo que perdió a su madre en sus brazos no pueden ser más desgarradoras. Pide justicia y algo tan simple como no tener miedo a perder la vida de un día para el otro; una sensación que muchos tucumanos desean hace tiempo.

“Con la ayuda de nuestro angel la peleamos para poder tener hoy lo que tenemos con sacrificio con horas de trabajos con días sin dormir y estas lacras la asesinan , le arrebatan la vida delante mio sin necesidad por que ya tenian lo que querian , no entiendo y lo sufro. ¡Por qué existe esta gente que solo hace daño!”,
dice otro segmento de la carta que llora a la víctima.

El caso de Ana Domine

Ana Domine, de 51 años, llevaba un bolso con la recaudación de su local y recibió un disparo en la cabeza mientras esperaba dentro del auto a su hijo, que había frenado a comprar en un kiosco. En el vehículo llevaba la recaudación de los últimos días

El hecho ocurrió el pasado sábado a la noche, a las 21, cuando Ana Domine, dueña de una distribuidora de bebidas de la zona, circulaba junto a su hijo por la avenida Alem de la capital tucumana. Al pasar la calle Crisóstomo Álvarez, a solo cuatro cuadras del comercio, el hombre detuvo la camioneta y bajó a comprar a un kiosco. Su madre lo esperaba en la camioneta, con un bolso con 500 mil pesos en efectivo, que serían la recaudación de los últimos días de su local y fue ahí cuando forcejeó con la mujer para robarle el bolso y le disparó a la cabeza delante de su hijo