El ya lejano 20 de marzo, el Gobierno de Alberto Fernández instauró el aislamiento social, preventivo y obligatorio como consecuencia de la pandemia de coronavirus que afectó al mundo entero. Los cambios en la vida cotidiana se vieron reflejados en todos los ámbitos de la sociedad. Por lo cual, Ricardo Mollo y Natalia Oreiro no estuvieron exentos de los mismos en su hogar.

La pareja de cantantes recibió en su techo a la madre del líder de Divididos, Juana. La tercera edad es uno de los segmentos más vulnerables en tiempos de COVID-19. Por esta razón, ellos decidieron que lo mejor para la salud de la mujer sea quedarse en el hogar que también comparten con su único hijo, Merlín Atahualpa. De esta manera, ellos mismos se dedican a los cuidados de la mujer mayor.

Según contó La Pavada, de Crónica TV, esto motivó a la pareja a extremar todos los cuidados para proteger a Juana. Tal como a todo el ambiente artístico, la pandemia cambió los planes de la pareja de cantantes. Natalia Oreiro tenía preparada una visita a su querida Rusia, donde tiene una enorme legión de fans. Tal como se demostró en Nasha Natasha, un exitoso documental de Netflix sobre la última gira de la artista por aquel país.

En recientes entrevistas, Oreiro habló sobre cómo la pandemia modificó el día a día de su familia. Merlín Atahualpa es un niño que tiene muy poco contacto con las pantallas, por lo cual, le buscaron diferentes actividades a lo largo de la cuarentena para mantenerlo entretenido. En momentos en donde la escuela no funciona y no puede jugar con otros niños, el nene toma clases de origami vía Zoom.

En todo ese tiempo juntos, la pareja tuvo un perfil bajo a pesar del renombre de ambos. “Cuando yo empecé a salir con él no sabía que era el cantante de Divididos. Después de que empezamos a salir sí supe, pero al principio no. Yo no escuchaba Divididos, entonces no le tenía la cara al cantante. ¡Soy un desastre! Ahora soy re fan de Divididos”, reconoció Oreiro en una entrevista anterior sobre el inicio de su amor con Mollo.