Susana Giménez está viviendo desde hace algunos meses en La Mary. Tal como se llama su mansión en Punta del Este. Ella solo volvió al país por dos semanas para someterse a una cirugía en el codo tras lesionárselo en un accidente doméstico. Sin perder mucho tiempo más, la diva volvió a su lugar en el mundo. Tal como suele llamar a la enorme chacra que posee en Uruguay.

La Mary está valuada en aproximadamente 15 millones de dólares, cuenta con ocho hectáreas de superficie y es una mansión de 1.500 metros cuadrados. Además, es dueña de una tranquilidad que da envidia. La misma cuenta con varias habitaciones, una enorme cocina, una elegante piscina y una suite con balcón terraza que le da una vista majestuosa del lugar hacia uno de los sectores predilectos de la conductora: el lago.

A través de su cuenta oficial de Instagram, Susana Giménez suele compartir ratos de su día con sus más de 2,4 millones de seguidores. En una de sus últimas publicaciones, hizo un llamativo posteo al que tituló «El misterio del lago». Ya con el atrapante título tuvo a sus seguidores entre sus manos. Entonces, pasó a contar cuál es la historia del lugar que le quita el sueño.

“Hace años que me intriga un sendero muy marcado en el bajo que bordea el lago del fondo de casa. Buscamos huellas con gente que sabe distinguirlas. Me metí entre las plantas (que ahí crecen salvajes) a ver si encontraba alguna cueva. Pusimos cámaras que registran los movimientos en los árboles para ver qué era y nada”, comenzó con su relato la diva. «Ahora resulta que desaparecieron 8 patos, quedó uno solo pobrecito que está aterrado…».

«Llamé a un veterinario amigo que es rescatista y trabaja en una reserva para pedirle ayuda. Me contó que a partir de la pandemia aparecieron varios gatos monteses en la ciudad y dijo que no le extrañaría que se hubieran comido a los patos», reconoció La Su. «Me propuso poner jaulas con carne en el lago para atraparlos y devolverlos a su hábitat. Hace días que me despierto con la intriga y vamos con Patricio Giménez volando al lago para ver qué encontramos. Pero como vieron hasta ahora encontramos cualquier cosa menos un gato montés ¡Pobre gallineta!.