Sin dudas el 2020 es un año que quedará fatídicamente marcado en la historia por la pandemia de coronavirus, y la cantidad de fallecidos que se cobró a lo largo y ancho de todo el mundo. Pero, ese mismo año, hubo una inesperada muerte que sacudió a todo Hollywood y volvió a revivir las especulaciones de una inexplicable maldición. Por supuesto, estamos hablando del fallecimiento de Naya Rivera, una de las protagonistas de “Glee”.

El pasado 13 de julio, después de cinco días de búsqueda, finalmente, el cuerpo de la actriz apareció en el lago Piruleta, en el norte de California. La actriz, conocida mundialmente por su papel de “Santana” en “Glee”, falleció tras haber salido con su hijo, Josey, de cuatro años a navegar.

Luego la autopsia reveló que la actriz de 33 años, “murió en pocos minutos” y la causa fue “ahogamiento”. En tanto que se caratuló como “accidente” y no se encontraron en su organismo rastros de drogas, alcohol o medicamentos.

Según la especulación de los investigadores, Naya habría pasado los últimos minutos de su vida tratando de salvar a su hijo, ya que suponen que ambos habrían caído al agua. Asimismo, si bien ella logró rescatarlo y lo subió nuevamente al bote, el esfuerzo habría sido tal que no logró salvarse ella.

La primera muerte que sacudió el mundo de “Glee” fue la de Cory Monteith, por una sobredosis de heroína, y el segundo fue Mark Salling, que se suicidó. Además, antes de empezar “Glee”, Salling había tenido un romance con Rivera. Estas situaciones disparan todo tipo de teorías sobre una “maldición” que persigue a los ex protagonistas de la exitosa serie.