Todo comenzó este lunes cuando el oficial Matías Ezequiel Fernández, de 25 años, llamó a un tío diciéndole: “Me mandé una cagada”. Inmediatamente, sospechando que algo andaba mal, el pariente se dirigió junto a personal policial al lugar donde estaba Fernández, en el paraje rural Guido Spano, a pocos kilómetros de la localidad bonaerense de Rojas. El oficial estaba dentro de un Peugeot 307 gris, muy alterado y en shock, y a pocos metros, a simple vista, se encontraba el cuerpo de Úrsula Bahillo, de 18 años, ensangrentada y muerta de más de 30 puñaladas, según constataron más tarde personal del SAME.

Úrsula Bahillo, la víctima, tenía 18 años

Cuando llegó su tio con la policía, el joven de 25 años no hizo más que señalar el punto donde estaba el cuerpo de Bahillo. Se hizo presente en el lugar una ambulancia del SAME y los médicos constataron que la chica estaba muerta de más de 30 puñaladas y hablaron de un “femicidio con saña”.

A su vez, Martínez intentó escapar a pie aunque rápidamente fue detenido por los policías. Al momento del arresto, el sospechoso estaba herido en el abdomen, por lo que suponen que trató de cortarse a sí mismo luego de cometer el asesinato. Martínez ya contaba con varias denuncias por violencia de género. Dentro del vehículo, los investigadores encontraron un cuchillo de gran porte con manchas de sangre.

Vecinos enfurecidos

La brutalidad del crimen y los antecedentes de violencia generaron una gran indignación por parte de varios vecinos de Rojas, una localidad de no más de 20 mil habitantes: algunos se movilizaron hasta la comisarías municipal para acompañar a la familia de Úrsula en su reclamo de justicia. Sin embargo, la tensión durante la marcha fue creciendo hasta que finalmente se produjeron violentos enfrentamientos entre los manifestantes y los efectivos policiales.

Piedras de un lado y balas de goma del otro fueron el trasfondo de una protesta que terminó con varios detenidos y hasta una joven que recibió un balazo de goma en uno de sus ojos. Según informaron desde la policía local, uno de los patrulleros -una camioneta Toyota Hilux- fue incendiada por los vecinos. Hubo además ventanas y piedras rotas y una importante cantidad de daños materiales. En total hubo cinco adultos y cuatro menores de edad aprehendidos por los disturbios, aunque según supo Infobae ya fueron liberados. “Arribaron a Rojas grupos de Infantería y del Grupo Apoyo Departamental (GAD) para sofocar la situación. Una vez retornada la calma se constataron daños en la parte interna de la comisaría de Rojas y la rotura de computadoras”, agregó la fuente.

Una vez reunidos frente a la sede policial, la propia madre de la joven, una mujer identificada como Patricia Nassutti, le habló a los vecinos. “Hace meses habíamos denunciado el hostigamiento de esta persona hacia mi hija, hasta un fin de semana que fuimos a la Comisaria de la Mujer y nos mencionaron que no tomaban la denuncia porque era fin de semana”, según se observa en un video de la mujer difundido en las redes sociales: “Les pido que se queden hasta que bajen todas las autoridades, para que haya justicia”, finalizó.

Fuente Tiempo de San Juan