Hay poca gente del espectáculo que sea tan querida y recordada por pares y admirado como lo es Alberto Olmedo. Un hombre de origen humilde del barrio de Pichincha, en la ciudad de Rosario (Santa Fe), donde vivió su infancia y adolescencia junto a su madre Matilde Olmedo. Nació en esa ciudad en 1933 y nunca se olvidó de sus orígenes, es más: siempre los recordaba en cámara y fuera de ella.

Luego de probar y estudiar actuación en Rosario, decidió a los 21 años ir a Buenos Aires para ver si tenía más suerte con lo que era su verdadera vocación. En 1955 ingresó como operador a Canal 7, gracias a la referencia de su amigo Pancho Guerrero.

Exitosa carrera

La oportunidad de su vida la tuvo en la cena de fin de año del canal, en donde se reunieron las autoridades y el personal. Olmedo se pudo lucir con una increíble improvisación que dejó gratamente sorprendidos a todos los concurrentes. Tanto fue así que Julio Bringuer Ayala, interventor de la emisora, le ofreció trabajar como actor. Comenzó a hacer monólogos y pequeños sketchs en La revista de Jean Cartier, al mismo tiempo que participó en Medianoche en Buenos Aires y en Sonrisas y melodías.

A partir de entonces su carrera fue en ascenso y no paró nunca de trabajar. Su primer y recordado éxito fue en 1960 con El Capitán Piluso, emitido por Canal 9, un programa infantil. Fue Fito Páez quien inmortalizó a este personaje en un homenaje a Alberto Olmedo en su canción “Tema de Piluso”.

Hizo decenas de películas y comedias y fue uno de los últimos capocómicos de toda una generación de estrellas. Muchas figuras lo acompañaron a lo largo de su carrera, pero hubo dos que son inolvidables. Uno fue Jorge Porcel y otro Javier Portales.

Por otro lado, muy bien recordadas son las más de decenas de películas que hizo con Jorge Porcel, como ser Los caballeros de la cama redonda, Los reyes del sablazo, Atracción peculiar, Mírame la palomita, Los colimbas se divierten, etc.

Muerte

Estaba junto a su pareja de ese momento, Nancy Herrera, cuando cayó desde el balcón de su departamento del piso 11 del edificio Maral 39, y falleció en el acto. De todos modos, la principal hipótesis sobre su muerte fue que estaba drogado y algo ebrio, y se subió peligrosamente sobre la baranda del balcón y cayó. 

Esa es la versión oficial del hecho. Sin embargo, también existió la hipótesis de un suicidio. 

Luego de su trágica muerte de forma tan inesperada y en lo mejor de su carrera, se trasformó en un artista de culto y se le rindieron y, al día de hoy, se le siguen rindiendo distintos homenajes a un hombre que nos regaló tanta sonrisas y alegrías.

Fuente Tiempo de San Juan