“Me tenía que dejar abusar para que no me siga pegando y no me mate”

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El calvario lo vivió durante muchos años una joven madre, quien teme por la vida de su hija y la de ella.

Detrás de cada mujer, hay una historia de vida. Algunas, difíciles. Otras, en cambio, tal vez llenas de superación y felicidad. Pero en los últimos años, el mayor denominador entre las jóvenes es la violencia, tanto psicológica como física que padecen en manos de quienes dicen “amarlas”.
Florencia es una joven madre de 25 años. Vive en la zona sur de la Capital, junto a su hija. La niña nació fruto de la relación que mantuvo durante unos años con un sujeto de apellido Salvatierra, residente en el barrio Campo Contreras sector 750 Viviendas.
En el año 2012, los caminos de “Flor” y del muchacho se encontraron. Luego de varios meses viéndose y charlando, iniciaron una relación. En ese momento, la joven tenía 16 años. Tras un año de romance, la víctima quedó embarazada y, en ese momento, inició su calvario.
Luego de que le revelara a su pareja que estaba esperando su primer hijo; este comenzó a insultarla. La agredía de manera sistemática tanto verbal como físicamente. La hostigaba y la sometía a constantes maltratos. Pese a la violencia que vivía, “Flor” quedó sumida en una depresión que cada día la consumía más y más. Se encerraba en su interior y no podía contarle a nadie lo que le pasaba.
Los años pasaron y mientras su hija crecía, la violencia que el agresor ejercía sobre ella también crecía a pasos agigantados. Temía por su vida. Sabía que era una persona violenta. Conocía la agresividad con la que siempre se manejaba.
Pero pese a que sus familiares le hablaban e intentaban hacerla entrar en razón, ella por el miedo que sentía hacia su pareja “aguantaba”. Hasta que en diciembre de 2018 sufrió el peor hecho de violencia que una mujer pueda soportar. Estaba en su hogar, cuando el agresor llegó. Estaba armado con una pistola.
Según consta en la denuncia realizada en la Comisaría Quinta del Menor y la Familia por la víctima, en esa oportunidad, la amenazó de muerte. La encerró en la habitación, donde le propinó una brutal paliza. La golpeó salvajemente, para luego abusarla sexualmente. Luego, el agresor se dio a la fuga.
La joven lo denunció y el atacante fue apresado. Fue detenido y condenado por el aberrante hecho. Pero los hechos de violencia a los que Florencia era sometida por parte del agresor, no cesaron.
Actualmente, la víctima realizó un posteo en las redes sociales, donde contaba detalles del calvario que vivió en manos del agresor. Brindó detalles y compartió con sus amigos en la red las fotografías de las secuelas de las palizas que sufrió.
“Decidí hacer público todo lo que me pasaba, después de ir a un psicólogo. Me sentía mal y culpable por todo esto que me pasaba, porque él –en referencia a su expareja- siempre me culpaba de todo. Estuvo detenido y en un juicio abreviado fue excarcelado por buena conducta. Hoy, la verdad, no sé qué me puede hacer. Está suelto y puede venir y matarme”, remarcó a Nuevo Diario Florencia, conmocionada por la situación que le toca vivir.
Con la voz quebrada y casi al borde de las lágrimas, la víctima remarcó: “Siempre que me golpeaba, me amenazaba y abusaba de mí. Me tenía que dejar abusar para que no me siga golpeando más. Pensé muchas veces que me iba a matar”.
Al tiempo, agregó: “Hoy tengo mucho miedo de andar en la calle. Es una persona violenta. Siempre me callé todo lo que pasé por vergüenza, pero ahora tengo miedo. Empezó a pegarme cuando estaba embarazada, pero con el tiempo era más fuerte. Cada vez que denunciaba, solo le daban una perimetral y todo empezaba de nuevo”.
La víctima recibe asistencia psicológica.

“Él me encerraba en la casa, porque tenía miedo que lo denuncie”

Florencia comenzó a recibir la asistencia de psicólogos, para poder afrontar los traumas que quedaron en ella, luego de las constantes amenazas, agresiones físicas y abusos sexuales que sufrió en manos de su expareja.
“En 2018 llegó a mi casa con una pistola, me encerró. No era la primera vez que lo hacía. Siempre llegaba a la madrugada cuando estaba borracho o drogado, me encontraba sola me agredía y, en otras oportunidades, fue en la casa de él, donde estaba mi hija. Me golpeaba frente a mi hija”, indicó Florencia.
Además, remarcó: “Es una persona violenta. No tiene solo problemas conmigo, sino con muchas personas. Me han diagnosticado depresión y por las lesiones, toda golpeada me tenía que dejar abusar para que no me siga pegando. Me encerraba en la casa de su madre o abuela, porque tenía miedo de que lo denuncie”.
Finalmente, agregó: “Decidí hacer público todo esto porque me estaba haciendo mucho mal. Pido por favor ayuda, porque tengo miedo de que me pueda matar, porque siempre anda armado. Tengo mucho miedo. Él me decía que por una tontera no iba a estar preso, que si iba a estar preso iba a ser porque me mate. La verdad, siento mucho miedo”.

Asistencia psicológica para la víctima

El último hecho de violencia de género que sufrió Florencia de parte del denunciado fue fractura de mandíbula, por lo que estuvo internada en el hospital Regional Dr. Ramón Carrillo. Además, de severos hematomas en el cuerpo.
La joven madre comenzó a recibir asistencia psicológica, luego de que fuera diagnosticada con depresión postraumática por hechos de violencia de género. La víctima está bajo estricto tratamiento por las secuelas de violencia que padeció.

/Nuevo Diario

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