La adolescente de 15 años acusada del crimen del kiosquero es inimputable: por qué seguiría detenida

Se pidió una medida de seguridad y su situación la define la Justicia de Menores este jueves. Cuando la arrestaron soltó una carcajada; su cómplice, lloró

Primero mataron al kiosquero Roberto Sabo (48) durante un asalto en su comercio de Ramos Mejía; después le robaron el coche a un remisero y la moto a un delivery y chocaron; culminaron la huida queriéndose camuflar en un supermercado. Pero nada les sirvió. A Leandro Daniel Suárez, de 29 años y con una condena en su haber, y a su cómplice, una adolescente de 15, los atraparon: él lloró, ella soltó una carcajada. 

Suárez este lunes ante el fiscal Federico Medone, de la UFI Temática de Homicidios de La Matanza, se puso a llorar nuevamente y suplicó para que no le “pida perpetua”, según fuentes de la investigación confirmaron a Infobae. 

Otras fuentes consultadas indicaron que el caso de la chica es diferente: tiene 15 años y es inimputable aunque, “por cuestiones de peligrosidad, el Código Penal prevé el encierro preventivo”. 

Y este lunes, a poco más de 24 horas del homicidio que conmocionó a los vecinos de Ramos Mejía, que anoche protestaron frente a la comisaría y este lunes marchan, la adolescente no cambió mucho la postura. No soltó una carcajada como cuando la detuvieron pero.. “No parecía muy reflexiva”, admitieron las fuentes consultadas. 

Lo cierto es que, dado la gravedad del delito y las cuestiones de peligrosidad, se informó que desde la Fiscalía de Responsabilidad Juvenil N°1 de La Matanza se solicitó “una medida de seguridad provisional respecto de la menor y el jueves se hará una audiencia con el juez de menores para resolver su situación”. 

Los menores de 16 años son inimputables para la Ley argentina, aunque si están involucrados en una causa por un delito clave o por cuestiones de peligrosidad se puede solicitar que sean sometidos a una medida de seguridad. 

Y la adolescente en cuestión, involucrada en un homicidio, más esa actitud “poco reflexiva” ante el crimen del kiosquero, sumado a la repercusión y conmoción social del homicidio de Roberto Sabo, “tendría justificada la medida”, deslizaron las fuentes consultadas por este medio. 

El crimen del kiosquero ocurrió el domingo, minutos después de las 14, cuando Suárez y la adolescente de 15 años llegaron hasta el comercio de avenida de Mayo al 800 de Ramos Mejía, en el partido de La Matanza. Roberto Sabo recibió un disparo mortal poco antes de que los delincuentes escaparan del lugar. 

Para huir, le robaron el coche a un remisero y la moto a un delivery, pero chocaron. Ambos ingresaron a un supermercado de la zona para camuflarse pero no les sirvió de mucho: fueron detenidos en la comisaría 2° de Ramos Mejía, que queda a sólo 300 metros del comercio de Sabo. 

Justamente, el domingo por la tarde, los vecinos comenzaron a concentrarse en ese lugar en protesta por la ola de inseguridad. Reclamaban Justicia. Incluso, siguieron con la medida durante horas y hasta se hizo presente en el lugar el ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni. Los ánimos no se calmaron. 

Este lunes, mientras se difundía la marcha que comenzará a las 19, los medios daban cuenta de cómo los comerciantes recordaban a Roberto Sabo y también de la inseguridad en la zona.

Justamente, fue mientras varios noticieros estaban en vivo, que Adrián, un vecino de la zona, denunció que motochorros le habían robado el celular a la vuelta de donde está el kiosco de la familia de la víctima. 

“Me acaban de robar acá a la vuelta. Venía con el celular, bajaron dos de una moto, no me hicieron nada y me amenazaron con un cuchillo. Le tiré el celular y se fueron. Uno de barba y con una moto negra”, dijo. 

Los motochorros le dieron un puntazo en uno de sus hombros y Adrián mostró la herida ante los reporteros gráficos. “Venía contestando un mensaje de celular y viene uno de atrás y, con un cuchillo, me dice: ‘Dame el celular porque te pincho’. Pensé que era una joda, cuando me amagó a pinchar le tiré el celular y se fueron”, relató.

La mujer del hombre asaltado este mediodía se enteró por la TV y llegó llorando a la esquina de Ramos Mejía donde su marido le contaba a la prensa lo ocurrido. Después de abrazar a su esposa y calmarla, Adrián dijo: “Estoy indignado. Ya no aguanto más. Si hubiese sido otro, me iba, pero ya no aguanto más. No me quiero ir del país. Yo trabajo, mi hijo estudia acá y no aguanto más”. Entonces, se levantó la remera, mostró la herida y dijo: “Esto, ¿es justo?”.

Fuente: Infobae

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