Alberto Fernández cenó con intendentes y se comprometió a apoyar las re-reelecciones en 2023



Sin Cristina ni Máximo Kirchner, pero con el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, y otros emisarios de su extrema confianza. Con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, integrado como pocas veces al grupo de intendentes del PJ que resultó empoderado tras la remontada en las generales. Con el titular Diputados, Sergio Massa, envalentonado porque se cumplió su profecía de que el oficialismo seguirá siendo primera minoría en la Cámara baja. Con algunos miembros del Gabinete y los funcionarios albertistas que habían quedado golpeados tras las PASO respirando “alivio”. Y por primera vez sin disputas internas inmediatas.

Con todo eso, después de tres meses de crisis, tras un acto en el que festejó como un “triunfo” la derrota electoral más acotada, Alberto Fernández buscó cerrar el miércoles por la noche la inauguración de la “segunda etapa” de su Gobierno con una cena de camaradería en la Quinta de Olivos junto a la cúpula del Frente de Todos y una treintena de dirigentes, y empezó a bosquejar las prioridades políticas de su administración.

En la cena, rodeado por el jefe de Gabinete, Juan Manzur, sus inseparables ministros Santiago Cafiero (Cancillería) Gabriel Katopodis (Obras Públicas) y Juan Zabaleta (Desarrollo Social); y el secretario general de Presidencia Julio Vitobello, Fernández explicó puertas adentro su decisión de institucionalizar el FDT y la conveniencia de que todos los sectores se sientan contenidos para garantizar la unidad. “Acá no sobra nadie, somos todos necesarios para que en 2023 Argentina ratifique este rumbo y no vuelva al pasado”, dijo, según pudo reconstruir Clarín, el jefe de Estado, al asegurar que “las candidaturas se definirán con PASO en todas las categorías”.

“Todos estamos comprometidos en avanzar para consolidar el Frente y promover la participación, el debate y las PASO, como lo planteó Alberto”, dijo a este diario uno de los comensales.

Aunque así puso en juego su propio cargo, y no hay antecedente en la Argentina de una competencia interna presidencial en un espacio político gobernante, quienes lo rodean aseguran que esa definición no implica que haya resignado la posibilidad de ser reelecto. “El no renunció a la reelección sino que alienta a que todos los que quieran hacerlo, se suban”, aseguró uno de los dirigentes más cercanos al Presidente que participó del asado.

La postura del Presidente no le generó incomodidad a Kicillof, a quien en terreno provincial le pueden surgir competidores no sólo entre los intendentes sino dentro de su propio equipo: uno de ellos, el jefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, el hombre que impuso Máximo y con quien mantiene un vínculo gélido.

El clima de “alivio” que sobrevoló el asado y la buena sintonía con Fernández hizo que Kicillof luciera distendido. Tanto que fue más allá y se subió a la decisión del Gobierno de acompañar el reclamo de intendentes para que busquen un nuevo mandato en 2023.

Cuando surgió el tema en la mesa, Kicillof se sumó a la confirmación de Fernández de apoyar a los intendentes y propuso “generar los consensos y avanzar” con un proyecto de ley provincial que haga una aclaración sobre la entrada en vigencia de la Ley 14.836, sancionada en 2016 y que puso fin a las reelecciones indefinidas de alcaldes, concejales, legisladores provinciales y consejeros escolares. Los intendentes, entre los que estaba la camporista Mayra Mendoza, retribuyeron la postura del gobernador con un aplauso. 

El plan es cambiar el artículo 7, que establece que “el período de los Intendentes, Concejales, Consejeros Escolares, Diputados y Senadores a la entrada en vigencia de la presente Ley será considerado como primer período”. La idea es aclarar que se considerará al de 2019 y no de 2015 como primer mandato. De esta manera, los alcaldes podrían buscar la reelección en 2023.

“Lo ultimo que se me ocurriría seria pedirles algo más. Lo único que tengo hacia ustedes es agradecimiento”, resaltó Fernández al reconocerles a los jefes comunales por la reacción, y al arengar a “trabajar más que nunca en esta nueva etapa” para “ratificar el rumbo en 2023”. El mandatario hizo un mea culpa “por lo que no se pudo hacer” y lo atribuyó a “errores propios y a la pandemia”. Los alcaldes, que en su mayoría hicieron uso de la palabra, devolvieron el agradecimiento por el acto que los tuvo como protagonistas centrales. 

Kicillof, por su parte, reforzó el concepto del Presidente. Y este jueves lo hizo públicamente: incluyó a los alcaldes como parte importante de la remontada en su territorio. “La clave fue que Nación, la Provincia y los municipios actuaron articuladamente con medidas que llegaron a la gente”, resaltó en diálogo con Radio 10..

Antes del aval que, como anticipó Clarín, había dado Fernández, los alcaldes se aferraban a la idea de hacer una presentación judicial para impugnar ese artículo, bajo el argumento de que “una ley no puede ser retroactiva” y que fue aprobada en 2016. Otros, en cambio, buscaban salir de sus cargos antes del 10 de diciembre, con la expectativa de que al no haber completado los dos años de su segundo mandato se pudieran presentar nuevamente en 2023, habilitados por el vericueto legal que dejó el decreto reglamentario 265/2019, que determinó “que la prohibición de reelección para un tercer mandato consecutivo abarca a quienes habiendo sido reelectos en el mismo cargo para un segundo mandato consecutivo, hayan asumido sus funciones y ejercido por más de dos continuos o alternados”. 

En el intento por cambiar la ley, los intendentes deberán trabajar activamente en la búsqueda de consenso. No sólo en Juntos por el Cambio, donde un grupo de intendentes -incluso 32 del radicalismo- que se les vence el mandato no verían con malos ojos una aclaración a la norma, sino en la tropa propia: el Frente Renovador fue parte del acuerdo parlamentario gestado por la por entonces gobernadora María Eugenia Vidal para que se apruebe la ley. Por lo pronto, Massa, presente en la cena, no puso objeciones. Del otro lado, en JxC, dicen que tras el regreso de Vidal a la Capital Federal habrá manos dispuestas a aprobar una reforma.

La Casa Rosada por el momento no se pronunció públicamente, pero la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti, dejó la puerta abierta: “Es algo que están trabajando los intendentes. El Gobierno lo escucha y en algún momento se va a tomar alguna decisión”, anticipó. En las próximas horas lo haría el propio Presidente. 



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