El estallido social y la pandemia acrecientan la incertidumbre en la sociedad chilena a pocos días de los comicios

Chile, NA.

La sociedad chilena acrecentó su incertidumbre a dos años del estallido social y de la aparición de la enfermedad del nuevo coronavirus (Covid-19), que exacerbó el descontento ciudadano, dos factores que pueden incidir en las elecciones presidenciales y legislativas del domingo próximo.

 

“Hay una mezcla de sentimientos. Hemos pasado por dos años muy intensos con el estallido social y después con la crisis sanitaria, lo cual ha significado muchas dificultades económicas, sociales”, explicó a Xinhua la socióloga y profesora asistente del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile, Sofía Donoso.

 

La experta subrayó que en la población chilena hay un clima de incertidumbre “bien fuerte”, que será capitalizado en el debate de las elecciones. “Se ha instalado de manera bastante evidente una discusión pública sobre la importancia del orden, la importancia de volver a tener algún grado de estabilidad, tanto para la gente en su vida cotidiana como para la economía”, abundó la investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social.

 

El 18 de octubre de 2019, tras un llamado de los estudiantes de secundaria para desacatar un alza a los pasajes del metro de Santiago, estalló una crisis social en el país en rechazo a la desigualdad, al encarecimiento de la vida y al modelo económico neoliberal instalado durante el gobierno militar de Augusto Pinochet (1973-1990), cuando se impuso la Constitución de 1980. Una de las salidas políticas de la revuelta social fue la instauración de la Convención Constitucional, que lleva más de cuatro meses en funciones.

 

De acuerdo con un estudio difundido en septiembre pasado por la plataforma Contexto, que reúne a varias organizaciones no gubernamentales en Chile, los más jóvenes evalúan mejor el órgano que presentará una nueva Carta Magna, mientras que en los mayores hay una cierta “desesperanza aprendida” a raíz de los procesos de profundización democrática anteriores en el país, “que no han llegado totalmente a puerto”. “Es parte de un proceso constituyente y vamos a tener que aceptar un poco que es así”, dijo Donoso, quien sugirió “tratar de ver lo positivo de la situación”.

 

Por su parte, el sociólogo y académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Talca, Paulo Hidalgo, comentó a Xinhua que Chile transita hacia un nuevo ciclo político, donde “la vieja élite política o la dirigencia está pasando a un segundo plano y tienes en distintas fuerzas políticas una nueva generación política”. “Hay dos componentes que están cargando la psicología de los chilenos: el tema de la transición y el cambio a nuevo ciclo político de una Convención Constitucional con elección ‘ad portas’ (a las puertas), ahora el domingo, con cambio de Cámara de Diputados y con programas contrastantes de gobierno, y por otro lado saliendo, más o menos, de una pandemia que implicó un encierro con todos los costos psicológicos”, reflexionó.

 

En el caso de la pandemia, que en Chile le ha costado la vida a 38.016 personas y 1.732.576 se han contagiado, el impacto de la salud mental “ha sido brutal, en las depresiones, en las angustias, en el síndrome cabaña de no querer salir”, agregó.Chile celebrará el 21 de noviembre las elecciones presidenciales, de diputados, senadores y consejeros regionales más polarizadas desde el retorno a la democracia (1990), con poco más de 15 millones de chilenos habilitados para sufragar.


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“Hay una mezcla de sentimientos. Hemos pasado por dos años muy intensos con el estallido social y después con la crisis sanitaria, lo cual ha significado muchas dificultades económicas, sociales”, explicó a Xinhua la socióloga y profesora asistente del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile, Sofía Donoso.

 

La experta subrayó que en la población chilena hay un clima de incertidumbre “bien fuerte”, que será capitalizado en el debate de las elecciones. “Se ha instalado de manera bastante evidente una discusión pública sobre la importancia del orden, la importancia de volver a tener algún grado de estabilidad, tanto para la gente en su vida cotidiana como para la economía”, abundó la investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social.

 

El 18 de octubre de 2019, tras un llamado de los estudiantes de secundaria para desacatar un alza a los pasajes del metro de Santiago, estalló una crisis social en el país en rechazo a la desigualdad, al encarecimiento de la vida y al modelo económico neoliberal instalado durante el gobierno militar de Augusto Pinochet (1973-1990), cuando se impuso la Constitución de 1980. Una de las salidas políticas de la revuelta social fue la instauración de la Convención Constitucional, que lleva más de cuatro meses en funciones.

 

De acuerdo con un estudio difundido en septiembre pasado por la plataforma Contexto, que reúne a varias organizaciones no gubernamentales en Chile, los más jóvenes evalúan mejor el órgano que presentará una nueva Carta Magna, mientras que en los mayores hay una cierta “desesperanza aprendida” a raíz de los procesos de profundización democrática anteriores en el país, “que no han llegado totalmente a puerto”. “Es parte de un proceso constituyente y vamos a tener que aceptar un poco que es así”, dijo Donoso, quien sugirió “tratar de ver lo positivo de la situación”.

 

Por su parte, el sociólogo y académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Talca, Paulo Hidalgo, comentó a Xinhua que Chile transita hacia un nuevo ciclo político, donde “la vieja élite política o la dirigencia está pasando a un segundo plano y tienes en distintas fuerzas políticas una nueva generación política”. “Hay dos componentes que están cargando la psicología de los chilenos: el tema de la transición y el cambio a nuevo ciclo político de una Convención Constitucional con elección ‘ad portas’ (a las puertas), ahora el domingo, con cambio de Cámara de Diputados y con programas contrastantes de gobierno, y por otro lado saliendo, más o menos, de una pandemia que implicó un encierro con todos los costos psicológicos”, reflexionó.

 

En el caso de la pandemia, que en Chile le ha costado la vida a 38.016 personas y 1.732.576 se han contagiado, el impacto de la salud mental “ha sido brutal, en las depresiones, en las angustias, en el síndrome cabaña de no querer salir”, agregó.Chile celebrará el 21 de noviembre las elecciones presidenciales, de diputados, senadores y consejeros regionales más polarizadas desde el retorno a la democracia (1990), con poco más de 15 millones de chilenos habilitados para sufragar.


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La experta subrayó que en la población chilena hay un clima de incertidumbre “bien fuerte”, que será capitalizado en el debate de las elecciones. “Se ha instalado de manera bastante evidente una discusión pública sobre la importancia del orden, la importancia de volver a tener algún grado de estabilidad, tanto para la gente en su vida cotidiana como para la economía”, abundó la investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social.

 

El 18 de octubre de 2019, tras un llamado de los estudiantes de secundaria para desacatar un alza a los pasajes del metro de Santiago, estalló una crisis social en el país en rechazo a la desigualdad, al encarecimiento de la vida y al modelo económico neoliberal instalado durante el gobierno militar de Augusto Pinochet (1973-1990), cuando se impuso la Constitución de 1980. Una de las salidas políticas de la revuelta social fue la instauración de la Convención Constitucional, que lleva más de cuatro meses en funciones.

 

De acuerdo con un estudio difundido en septiembre pasado por la plataforma Contexto, que reúne a varias organizaciones no gubernamentales en Chile, los más jóvenes evalúan mejor el órgano que presentará una nueva Carta Magna, mientras que en los mayores hay una cierta “desesperanza aprendida” a raíz de los procesos de profundización democrática anteriores en el país, “que no han llegado totalmente a puerto”. “Es parte de un proceso constituyente y vamos a tener que aceptar un poco que es así”, dijo Donoso, quien sugirió “tratar de ver lo positivo de la situación”.

 

Por su parte, el sociólogo y académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Talca, Paulo Hidalgo, comentó a Xinhua que Chile transita hacia un nuevo ciclo político, donde “la vieja élite política o la dirigencia está pasando a un segundo plano y tienes en distintas fuerzas políticas una nueva generación política”. “Hay dos componentes que están cargando la psicología de los chilenos: el tema de la transición y el cambio a nuevo ciclo político de una Convención Constitucional con elección ‘ad portas’ (a las puertas), ahora el domingo, con cambio de Cámara de Diputados y con programas contrastantes de gobierno, y por otro lado saliendo, más o menos, de una pandemia que implicó un encierro con todos los costos psicológicos”, reflexionó.

 

En el caso de la pandemia, que en Chile le ha costado la vida a 38.016 personas y 1.732.576 se han contagiado, el impacto de la salud mental “ha sido brutal, en las depresiones, en las angustias, en el síndrome cabaña de no querer salir”, agregó.Chile celebrará el 21 de noviembre las elecciones presidenciales, de diputados, senadores y consejeros regionales más polarizadas desde el retorno a la democracia (1990), con poco más de 15 millones de chilenos habilitados para sufragar.


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“Hay una mezcla de sentimientos. Hemos pasado por dos años muy intensos con el estallido social y después con la crisis sanitaria, lo cual ha significado muchas dificultades económicas, sociales”, explicó a Xinhua la socióloga y profesora asistente del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile, Sofía Donoso.

 

La experta subrayó que en la población chilena hay un clima de incertidumbre “bien fuerte”, que será capitalizado en el debate de las elecciones. “Se ha instalado de manera bastante evidente una discusión pública sobre la importancia del orden, la importancia de volver a tener algún grado de estabilidad, tanto para la gente en su vida cotidiana como para la economía”, abundó la investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social.

 

El 18 de octubre de 2019, tras un llamado de los estudiantes de secundaria para desacatar un alza a los pasajes del metro de Santiago, estalló una crisis social en el país en rechazo a la desigualdad, al encarecimiento de la vida y al modelo económico neoliberal instalado durante el gobierno militar de Augusto Pinochet (1973-1990), cuando se impuso la Constitución de 1980. Una de las salidas políticas de la revuelta social fue la instauración de la Convención Constitucional, que lleva más de cuatro meses en funciones.

 

De acuerdo con un estudio difundido en septiembre pasado por la plataforma Contexto, que reúne a varias organizaciones no gubernamentales en Chile, los más jóvenes evalúan mejor el órgano que presentará una nueva Carta Magna, mientras que en los mayores hay una cierta “desesperanza aprendida” a raíz de los procesos de profundización democrática anteriores en el país, “que no han llegado totalmente a puerto”. “Es parte de un proceso constituyente y vamos a tener que aceptar un poco que es así”, dijo Donoso, quien sugirió “tratar de ver lo positivo de la situación”.

 

Por su parte, el sociólogo y académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Talca, Paulo Hidalgo, comentó a Xinhua que Chile transita hacia un nuevo ciclo político, donde “la vieja élite política o la dirigencia está pasando a un segundo plano y tienes en distintas fuerzas políticas una nueva generación política”. “Hay dos componentes que están cargando la psicología de los chilenos: el tema de la transición y el cambio a nuevo ciclo político de una Convención Constitucional con elección ‘ad portas’ (a las puertas), ahora el domingo, con cambio de Cámara de Diputados y con programas contrastantes de gobierno, y por otro lado saliendo, más o menos, de una pandemia que implicó un encierro con todos los costos psicológicos”, reflexionó.

 

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La experta subrayó que en la población chilena hay un clima de incertidumbre “bien fuerte”, que será capitalizado en el debate de las elecciones. “Se ha instalado de manera bastante evidente una discusión pública sobre la importancia del orden, la importancia de volver a tener algún grado de estabilidad, tanto para la gente en su vida cotidiana como para la economía”, abundó la investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social.

 

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De acuerdo con un estudio difundido en septiembre pasado por la plataforma Contexto, que reúne a varias organizaciones no gubernamentales en Chile, los más jóvenes evalúan mejor el órgano que presentará una nueva Carta Magna, mientras que en los mayores hay una cierta “desesperanza aprendida” a raíz de los procesos de profundización democrática anteriores en el país, “que no han llegado totalmente a puerto”. “Es parte de un proceso constituyente y vamos a tener que aceptar un poco que es así”, dijo Donoso, quien sugirió “tratar de ver lo positivo de la situación”.

 

Por su parte, el sociólogo y académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Talca, Paulo Hidalgo, comentó a Xinhua que Chile transita hacia un nuevo ciclo político, donde “la vieja élite política o la dirigencia está pasando a un segundo plano y tienes en distintas fuerzas políticas una nueva generación política”. “Hay dos componentes que están cargando la psicología de los chilenos: el tema de la transición y el cambio a nuevo ciclo político de una Convención Constitucional con elección ‘ad portas’ (a las puertas), ahora el domingo, con cambio de Cámara de Diputados y con programas contrastantes de gobierno, y por otro lado saliendo, más o menos, de una pandemia que implicó un encierro con todos los costos psicológicos”, reflexionó.

 

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La experta subrayó que en la población chilena hay un clima de incertidumbre “bien fuerte”, que será capitalizado en el debate de las elecciones. “Se ha instalado de manera bastante evidente una discusión pública sobre la importancia del orden, la importancia de volver a tener algún grado de estabilidad, tanto para la gente en su vida cotidiana como para la economía”, abundó la investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social.

 

El 18 de octubre de 2019, tras un llamado de los estudiantes de secundaria para desacatar un alza a los pasajes del metro de Santiago, estalló una crisis social en el país en rechazo a la desigualdad, al encarecimiento de la vida y al modelo económico neoliberal instalado durante el gobierno militar de Augusto Pinochet (1973-1990), cuando se impuso la Constitución de 1980. Una de las salidas políticas de la revuelta social fue la instauración de la Convención Constitucional, que lleva más de cuatro meses en funciones.

 

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