Citan a otros hombres por redes sociales, los drogan y los desvalijan

Las denuncias volvieron a crecer tras una merma por la cuarentena. Cómo actúan los delincuentes y cuál es el perfil de sus víctimas

La vieja modalidad delictiva de una persona que seduce a un hombre para luego dormirlo con alguna droga y robarle todo dejó hace rato de ser una maniobra cometida en su mayoría por mujeres. Las denuncias ante la Policía y los escraches en las redes sociales a este tipo de ladrones revelan que en los últimos tiempos hubo un gran crecimiento de cantidad de casos cometidos por hombres que tuvieron como víctimas a otros hombres.

Es decir, el robo tras una cita originada en el ambiente de la comunidad gay, ya sea iniciada en un boliche o a través de las aplicaciones o redes sociales pensadas y creadas para estos encuentros.

Por supuesto que en este caso los hombres tienen el mismo “manual” de aquellas mujeres del mundo del hampa para elegir a sus potenciales víctimas.

La regla puede romperse en cualquier momento pero, en general, el hombre al que selecciona como su supuesto amante -para luego desvalijarlo- debe reunir al menos las básicas condiciones. Y una de ellas es que viva solo, para poder cometer el delito en su casa, donde están los bienes a robar.

Además, “jugar de visitante” es lo más seguro para ellos para no ser localizados en una futura investigación policial.

El poder adquisitivo, el entorno y que sea de otro barrio, son algunos de los puntos que suelen tener en cuenta esta clase de asaltantes. Pero el elemento que hace la diferencia en estos nuevos “viudos negros” para garantizar su impunidad, es elegir a aquellos amantes que aún no lograron contar abiertamente a sus amigos o familiares su orientación sexual.

Eso también les asegura a los ladrones que no se hará la denuncia fácilmente. Y debido a que muchos aún no contaron sus intimidades a su entorno, en los lugares de citas o encuentros gays quienes intercambian información no suelen pedir demasiados datos de la otra persona. Es una suerte de código para no incomodar al otro.

“Hay muchos chicos que están en el ‘closet’. Entonces, en la previa al encuentro, es muy normal no pedir redes sociales, número de teléfono y esos datos”, dijo a TN Fabián, un joven que fue víctima de esta modalidad en su casa de Lomas de Zamora.

Esto hace que la víctima, en caso de querer hacer la denuncia o intentar localizar al ladrón, no tenga ningún dato real para localizarlo.

Estos robos bajaron durante la cuarentena

Los especialistas aseguran que lejos de crecer la cantidad de hechos con estas características durante la cuarentena por el Covid-19 como muchos imaginan, los números bajaron considerablemente.

La hipótesis es que, teniendo en cuenta que en su mayoría los delincuentes eligen a personas con una relación amorosa estable, durante los peores momentos de la pandemia, estas potenciales víctimas debieron quedarse y no se expusieron a estos hechos. Hoy las denuncias volvieron a brotar notablemente, aunque las cifras nunca van a ser las reales.

El comisario mayor Carlos Rojas, jefe de la Dirección de Delitos Informáticos de la Policía de la Ciudad, confirmó que la cantidad de casos denunciados “no corresponde con la realidad, ya que la cifra negra indica un número muchísimo más alto”.

“Las aplicaciones para citas y las redes sociales son nichos donde actúan estas personas y se aprovechan porque saben que las víctimas no se lo dirán a casi nadie por vergüenza o por otros motivos, y entonces no los terminan denunciando”, aseguró Rojas.

Las drogas que estos ladrones suelen utilizar para dormir a los damnificados suelen ser “psicotrópicos mezclados en algunos casos con cocaína”, según dijo.

El punto débil de las víctimas

Las alertas de las víctimas hacia los delincuentes en las redes sociales es por el momento la manera más efectiva de prevenir estos hechos, más allá de las medidas de seguridad que cada uno pueda implementar.

Las falsas identidades y los cambios de perfiles en las redes favorecen a los delincuentes. Sin embargo, ellos tienen un punto débil: sí o sí deben actuar a cara descubierta, con lo cual quedan expuestos al menos ante la primera víctima. Es por eso que ya existen muchos grupos virtuales para publicar los perfiles de aquellos hombres que con esta vieja modalidad van robando y pasando de amante en amante.

Fuente: TN

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