Más de 8 millones de argentinos no recibieron la segunda dosis de la vacuna contra el Covid

Coronavirus en Argentina, vacunación, NA

Más de 8 millones de personas en Argentina no recibieron todavía la segunda dosis de la vacuna contra el Coronavirus.

 

En la actualidad y pese a la disponibilidad de vacunas y en el marco del comienzo de la aplicación de terceras dosis y dosis de refuerzo, 35.938.527 argentinos recibieron la primera dosis, sin embargo, desde hace unas semanas, preocupa a los expertos la brecha que se estableció entre ese número y los 27.854.806 de ciudadanos que completaron el esquema de dos dosis.

 

Es así que en nuestro país hay 8.083.721 personas que no recibieron la segunda dosis de su vacuna. Además, desde este mes de noviembre comenzó a aplicarse en el país una dosis adicional o de refuerzo de la vacuna para prevenir el COVID-19, según las recomendaciones emitidas por el Ministerio de Salud de la Nación.

 

En ese marco, de las 27.854.806 personas que recibieron las dos dosis, hasta el momento sólo recibieron la adicional o la de refuerzo 1.043.935. “Los datos que disponemos son totales, y debe tenerse en cuenta que este mes se comenzaron a vacunar a los chicos 3 a 11 años, y es esperable que muchos de ellos aún no tengan su segunda dosis”, detalló el ingeniero en Sistemas y experto analista de datos Mauro Infantino a Infobae. Asimismo, reconoció que “existe una brecha entre las primeras y las segundas dosis aplicadas en el país y esa diferencia se acrecienta más a medida que baja la edad”.

 

“Para tener una distinción más certera es conveniente separar lo que ocurre por edades”. Así, por ejemplo, en el grupo de los mayores de 60, “la diferencia entre quienes recibieron una y dos dosis no es tan notoria” ya que de las alrededor de 6.800.000 personas que se aplicaron la primera dosis, seis millones casi 500 se dieron la segunda, agregó.

 

“En el grupo de 40-49 años tampoco se ve tanto esa brecha. Mientras que en la franja etaria que abarca desde los 30 a los 39 años ya se nota más: de los alrededor de seis millones que recibieron una dosis, cinco se dieron la segunda. Ahí se empieza a ver cómo la velocidad de crecimiento de la curva se estanca y dejó de crecer”, analizó en diálogo con el mismo medio.

 

Por su parte, el subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud, Juan Manuel Castelli, precisó que “2.774.829 es la cantidad de personas que faltan completar esquemas en la franja etaria de 18 a 39 años”. “Estamos hablando de las segundas dosis necesarias para alcanzar a cubrir los esquemas iniciados en ese grupo de población”, explicó.

 

“La Argentina tiene algunas variables que hay que tener en cuenta: en primer lugar todavía falta un importante porcentaje de población a la que se debe aplicar la segunda dosis, lo cual es tan importante como dar la tercera porque para prevenir la variante Delta, que es la que está predominantemente circulando en el país. Se requiere inexorablemente de dos dosis,y por otro lado, aparentemente hay un grupo muy importante que está en alrededor de los dos millones de personas que no ha recibido ninguna dosis, lo cual francamente es un tema muy preocupante”, había alertado semanas previas el médico infectólogo pediatra Eduardo López (MN 37586).

 

Consultado en la actualidad, López reforzó la idea de que “es una cantidad no menor los adultos jóvenes entre 18 y 39 años que decidieron no completar su esquema de dos dosis”. Y en ese sentido destacó que “frente a la variante Delta el individuo que tiene una dosis no se puede considerar protegido ni siquiera parcialmente”.

 

“Hay muchas lecturas que pueden hacerse del estado de la vacunación en el país. Por un lado, se vio que la vacunación con dos dosis disminuyó la internación y ocupación de camas de terapia intensiva pero evidentemente no alcanza para evitar la enfermedad, mientras que por otro lado, hay un alto porcentaje de población vacunada con una sola dosis, precisamente en la franja etaria más socialmente activa, lo que indica que la enfermedad no sólo no se va a detener sino que hay riesgo de que resurja un brote”, explicó.

 

“Si la curva de casos continúa en aumento y no se incrementan las tasas de vacunación, es posible que se tenga que volver atrás con algunas flexibilizaciones y se deban imponer nuevas restricciones”, añadió.

 

Sobre las causas que podrían llevar a una persona que se dio una dosis a no completar su esquema, aventuró que “podría basarse en el falso concepto de creer que la enfermedad está controlada, lo cual lejos está de la realidad, ya que las últimas cifras demuestran que los casos suben un poco todos los días y a eso hay que estar atentos”.

 

“La circulación de la enfermedad disminuyó en forma importante en el país, pero no desapareció y no hay que olvidar que por cada paciente sintomático hay asintomáticos que siguen transmitiendo el virus”, destacó.

 

“En medio de un programa de inmunización por una pandemia es altísimo el número de personas que no está completamente vacunada, y eso casi equivale a asegurar que va a seguir habiendo aumento de casos”, enfatizó.

 

“Si a eso se suman los alrededor de dos millones de argentinos que no tienen ni una dosis, tenemos casi al 20% de población no protegida y eso implica un riesgo de rebrote en cualquier momento. Creo que es necesario un nuevo esfuerzo, ya que mientras la curva de vacunados se amesetó, la de casos sube”, insistió.

 

“Muy probablemente en el mundo se empiece a considerar la vacunación completa con tres dosis, dado que se sabe que vacunas como Pfizer o Moderna caen en el tiempo en su eficacia casi por debajo de 60% y debajo del 50% Astrazeneca con lo que se deja descubierta a la población”, declaró. “En Israel se vio que con dos dosis tuvo brotes y con la tercera logró contener la situación”, destacó.

 

En tanto, el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253) explicó a ese mismo medio que “en la Argentina se observa desde hace un tiempo la desaceleración de la tasa de vacunados diarios y el motivo de eso deberá surgir de un análisis que deberá hacer el Ministerio de Salud, específicamente con dos grupos poblacionales”.

 

“Por un lado, los jóvenes entre 18 y 40 años, quienes desaceleraron la aplicación de la segunda dosis y hay que estudiar si tiene que ver con la confianza en las vacunas o el acceso por cuestiones laborales, de horarios, etc. resaltó el presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (Slipe), quien consideró que el otro punto preocupante “es que se desaceleró la vacunación en niños menores de 11 años producto de la desconfianza que se generó con las no verdades del ministerio y los procesos no adecuados de autorización inicial que fueron avalados por la Sociedad Argentina de Pediatría”.

 

En el caso de los más chicos y según observó Infantino, “en la franja etaria que va desde los 12 años a los 17 es difícil evaluar si se da el mismo fenómeno de desaceleración de la segunda dosis porque todavía se están vacunando”. “La curva de segunda dosis se ve que está creciendo, la tendencia se ve en alza, a diferencia de los otros grupos en los que se ve que se estancó”, informó. “Muchos padres que dieron la primera dosis a sus hijos no estarían dando la segunda”, advirtió el especialista.

 

“La curva de vacunación en la franja de 3 a 11 años hizo tope muy abajo en comparación con las personas de más edad”, señaló Infantino, quien detalló: “En la Ciudad de Buenos Aires, por poner un ejemplo, la aplicación de primera dosis en niños apenas supera el 40% y se ve en la curva que la tendencia se estanca, en tanto entre los adolescentes de 12 a 17 llega al 80% y en los mayores de 60 años llegó al 100% desde agosto”.

 

López en tanto opinó que “es posible que muchos adultos que se vacunaron presenten algún reparo a hacer lo mismo con sus hijos”. “Hay opiniones encontradas al respecto, pero hay que saber que Sinopharm y Pfizer son las únicas autorizadas en el mundo en niños”, consideró el infectólogo, quien reconoció que “Pfizer es la única que hizo públicos los datos y eso puede generar algunas dudas”.

 

“De todos modos, la vacuna Sinopharm tiene un buen perfil de seguridad aunque faltan los datos de eficacia, que seguramente la Anmat sí los vio antes de recomendar su uso en menores”, resumió. Con información de Infobae.


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En la actualidad y pese a la disponibilidad de vacunas y en el marco del comienzo de la aplicación de terceras dosis y dosis de refuerzo, 35.938.527 argentinos recibieron la primera dosis, sin embargo, desde hace unas semanas, preocupa a los expertos la brecha que se estableció entre ese número y los 27.854.806 de ciudadanos que completaron el esquema de dos dosis.

 

Es así que en nuestro país hay 8.083.721 personas que no recibieron la segunda dosis de su vacuna. Además, desde este mes de noviembre comenzó a aplicarse en el país una dosis adicional o de refuerzo de la vacuna para prevenir el COVID-19, según las recomendaciones emitidas por el Ministerio de Salud de la Nación.

 

En ese marco, de las 27.854.806 personas que recibieron las dos dosis, hasta el momento sólo recibieron la adicional o la de refuerzo 1.043.935. “Los datos que disponemos son totales, y debe tenerse en cuenta que este mes se comenzaron a vacunar a los chicos 3 a 11 años, y es esperable que muchos de ellos aún no tengan su segunda dosis”, detalló el ingeniero en Sistemas y experto analista de datos Mauro Infantino a Infobae. Asimismo, reconoció que “existe una brecha entre las primeras y las segundas dosis aplicadas en el país y esa diferencia se acrecienta más a medida que baja la edad”.

 

“Para tener una distinción más certera es conveniente separar lo que ocurre por edades”. Así, por ejemplo, en el grupo de los mayores de 60, “la diferencia entre quienes recibieron una y dos dosis no es tan notoria” ya que de las alrededor de 6.800.000 personas que se aplicaron la primera dosis, seis millones casi 500 se dieron la segunda, agregó.

 

“En el grupo de 40-49 años tampoco se ve tanto esa brecha. Mientras que en la franja etaria que abarca desde los 30 a los 39 años ya se nota más: de los alrededor de seis millones que recibieron una dosis, cinco se dieron la segunda. Ahí se empieza a ver cómo la velocidad de crecimiento de la curva se estanca y dejó de crecer”, analizó en diálogo con el mismo medio.

 

Por su parte, el subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud, Juan Manuel Castelli, precisó que “2.774.829 es la cantidad de personas que faltan completar esquemas en la franja etaria de 18 a 39 años”. “Estamos hablando de las segundas dosis necesarias para alcanzar a cubrir los esquemas iniciados en ese grupo de población”, explicó.

 

“La Argentina tiene algunas variables que hay que tener en cuenta: en primer lugar todavía falta un importante porcentaje de población a la que se debe aplicar la segunda dosis, lo cual es tan importante como dar la tercera porque para prevenir la variante Delta, que es la que está predominantemente circulando en el país. Se requiere inexorablemente de dos dosis,y por otro lado, aparentemente hay un grupo muy importante que está en alrededor de los dos millones de personas que no ha recibido ninguna dosis, lo cual francamente es un tema muy preocupante”, había alertado semanas previas el médico infectólogo pediatra Eduardo López (MN 37586).

 

Consultado en la actualidad, López reforzó la idea de que “es una cantidad no menor los adultos jóvenes entre 18 y 39 años que decidieron no completar su esquema de dos dosis”. Y en ese sentido destacó que “frente a la variante Delta el individuo que tiene una dosis no se puede considerar protegido ni siquiera parcialmente”.

 

“Hay muchas lecturas que pueden hacerse del estado de la vacunación en el país. Por un lado, se vio que la vacunación con dos dosis disminuyó la internación y ocupación de camas de terapia intensiva pero evidentemente no alcanza para evitar la enfermedad, mientras que por otro lado, hay un alto porcentaje de población vacunada con una sola dosis, precisamente en la franja etaria más socialmente activa, lo que indica que la enfermedad no sólo no se va a detener sino que hay riesgo de que resurja un brote”, explicó.

 

“Si la curva de casos continúa en aumento y no se incrementan las tasas de vacunación, es posible que se tenga que volver atrás con algunas flexibilizaciones y se deban imponer nuevas restricciones”, añadió.

 

Sobre las causas que podrían llevar a una persona que se dio una dosis a no completar su esquema, aventuró que “podría basarse en el falso concepto de creer que la enfermedad está controlada, lo cual lejos está de la realidad, ya que las últimas cifras demuestran que los casos suben un poco todos los días y a eso hay que estar atentos”.

 

“La circulación de la enfermedad disminuyó en forma importante en el país, pero no desapareció y no hay que olvidar que por cada paciente sintomático hay asintomáticos que siguen transmitiendo el virus”, destacó.

 

“En medio de un programa de inmunización por una pandemia es altísimo el número de personas que no está completamente vacunada, y eso casi equivale a asegurar que va a seguir habiendo aumento de casos”, enfatizó.

 

“Si a eso se suman los alrededor de dos millones de argentinos que no tienen ni una dosis, tenemos casi al 20% de población no protegida y eso implica un riesgo de rebrote en cualquier momento. Creo que es necesario un nuevo esfuerzo, ya que mientras la curva de vacunados se amesetó, la de casos sube”, insistió.

 

“Muy probablemente en el mundo se empiece a considerar la vacunación completa con tres dosis, dado que se sabe que vacunas como Pfizer o Moderna caen en el tiempo en su eficacia casi por debajo de 60% y debajo del 50% Astrazeneca con lo que se deja descubierta a la población”, declaró. “En Israel se vio que con dos dosis tuvo brotes y con la tercera logró contener la situación”, destacó.

 

En tanto, el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253) explicó a ese mismo medio que “en la Argentina se observa desde hace un tiempo la desaceleración de la tasa de vacunados diarios y el motivo de eso deberá surgir de un análisis que deberá hacer el Ministerio de Salud, específicamente con dos grupos poblacionales”.

 

“Por un lado, los jóvenes entre 18 y 40 años, quienes desaceleraron la aplicación de la segunda dosis y hay que estudiar si tiene que ver con la confianza en las vacunas o el acceso por cuestiones laborales, de horarios, etc. resaltó el presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (Slipe), quien consideró que el otro punto preocupante “es que se desaceleró la vacunación en niños menores de 11 años producto de la desconfianza que se generó con las no verdades del ministerio y los procesos no adecuados de autorización inicial que fueron avalados por la Sociedad Argentina de Pediatría”.

 

En el caso de los más chicos y según observó Infantino, “en la franja etaria que va desde los 12 años a los 17 es difícil evaluar si se da el mismo fenómeno de desaceleración de la segunda dosis porque todavía se están vacunando”. “La curva de segunda dosis se ve que está creciendo, la tendencia se ve en alza, a diferencia de los otros grupos en los que se ve que se estancó”, informó. “Muchos padres que dieron la primera dosis a sus hijos no estarían dando la segunda”, advirtió el especialista.

 

“La curva de vacunación en la franja de 3 a 11 años hizo tope muy abajo en comparación con las personas de más edad”, señaló Infantino, quien detalló: “En la Ciudad de Buenos Aires, por poner un ejemplo, la aplicación de primera dosis en niños apenas supera el 40% y se ve en la curva que la tendencia se estanca, en tanto entre los adolescentes de 12 a 17 llega al 80% y en los mayores de 60 años llegó al 100% desde agosto”.

 

López en tanto opinó que “es posible que muchos adultos que se vacunaron presenten algún reparo a hacer lo mismo con sus hijos”. “Hay opiniones encontradas al respecto, pero hay que saber que Sinopharm y Pfizer son las únicas autorizadas en el mundo en niños”, consideró el infectólogo, quien reconoció que “Pfizer es la única que hizo públicos los datos y eso puede generar algunas dudas”.

 

“De todos modos, la vacuna Sinopharm tiene un buen perfil de seguridad aunque faltan los datos de eficacia, que seguramente la Anmat sí los vio antes de recomendar su uso en menores”, resumió. Con información de Infobae.


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En la actualidad y pese a la disponibilidad de vacunas y en el marco del comienzo de la aplicación de terceras dosis y dosis de refuerzo, 35.938.527 argentinos recibieron la primera dosis, sin embargo, desde hace unas semanas, preocupa a los expertos la brecha que se estableció entre ese número y los 27.854.806 de ciudadanos que completaron el esquema de dos dosis.

 

Es así que en nuestro país hay 8.083.721 personas que no recibieron la segunda dosis de su vacuna. Además, desde este mes de noviembre comenzó a aplicarse en el país una dosis adicional o de refuerzo de la vacuna para prevenir el COVID-19, según las recomendaciones emitidas por el Ministerio de Salud de la Nación.

 

En ese marco, de las 27.854.806 personas que recibieron las dos dosis, hasta el momento sólo recibieron la adicional o la de refuerzo 1.043.935. “Los datos que disponemos son totales, y debe tenerse en cuenta que este mes se comenzaron a vacunar a los chicos 3 a 11 años, y es esperable que muchos de ellos aún no tengan su segunda dosis”, detalló el ingeniero en Sistemas y experto analista de datos Mauro Infantino a Infobae. Asimismo, reconoció que “existe una brecha entre las primeras y las segundas dosis aplicadas en el país y esa diferencia se acrecienta más a medida que baja la edad”.

 

“Para tener una distinción más certera es conveniente separar lo que ocurre por edades”. Así, por ejemplo, en el grupo de los mayores de 60, “la diferencia entre quienes recibieron una y dos dosis no es tan notoria” ya que de las alrededor de 6.800.000 personas que se aplicaron la primera dosis, seis millones casi 500 se dieron la segunda, agregó.

 

“En el grupo de 40-49 años tampoco se ve tanto esa brecha. Mientras que en la franja etaria que abarca desde los 30 a los 39 años ya se nota más: de los alrededor de seis millones que recibieron una dosis, cinco se dieron la segunda. Ahí se empieza a ver cómo la velocidad de crecimiento de la curva se estanca y dejó de crecer”, analizó en diálogo con el mismo medio.

 

Por su parte, el subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud, Juan Manuel Castelli, precisó que “2.774.829 es la cantidad de personas que faltan completar esquemas en la franja etaria de 18 a 39 años”. “Estamos hablando de las segundas dosis necesarias para alcanzar a cubrir los esquemas iniciados en ese grupo de población”, explicó.

 

“La Argentina tiene algunas variables que hay que tener en cuenta: en primer lugar todavía falta un importante porcentaje de población a la que se debe aplicar la segunda dosis, lo cual es tan importante como dar la tercera porque para prevenir la variante Delta, que es la que está predominantemente circulando en el país. Se requiere inexorablemente de dos dosis,y por otro lado, aparentemente hay un grupo muy importante que está en alrededor de los dos millones de personas que no ha recibido ninguna dosis, lo cual francamente es un tema muy preocupante”, había alertado semanas previas el médico infectólogo pediatra Eduardo López (MN 37586).

 

Consultado en la actualidad, López reforzó la idea de que “es una cantidad no menor los adultos jóvenes entre 18 y 39 años que decidieron no completar su esquema de dos dosis”. Y en ese sentido destacó que “frente a la variante Delta el individuo que tiene una dosis no se puede considerar protegido ni siquiera parcialmente”.

 

“Hay muchas lecturas que pueden hacerse del estado de la vacunación en el país. Por un lado, se vio que la vacunación con dos dosis disminuyó la internación y ocupación de camas de terapia intensiva pero evidentemente no alcanza para evitar la enfermedad, mientras que por otro lado, hay un alto porcentaje de población vacunada con una sola dosis, precisamente en la franja etaria más socialmente activa, lo que indica que la enfermedad no sólo no se va a detener sino que hay riesgo de que resurja un brote”, explicó.

 

“Si la curva de casos continúa en aumento y no se incrementan las tasas de vacunación, es posible que se tenga que volver atrás con algunas flexibilizaciones y se deban imponer nuevas restricciones”, añadió.

 

Sobre las causas que podrían llevar a una persona que se dio una dosis a no completar su esquema, aventuró que “podría basarse en el falso concepto de creer que la enfermedad está controlada, lo cual lejos está de la realidad, ya que las últimas cifras demuestran que los casos suben un poco todos los días y a eso hay que estar atentos”.

 

“La circulación de la enfermedad disminuyó en forma importante en el país, pero no desapareció y no hay que olvidar que por cada paciente sintomático hay asintomáticos que siguen transmitiendo el virus”, destacó.

 

“En medio de un programa de inmunización por una pandemia es altísimo el número de personas que no está completamente vacunada, y eso casi equivale a asegurar que va a seguir habiendo aumento de casos”, enfatizó.

 

“Si a eso se suman los alrededor de dos millones de argentinos que no tienen ni una dosis, tenemos casi al 20% de población no protegida y eso implica un riesgo de rebrote en cualquier momento. Creo que es necesario un nuevo esfuerzo, ya que mientras la curva de vacunados se amesetó, la de casos sube”, insistió.

 

“Muy probablemente en el mundo se empiece a considerar la vacunación completa con tres dosis, dado que se sabe que vacunas como Pfizer o Moderna caen en el tiempo en su eficacia casi por debajo de 60% y debajo del 50% Astrazeneca con lo que se deja descubierta a la población”, declaró. “En Israel se vio que con dos dosis tuvo brotes y con la tercera logró contener la situación”, destacó.

 

En tanto, el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253) explicó a ese mismo medio que “en la Argentina se observa desde hace un tiempo la desaceleración de la tasa de vacunados diarios y el motivo de eso deberá surgir de un análisis que deberá hacer el Ministerio de Salud, específicamente con dos grupos poblacionales”.

 

“Por un lado, los jóvenes entre 18 y 40 años, quienes desaceleraron la aplicación de la segunda dosis y hay que estudiar si tiene que ver con la confianza en las vacunas o el acceso por cuestiones laborales, de horarios, etc. resaltó el presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (Slipe), quien consideró que el otro punto preocupante “es que se desaceleró la vacunación en niños menores de 11 años producto de la desconfianza que se generó con las no verdades del ministerio y los procesos no adecuados de autorización inicial que fueron avalados por la Sociedad Argentina de Pediatría”.

 

En el caso de los más chicos y según observó Infantino, “en la franja etaria que va desde los 12 años a los 17 es difícil evaluar si se da el mismo fenómeno de desaceleración de la segunda dosis porque todavía se están vacunando”. “La curva de segunda dosis se ve que está creciendo, la tendencia se ve en alza, a diferencia de los otros grupos en los que se ve que se estancó”, informó. “Muchos padres que dieron la primera dosis a sus hijos no estarían dando la segunda”, advirtió el especialista.

 

“La curva de vacunación en la franja de 3 a 11 años hizo tope muy abajo en comparación con las personas de más edad”, señaló Infantino, quien detalló: “En la Ciudad de Buenos Aires, por poner un ejemplo, la aplicación de primera dosis en niños apenas supera el 40% y se ve en la curva que la tendencia se estanca, en tanto entre los adolescentes de 12 a 17 llega al 80% y en los mayores de 60 años llegó al 100% desde agosto”.

 

López en tanto opinó que “es posible que muchos adultos que se vacunaron presenten algún reparo a hacer lo mismo con sus hijos”. “Hay opiniones encontradas al respecto, pero hay que saber que Sinopharm y Pfizer son las únicas autorizadas en el mundo en niños”, consideró el infectólogo, quien reconoció que “Pfizer es la única que hizo públicos los datos y eso puede generar algunas dudas”.

 

“De todos modos, la vacuna Sinopharm tiene un buen perfil de seguridad aunque faltan los datos de eficacia, que seguramente la Anmat sí los vio antes de recomendar su uso en menores”, resumió. Con información de Infobae.


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Es así que en nuestro país hay 8.083.721 personas que no recibieron la segunda dosis de su vacuna. Además, desde este mes de noviembre comenzó a aplicarse en el país una dosis adicional o de refuerzo de la vacuna para prevenir el COVID-19, según las recomendaciones emitidas por el Ministerio de Salud de la Nación.

 

En ese marco, de las 27.854.806 personas que recibieron las dos dosis, hasta el momento sólo recibieron la adicional o la de refuerzo 1.043.935. “Los datos que disponemos son totales, y debe tenerse en cuenta que este mes se comenzaron a vacunar a los chicos 3 a 11 años, y es esperable que muchos de ellos aún no tengan su segunda dosis”, detalló el ingeniero en Sistemas y experto analista de datos Mauro Infantino a Infobae. Asimismo, reconoció que “existe una brecha entre las primeras y las segundas dosis aplicadas en el país y esa diferencia se acrecienta más a medida que baja la edad”.

 

“Para tener una distinción más certera es conveniente separar lo que ocurre por edades”. Así, por ejemplo, en el grupo de los mayores de 60, “la diferencia entre quienes recibieron una y dos dosis no es tan notoria” ya que de las alrededor de 6.800.000 personas que se aplicaron la primera dosis, seis millones casi 500 se dieron la segunda, agregó.

 

“En el grupo de 40-49 años tampoco se ve tanto esa brecha. Mientras que en la franja etaria que abarca desde los 30 a los 39 años ya se nota más: de los alrededor de seis millones que recibieron una dosis, cinco se dieron la segunda. Ahí se empieza a ver cómo la velocidad de crecimiento de la curva se estanca y dejó de crecer”, analizó en diálogo con el mismo medio.

 

Por su parte, el subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud, Juan Manuel Castelli, precisó que “2.774.829 es la cantidad de personas que faltan completar esquemas en la franja etaria de 18 a 39 años”. “Estamos hablando de las segundas dosis necesarias para alcanzar a cubrir los esquemas iniciados en ese grupo de población”, explicó.

 

“La Argentina tiene algunas variables que hay que tener en cuenta: en primer lugar todavía falta un importante porcentaje de población a la que se debe aplicar la segunda dosis, lo cual es tan importante como dar la tercera porque para prevenir la variante Delta, que es la que está predominantemente circulando en el país. Se requiere inexorablemente de dos dosis,y por otro lado, aparentemente hay un grupo muy importante que está en alrededor de los dos millones de personas que no ha recibido ninguna dosis, lo cual francamente es un tema muy preocupante”, había alertado semanas previas el médico infectólogo pediatra Eduardo López (MN 37586).

 

Consultado en la actualidad, López reforzó la idea de que “es una cantidad no menor los adultos jóvenes entre 18 y 39 años que decidieron no completar su esquema de dos dosis”. Y en ese sentido destacó que “frente a la variante Delta el individuo que tiene una dosis no se puede considerar protegido ni siquiera parcialmente”.

 

“Hay muchas lecturas que pueden hacerse del estado de la vacunación en el país. Por un lado, se vio que la vacunación con dos dosis disminuyó la internación y ocupación de camas de terapia intensiva pero evidentemente no alcanza para evitar la enfermedad, mientras que por otro lado, hay un alto porcentaje de población vacunada con una sola dosis, precisamente en la franja etaria más socialmente activa, lo que indica que la enfermedad no sólo no se va a detener sino que hay riesgo de que resurja un brote”, explicó.

 

“Si la curva de casos continúa en aumento y no se incrementan las tasas de vacunación, es posible que se tenga que volver atrás con algunas flexibilizaciones y se deban imponer nuevas restricciones”, añadió.

 

Sobre las causas que podrían llevar a una persona que se dio una dosis a no completar su esquema, aventuró que “podría basarse en el falso concepto de creer que la enfermedad está controlada, lo cual lejos está de la realidad, ya que las últimas cifras demuestran que los casos suben un poco todos los días y a eso hay que estar atentos”.

 

“La circulación de la enfermedad disminuyó en forma importante en el país, pero no desapareció y no hay que olvidar que por cada paciente sintomático hay asintomáticos que siguen transmitiendo el virus”, destacó.

 

“En medio de un programa de inmunización por una pandemia es altísimo el número de personas que no está completamente vacunada, y eso casi equivale a asegurar que va a seguir habiendo aumento de casos”, enfatizó.

 

“Si a eso se suman los alrededor de dos millones de argentinos que no tienen ni una dosis, tenemos casi al 20% de población no protegida y eso implica un riesgo de rebrote en cualquier momento. Creo que es necesario un nuevo esfuerzo, ya que mientras la curva de vacunados se amesetó, la de casos sube”, insistió.

 

“Muy probablemente en el mundo se empiece a considerar la vacunación completa con tres dosis, dado que se sabe que vacunas como Pfizer o Moderna caen en el tiempo en su eficacia casi por debajo de 60% y debajo del 50% Astrazeneca con lo que se deja descubierta a la población”, declaró. “En Israel se vio que con dos dosis tuvo brotes y con la tercera logró contener la situación”, destacó.

 

En tanto, el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253) explicó a ese mismo medio que “en la Argentina se observa desde hace un tiempo la desaceleración de la tasa de vacunados diarios y el motivo de eso deberá surgir de un análisis que deberá hacer el Ministerio de Salud, específicamente con dos grupos poblacionales”.

 

“Por un lado, los jóvenes entre 18 y 40 años, quienes desaceleraron la aplicación de la segunda dosis y hay que estudiar si tiene que ver con la confianza en las vacunas o el acceso por cuestiones laborales, de horarios, etc. resaltó el presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (Slipe), quien consideró que el otro punto preocupante “es que se desaceleró la vacunación en niños menores de 11 años producto de la desconfianza que se generó con las no verdades del ministerio y los procesos no adecuados de autorización inicial que fueron avalados por la Sociedad Argentina de Pediatría”.

 

En el caso de los más chicos y según observó Infantino, “en la franja etaria que va desde los 12 años a los 17 es difícil evaluar si se da el mismo fenómeno de desaceleración de la segunda dosis porque todavía se están vacunando”. “La curva de segunda dosis se ve que está creciendo, la tendencia se ve en alza, a diferencia de los otros grupos en los que se ve que se estancó”, informó. “Muchos padres que dieron la primera dosis a sus hijos no estarían dando la segunda”, advirtió el especialista.

 

“La curva de vacunación en la franja de 3 a 11 años hizo tope muy abajo en comparación con las personas de más edad”, señaló Infantino, quien detalló: “En la Ciudad de Buenos Aires, por poner un ejemplo, la aplicación de primera dosis en niños apenas supera el 40% y se ve en la curva que la tendencia se estanca, en tanto entre los adolescentes de 12 a 17 llega al 80% y en los mayores de 60 años llegó al 100% desde agosto”.

 

López en tanto opinó que “es posible que muchos adultos que se vacunaron presenten algún reparo a hacer lo mismo con sus hijos”. “Hay opiniones encontradas al respecto, pero hay que saber que Sinopharm y Pfizer son las únicas autorizadas en el mundo en niños”, consideró el infectólogo, quien reconoció que “Pfizer es la única que hizo públicos los datos y eso puede generar algunas dudas”.

 

“De todos modos, la vacuna Sinopharm tiene un buen perfil de seguridad aunque faltan los datos de eficacia, que seguramente la Anmat sí los vio antes de recomendar su uso en menores”, resumió. Con información de Infobae.


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En la actualidad y pese a la disponibilidad de vacunas y en el marco del comienzo de la aplicación de terceras dosis y dosis de refuerzo, 35.938.527 argentinos recibieron la primera dosis, sin embargo, desde hace unas semanas, preocupa a los expertos la brecha que se estableció entre ese número y los 27.854.806 de ciudadanos que completaron el esquema de dos dosis.

 

Es así que en nuestro país hay 8.083.721 personas que no recibieron la segunda dosis de su vacuna. Además, desde este mes de noviembre comenzó a aplicarse en el país una dosis adicional o de refuerzo de la vacuna para prevenir el COVID-19, según las recomendaciones emitidas por el Ministerio de Salud de la Nación.

 

En ese marco, de las 27.854.806 personas que recibieron las dos dosis, hasta el momento sólo recibieron la adicional o la de refuerzo 1.043.935. “Los datos que disponemos son totales, y debe tenerse en cuenta que este mes se comenzaron a vacunar a los chicos 3 a 11 años, y es esperable que muchos de ellos aún no tengan su segunda dosis”, detalló el ingeniero en Sistemas y experto analista de datos Mauro Infantino a Infobae. Asimismo, reconoció que “existe una brecha entre las primeras y las segundas dosis aplicadas en el país y esa diferencia se acrecienta más a medida que baja la edad”.

 

“Para tener una distinción más certera es conveniente separar lo que ocurre por edades”. Así, por ejemplo, en el grupo de los mayores de 60, “la diferencia entre quienes recibieron una y dos dosis no es tan notoria” ya que de las alrededor de 6.800.000 personas que se aplicaron la primera dosis, seis millones casi 500 se dieron la segunda, agregó.

 

“En el grupo de 40-49 años tampoco se ve tanto esa brecha. Mientras que en la franja etaria que abarca desde los 30 a los 39 años ya se nota más: de los alrededor de seis millones que recibieron una dosis, cinco se dieron la segunda. Ahí se empieza a ver cómo la velocidad de crecimiento de la curva se estanca y dejó de crecer”, analizó en diálogo con el mismo medio.

 

Por su parte, el subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud, Juan Manuel Castelli, precisó que “2.774.829 es la cantidad de personas que faltan completar esquemas en la franja etaria de 18 a 39 años”. “Estamos hablando de las segundas dosis necesarias para alcanzar a cubrir los esquemas iniciados en ese grupo de población”, explicó.

 

“La Argentina tiene algunas variables que hay que tener en cuenta: en primer lugar todavía falta un importante porcentaje de población a la que se debe aplicar la segunda dosis, lo cual es tan importante como dar la tercera porque para prevenir la variante Delta, que es la que está predominantemente circulando en el país. Se requiere inexorablemente de dos dosis,y por otro lado, aparentemente hay un grupo muy importante que está en alrededor de los dos millones de personas que no ha recibido ninguna dosis, lo cual francamente es un tema muy preocupante”, había alertado semanas previas el médico infectólogo pediatra Eduardo López (MN 37586).

 

Consultado en la actualidad, López reforzó la idea de que “es una cantidad no menor los adultos jóvenes entre 18 y 39 años que decidieron no completar su esquema de dos dosis”. Y en ese sentido destacó que “frente a la variante Delta el individuo que tiene una dosis no se puede considerar protegido ni siquiera parcialmente”.

 

“Hay muchas lecturas que pueden hacerse del estado de la vacunación en el país. Por un lado, se vio que la vacunación con dos dosis disminuyó la internación y ocupación de camas de terapia intensiva pero evidentemente no alcanza para evitar la enfermedad, mientras que por otro lado, hay un alto porcentaje de población vacunada con una sola dosis, precisamente en la franja etaria más socialmente activa, lo que indica que la enfermedad no sólo no se va a detener sino que hay riesgo de que resurja un brote”, explicó.

 

“Si la curva de casos continúa en aumento y no se incrementan las tasas de vacunación, es posible que se tenga que volver atrás con algunas flexibilizaciones y se deban imponer nuevas restricciones”, añadió.

 

Sobre las causas que podrían llevar a una persona que se dio una dosis a no completar su esquema, aventuró que “podría basarse en el falso concepto de creer que la enfermedad está controlada, lo cual lejos está de la realidad, ya que las últimas cifras demuestran que los casos suben un poco todos los días y a eso hay que estar atentos”.

 

“La circulación de la enfermedad disminuyó en forma importante en el país, pero no desapareció y no hay que olvidar que por cada paciente sintomático hay asintomáticos que siguen transmitiendo el virus”, destacó.

 

“En medio de un programa de inmunización por una pandemia es altísimo el número de personas que no está completamente vacunada, y eso casi equivale a asegurar que va a seguir habiendo aumento de casos”, enfatizó.

 

“Si a eso se suman los alrededor de dos millones de argentinos que no tienen ni una dosis, tenemos casi al 20% de población no protegida y eso implica un riesgo de rebrote en cualquier momento. Creo que es necesario un nuevo esfuerzo, ya que mientras la curva de vacunados se amesetó, la de casos sube”, insistió.

 

“Muy probablemente en el mundo se empiece a considerar la vacunación completa con tres dosis, dado que se sabe que vacunas como Pfizer o Moderna caen en el tiempo en su eficacia casi por debajo de 60% y debajo del 50% Astrazeneca con lo que se deja descubierta a la población”, declaró. “En Israel se vio que con dos dosis tuvo brotes y con la tercera logró contener la situación”, destacó.

 

En tanto, el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253) explicó a ese mismo medio que “en la Argentina se observa desde hace un tiempo la desaceleración de la tasa de vacunados diarios y el motivo de eso deberá surgir de un análisis que deberá hacer el Ministerio de Salud, específicamente con dos grupos poblacionales”.

 

“Por un lado, los jóvenes entre 18 y 40 años, quienes desaceleraron la aplicación de la segunda dosis y hay que estudiar si tiene que ver con la confianza en las vacunas o el acceso por cuestiones laborales, de horarios, etc. resaltó el presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (Slipe), quien consideró que el otro punto preocupante “es que se desaceleró la vacunación en niños menores de 11 años producto de la desconfianza que se generó con las no verdades del ministerio y los procesos no adecuados de autorización inicial que fueron avalados por la Sociedad Argentina de Pediatría”.

 

En el caso de los más chicos y según observó Infantino, “en la franja etaria que va desde los 12 años a los 17 es difícil evaluar si se da el mismo fenómeno de desaceleración de la segunda dosis porque todavía se están vacunando”. “La curva de segunda dosis se ve que está creciendo, la tendencia se ve en alza, a diferencia de los otros grupos en los que se ve que se estancó”, informó. “Muchos padres que dieron la primera dosis a sus hijos no estarían dando la segunda”, advirtió el especialista.

 

“La curva de vacunación en la franja de 3 a 11 años hizo tope muy abajo en comparación con las personas de más edad”, señaló Infantino, quien detalló: “En la Ciudad de Buenos Aires, por poner un ejemplo, la aplicación de primera dosis en niños apenas supera el 40% y se ve en la curva que la tendencia se estanca, en tanto entre los adolescentes de 12 a 17 llega al 80% y en los mayores de 60 años llegó al 100% desde agosto”.

 

López en tanto opinó que “es posible que muchos adultos que se vacunaron presenten algún reparo a hacer lo mismo con sus hijos”. “Hay opiniones encontradas al respecto, pero hay que saber que Sinopharm y Pfizer son las únicas autorizadas en el mundo en niños”, consideró el infectólogo, quien reconoció que “Pfizer es la única que hizo públicos los datos y eso puede generar algunas dudas”.

 

“De todos modos, la vacuna Sinopharm tiene un buen perfil de seguridad aunque faltan los datos de eficacia, que seguramente la Anmat sí los vio antes de recomendar su uso en menores”, resumió. Con información de Infobae.


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En la actualidad y pese a la disponibilidad de vacunas y en el marco del comienzo de la aplicación de terceras dosis y dosis de refuerzo, 35.938.527 argentinos recibieron la primera dosis, sin embargo, desde hace unas semanas, preocupa a los expertos la brecha que se estableció entre ese número y los 27.854.806 de ciudadanos que completaron el esquema de dos dosis.

 

Es así que en nuestro país hay 8.083.721 personas que no recibieron la segunda dosis de su vacuna. Además, desde este mes de noviembre comenzó a aplicarse en el país una dosis adicional o de refuerzo de la vacuna para prevenir el COVID-19, según las recomendaciones emitidas por el Ministerio de Salud de la Nación.

 

En ese marco, de las 27.854.806 personas que recibieron las dos dosis, hasta el momento sólo recibieron la adicional o la de refuerzo 1.043.935. “Los datos que disponemos son totales, y debe tenerse en cuenta que este mes se comenzaron a vacunar a los chicos 3 a 11 años, y es esperable que muchos de ellos aún no tengan su segunda dosis”, detalló el ingeniero en Sistemas y experto analista de datos Mauro Infantino a Infobae. Asimismo, reconoció que “existe una brecha entre las primeras y las segundas dosis aplicadas en el país y esa diferencia se acrecienta más a medida que baja la edad”.

 

“Para tener una distinción más certera es conveniente separar lo que ocurre por edades”. Así, por ejemplo, en el grupo de los mayores de 60, “la diferencia entre quienes recibieron una y dos dosis no es tan notoria” ya que de las alrededor de 6.800.000 personas que se aplicaron la primera dosis, seis millones casi 500 se dieron la segunda, agregó.

 

“En el grupo de 40-49 años tampoco se ve tanto esa brecha. Mientras que en la franja etaria que abarca desde los 30 a los 39 años ya se nota más: de los alrededor de seis millones que recibieron una dosis, cinco se dieron la segunda. Ahí se empieza a ver cómo la velocidad de crecimiento de la curva se estanca y dejó de crecer”, analizó en diálogo con el mismo medio.

 

Por su parte, el subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud, Juan Manuel Castelli, precisó que “2.774.829 es la cantidad de personas que faltan completar esquemas en la franja etaria de 18 a 39 años”. “Estamos hablando de las segundas dosis necesarias para alcanzar a cubrir los esquemas iniciados en ese grupo de población”, explicó.

 

“La Argentina tiene algunas variables que hay que tener en cuenta: en primer lugar todavía falta un importante porcentaje de población a la que se debe aplicar la segunda dosis, lo cual es tan importante como dar la tercera porque para prevenir la variante Delta, que es la que está predominantemente circulando en el país. Se requiere inexorablemente de dos dosis,y por otro lado, aparentemente hay un grupo muy importante que está en alrededor de los dos millones de personas que no ha recibido ninguna dosis, lo cual francamente es un tema muy preocupante”, había alertado semanas previas el médico infectólogo pediatra Eduardo López (MN 37586).

 

Consultado en la actualidad, López reforzó la idea de que “es una cantidad no menor los adultos jóvenes entre 18 y 39 años que decidieron no completar su esquema de dos dosis”. Y en ese sentido destacó que “frente a la variante Delta el individuo que tiene una dosis no se puede considerar protegido ni siquiera parcialmente”.

 

“Hay muchas lecturas que pueden hacerse del estado de la vacunación en el país. Por un lado, se vio que la vacunación con dos dosis disminuyó la internación y ocupación de camas de terapia intensiva pero evidentemente no alcanza para evitar la enfermedad, mientras que por otro lado, hay un alto porcentaje de población vacunada con una sola dosis, precisamente en la franja etaria más socialmente activa, lo que indica que la enfermedad no sólo no se va a detener sino que hay riesgo de que resurja un brote”, explicó.

 

“Si la curva de casos continúa en aumento y no se incrementan las tasas de vacunación, es posible que se tenga que volver atrás con algunas flexibilizaciones y se deban imponer nuevas restricciones”, añadió.

 

Sobre las causas que podrían llevar a una persona que se dio una dosis a no completar su esquema, aventuró que “podría basarse en el falso concepto de creer que la enfermedad está controlada, lo cual lejos está de la realidad, ya que las últimas cifras demuestran que los casos suben un poco todos los días y a eso hay que estar atentos”.

 

“La circulación de la enfermedad disminuyó en forma importante en el país, pero no desapareció y no hay que olvidar que por cada paciente sintomático hay asintomáticos que siguen transmitiendo el virus”, destacó.

 

“En medio de un programa de inmunización por una pandemia es altísimo el número de personas que no está completamente vacunada, y eso casi equivale a asegurar que va a seguir habiendo aumento de casos”, enfatizó.

 

“Si a eso se suman los alrededor de dos millones de argentinos que no tienen ni una dosis, tenemos casi al 20% de población no protegida y eso implica un riesgo de rebrote en cualquier momento. Creo que es necesario un nuevo esfuerzo, ya que mientras la curva de vacunados se amesetó, la de casos sube”, insistió.

 

“Muy probablemente en el mundo se empiece a considerar la vacunación completa con tres dosis, dado que se sabe que vacunas como Pfizer o Moderna caen en el tiempo en su eficacia casi por debajo de 60% y debajo del 50% Astrazeneca con lo que se deja descubierta a la población”, declaró. “En Israel se vio que con dos dosis tuvo brotes y con la tercera logró contener la situación”, destacó.

 

En tanto, el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253) explicó a ese mismo medio que “en la Argentina se observa desde hace un tiempo la desaceleración de la tasa de vacunados diarios y el motivo de eso deberá surgir de un análisis que deberá hacer el Ministerio de Salud, específicamente con dos grupos poblacionales”.

 

“Por un lado, los jóvenes entre 18 y 40 años, quienes desaceleraron la aplicación de la segunda dosis y hay que estudiar si tiene que ver con la confianza en las vacunas o el acceso por cuestiones laborales, de horarios, etc. resaltó el presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (Slipe), quien consideró que el otro punto preocupante “es que se desaceleró la vacunación en niños menores de 11 años producto de la desconfianza que se generó con las no verdades del ministerio y los procesos no adecuados de autorización inicial que fueron avalados por la Sociedad Argentina de Pediatría”.

 

En el caso de los más chicos y según observó Infantino, “en la franja etaria que va desde los 12 años a los 17 es difícil evaluar si se da el mismo fenómeno de desaceleración de la segunda dosis porque todavía se están vacunando”. “La curva de segunda dosis se ve que está creciendo, la tendencia se ve en alza, a diferencia de los otros grupos en los que se ve que se estancó”, informó. “Muchos padres que dieron la primera dosis a sus hijos no estarían dando la segunda”, advirtió el especialista.

 

“La curva de vacunación en la franja de 3 a 11 años hizo tope muy abajo en comparación con las personas de más edad”, señaló Infantino, quien detalló: “En la Ciudad de Buenos Aires, por poner un ejemplo, la aplicación de primera dosis en niños apenas supera el 40% y se ve en la curva que la tendencia se estanca, en tanto entre los adolescentes de 12 a 17 llega al 80% y en los mayores de 60 años llegó al 100% desde agosto”.

 

López en tanto opinó que “es posible que muchos adultos que se vacunaron presenten algún reparo a hacer lo mismo con sus hijos”. “Hay opiniones encontradas al respecto, pero hay que saber que Sinopharm y Pfizer son las únicas autorizadas en el mundo en niños”, consideró el infectólogo, quien reconoció que “Pfizer es la única que hizo públicos los datos y eso puede generar algunas dudas”.

 

“De todos modos, la vacuna Sinopharm tiene un buen perfil de seguridad aunque faltan los datos de eficacia, que seguramente la Anmat sí los vio antes de recomendar su uso en menores”, resumió. Con información de Infobae.


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En la actualidad y pese a la disponibilidad de vacunas y en el marco del comienzo de la aplicación de terceras dosis y dosis de refuerzo, 35.938.527 argentinos recibieron la primera dosis, sin embargo, desde hace unas semanas, preocupa a los expertos la brecha que se estableció entre ese número y los 27.854.806 de ciudadanos que completaron el esquema de dos dosis.

 

Es así que en nuestro país hay 8.083.721 personas que no recibieron la segunda dosis de su vacuna. Además, desde este mes de noviembre comenzó a aplicarse en el país una dosis adicional o de refuerzo de la vacuna para prevenir el COVID-19, según las recomendaciones emitidas por el Ministerio de Salud de la Nación.

 

En ese marco, de las 27.854.806 personas que recibieron las dos dosis, hasta el momento sólo recibieron la adicional o la de refuerzo 1.043.935. “Los datos que disponemos son totales, y debe tenerse en cuenta que este mes se comenzaron a vacunar a los chicos 3 a 11 años, y es esperable que muchos de ellos aún no tengan su segunda dosis”, detalló el ingeniero en Sistemas y experto analista de datos Mauro Infantino a Infobae. Asimismo, reconoció que “existe una brecha entre las primeras y las segundas dosis aplicadas en el país y esa diferencia se acrecienta más a medida que baja la edad”.

 

“Para tener una distinción más certera es conveniente separar lo que ocurre por edades”. Así, por ejemplo, en el grupo de los mayores de 60, “la diferencia entre quienes recibieron una y dos dosis no es tan notoria” ya que de las alrededor de 6.800.000 personas que se aplicaron la primera dosis, seis millones casi 500 se dieron la segunda, agregó.

 

“En el grupo de 40-49 años tampoco se ve tanto esa brecha. Mientras que en la franja etaria que abarca desde los 30 a los 39 años ya se nota más: de los alrededor de seis millones que recibieron una dosis, cinco se dieron la segunda. Ahí se empieza a ver cómo la velocidad de crecimiento de la curva se estanca y dejó de crecer”, analizó en diálogo con el mismo medio.

 

Por su parte, el subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud, Juan Manuel Castelli, precisó que “2.774.829 es la cantidad de personas que faltan completar esquemas en la franja etaria de 18 a 39 años”. “Estamos hablando de las segundas dosis necesarias para alcanzar a cubrir los esquemas iniciados en ese grupo de población”, explicó.

 

“La Argentina tiene algunas variables que hay que tener en cuenta: en primer lugar todavía falta un importante porcentaje de población a la que se debe aplicar la segunda dosis, lo cual es tan importante como dar la tercera porque para prevenir la variante Delta, que es la que está predominantemente circulando en el país. Se requiere inexorablemente de dos dosis,y por otro lado, aparentemente hay un grupo muy importante que está en alrededor de los dos millones de personas que no ha recibido ninguna dosis, lo cual francamente es un tema muy preocupante”, había alertado semanas previas el médico infectólogo pediatra Eduardo López (MN 37586).

 

Consultado en la actualidad, López reforzó la idea de que “es una cantidad no menor los adultos jóvenes entre 18 y 39 años que decidieron no completar su esquema de dos dosis”. Y en ese sentido destacó que “frente a la variante Delta el individuo que tiene una dosis no se puede considerar protegido ni siquiera parcialmente”.

 

“Hay muchas lecturas que pueden hacerse del estado de la vacunación en el país. Por un lado, se vio que la vacunación con dos dosis disminuyó la internación y ocupación de camas de terapia intensiva pero evidentemente no alcanza para evitar la enfermedad, mientras que por otro lado, hay un alto porcentaje de población vacunada con una sola dosis, precisamente en la franja etaria más socialmente activa, lo que indica que la enfermedad no sólo no se va a detener sino que hay riesgo de que resurja un brote”, explicó.

 

“Si la curva de casos continúa en aumento y no se incrementan las tasas de vacunación, es posible que se tenga que volver atrás con algunas flexibilizaciones y se deban imponer nuevas restricciones”, añadió.

 

Sobre las causas que podrían llevar a una persona que se dio una dosis a no completar su esquema, aventuró que “podría basarse en el falso concepto de creer que la enfermedad está controlada, lo cual lejos está de la realidad, ya que las últimas cifras demuestran que los casos suben un poco todos los días y a eso hay que estar atentos”.

 

“La circulación de la enfermedad disminuyó en forma importante en el país, pero no desapareció y no hay que olvidar que por cada paciente sintomático hay asintomáticos que siguen transmitiendo el virus”, destacó.

 

“En medio de un programa de inmunización por una pandemia es altísimo el número de personas que no está completamente vacunada, y eso casi equivale a asegurar que va a seguir habiendo aumento de casos”, enfatizó.

 

“Si a eso se suman los alrededor de dos millones de argentinos que no tienen ni una dosis, tenemos casi al 20% de población no protegida y eso implica un riesgo de rebrote en cualquier momento. Creo que es necesario un nuevo esfuerzo, ya que mientras la curva de vacunados se amesetó, la de casos sube”, insistió.

 

“Muy probablemente en el mundo se empiece a considerar la vacunación completa con tres dosis, dado que se sabe que vacunas como Pfizer o Moderna caen en el tiempo en su eficacia casi por debajo de 60% y debajo del 50% Astrazeneca con lo que se deja descubierta a la población”, declaró. “En Israel se vio que con dos dosis tuvo brotes y con la tercera logró contener la situación”, destacó.

 

En tanto, el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253) explicó a ese mismo medio que “en la Argentina se observa desde hace un tiempo la desaceleración de la tasa de vacunados diarios y el motivo de eso deberá surgir de un análisis que deberá hacer el Ministerio de Salud, específicamente con dos grupos poblacionales”.

 

“Por un lado, los jóvenes entre 18 y 40 años, quienes desaceleraron la aplicación de la segunda dosis y hay que estudiar si tiene que ver con la confianza en las vacunas o el acceso por cuestiones laborales, de horarios, etc. resaltó el presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (Slipe), quien consideró que el otro punto preocupante “es que se desaceleró la vacunación en niños menores de 11 años producto de la desconfianza que se generó con las no verdades del ministerio y los procesos no adecuados de autorización inicial que fueron avalados por la Sociedad Argentina de Pediatría”.

 

En el caso de los más chicos y según observó Infantino, “en la franja etaria que va desde los 12 años a los 17 es difícil evaluar si se da el mismo fenómeno de desaceleración de la segunda dosis porque todavía se están vacunando”. “La curva de segunda dosis se ve que está creciendo, la tendencia se ve en alza, a diferencia de los otros grupos en los que se ve que se estancó”, informó. “Muchos padres que dieron la primera dosis a sus hijos no estarían dando la segunda”, advirtió el especialista.

 

“La curva de vacunación en la franja de 3 a 11 años hizo tope muy abajo en comparación con las personas de más edad”, señaló Infantino, quien detalló: “En la Ciudad de Buenos Aires, por poner un ejemplo, la aplicación de primera dosis en niños apenas supera el 40% y se ve en la curva que la tendencia se estanca, en tanto entre los adolescentes de 12 a 17 llega al 80% y en los mayores de 60 años llegó al 100% desde agosto”.

 

López en tanto opinó que “es posible que muchos adultos que se vacunaron presenten algún reparo a hacer lo mismo con sus hijos”. “Hay opiniones encontradas al respecto, pero hay que saber que Sinopharm y Pfizer son las únicas autorizadas en el mundo en niños”, consideró el infectólogo, quien reconoció que “Pfizer es la única que hizo públicos los datos y eso puede generar algunas dudas”.

 

“De todos modos, la vacuna Sinopharm tiene un buen perfil de seguridad aunque faltan los datos de eficacia, que seguramente la Anmat sí los vio antes de recomendar su uso en menores”, resumió. Con información de Infobae.


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Es así que en nuestro país hay 8.083.721 personas que no recibieron la segunda dosis de su vacuna. Además, desde este mes de noviembre comenzó a aplicarse en el país una dosis adicional o de refuerzo de la vacuna para prevenir el COVID-19, según las recomendaciones emitidas por el Ministerio de Salud de la Nación.

 

En ese marco, de las 27.854.806 personas que recibieron las dos dosis, hasta el momento sólo recibieron la adicional o la de refuerzo 1.043.935. “Los datos que disponemos son totales, y debe tenerse en cuenta que este mes se comenzaron a vacunar a los chicos 3 a 11 años, y es esperable que muchos de ellos aún no tengan su segunda dosis”, detalló el ingeniero en Sistemas y experto analista de datos Mauro Infantino a Infobae. Asimismo, reconoció que “existe una brecha entre las primeras y las segundas dosis aplicadas en el país y esa diferencia se acrecienta más a medida que baja la edad”.

 

“Para tener una distinción más certera es conveniente separar lo que ocurre por edades”. Así, por ejemplo, en el grupo de los mayores de 60, “la diferencia entre quienes recibieron una y dos dosis no es tan notoria” ya que de las alrededor de 6.800.000 personas que se aplicaron la primera dosis, seis millones casi 500 se dieron la segunda, agregó.

 

“En el grupo de 40-49 años tampoco se ve tanto esa brecha. Mientras que en la franja etaria que abarca desde los 30 a los 39 años ya se nota más: de los alrededor de seis millones que recibieron una dosis, cinco se dieron la segunda. Ahí se empieza a ver cómo la velocidad de crecimiento de la curva se estanca y dejó de crecer”, analizó en diálogo con el mismo medio.

 

Por su parte, el subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud, Juan Manuel Castelli, precisó que “2.774.829 es la cantidad de personas que faltan completar esquemas en la franja etaria de 18 a 39 años”. “Estamos hablando de las segundas dosis necesarias para alcanzar a cubrir los esquemas iniciados en ese grupo de población”, explicó.

 

“La Argentina tiene algunas variables que hay que tener en cuenta: en primer lugar todavía falta un importante porcentaje de población a la que se debe aplicar la segunda dosis, lo cual es tan importante como dar la tercera porque para prevenir la variante Delta, que es la que está predominantemente circulando en el país. Se requiere inexorablemente de dos dosis,y por otro lado, aparentemente hay un grupo muy importante que está en alrededor de los dos millones de personas que no ha recibido ninguna dosis, lo cual francamente es un tema muy preocupante”, había alertado semanas previas el médico infectólogo pediatra Eduardo López (MN 37586).

 

Consultado en la actualidad, López reforzó la idea de que “es una cantidad no menor los adultos jóvenes entre 18 y 39 años que decidieron no completar su esquema de dos dosis”. Y en ese sentido destacó que “frente a la variante Delta el individuo que tiene una dosis no se puede considerar protegido ni siquiera parcialmente”.

 

“Hay muchas lecturas que pueden hacerse del estado de la vacunación en el país. Por un lado, se vio que la vacunación con dos dosis disminuyó la internación y ocupación de camas de terapia intensiva pero evidentemente no alcanza para evitar la enfermedad, mientras que por otro lado, hay un alto porcentaje de población vacunada con una sola dosis, precisamente en la franja etaria más socialmente activa, lo que indica que la enfermedad no sólo no se va a detener sino que hay riesgo de que resurja un brote”, explicó.

 

“Si la curva de casos continúa en aumento y no se incrementan las tasas de vacunación, es posible que se tenga que volver atrás con algunas flexibilizaciones y se deban imponer nuevas restricciones”, añadió.

 

Sobre las causas que podrían llevar a una persona que se dio una dosis a no completar su esquema, aventuró que “podría basarse en el falso concepto de creer que la enfermedad está controlada, lo cual lejos está de la realidad, ya que las últimas cifras demuestran que los casos suben un poco todos los días y a eso hay que estar atentos”.

 

“La circulación de la enfermedad disminuyó en forma importante en el país, pero no desapareció y no hay que olvidar que por cada paciente sintomático hay asintomáticos que siguen transmitiendo el virus”, destacó.

 

“En medio de un programa de inmunización por una pandemia es altísimo el número de personas que no está completamente vacunada, y eso casi equivale a asegurar que va a seguir habiendo aumento de casos”, enfatizó.

 

“Si a eso se suman los alrededor de dos millones de argentinos que no tienen ni una dosis, tenemos casi al 20% de población no protegida y eso implica un riesgo de rebrote en cualquier momento. Creo que es necesario un nuevo esfuerzo, ya que mientras la curva de vacunados se amesetó, la de casos sube”, insistió.

 

“Muy probablemente en el mundo se empiece a considerar la vacunación completa con tres dosis, dado que se sabe que vacunas como Pfizer o Moderna caen en el tiempo en su eficacia casi por debajo de 60% y debajo del 50% Astrazeneca con lo que se deja descubierta a la población”, declaró. “En Israel se vio que con dos dosis tuvo brotes y con la tercera logró contener la situación”, destacó.

 

En tanto, el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253) explicó a ese mismo medio que “en la Argentina se observa desde hace un tiempo la desaceleración de la tasa de vacunados diarios y el motivo de eso deberá surgir de un análisis que deberá hacer el Ministerio de Salud, específicamente con dos grupos poblacionales”.

 

“Por un lado, los jóvenes entre 18 y 40 años, quienes desaceleraron la aplicación de la segunda dosis y hay que estudiar si tiene que ver con la confianza en las vacunas o el acceso por cuestiones laborales, de horarios, etc. resaltó el presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (Slipe), quien consideró que el otro punto preocupante “es que se desaceleró la vacunación en niños menores de 11 años producto de la desconfianza que se generó con las no verdades del ministerio y los procesos no adecuados de autorización inicial que fueron avalados por la Sociedad Argentina de Pediatría”.

 

En el caso de los más chicos y según observó Infantino, “en la franja etaria que va desde los 12 años a los 17 es difícil evaluar si se da el mismo fenómeno de desaceleración de la segunda dosis porque todavía se están vacunando”. “La curva de segunda dosis se ve que está creciendo, la tendencia se ve en alza, a diferencia de los otros grupos en los que se ve que se estancó”, informó. “Muchos padres que dieron la primera dosis a sus hijos no estarían dando la segunda”, advirtió el especialista.

 

“La curva de vacunación en la franja de 3 a 11 años hizo tope muy abajo en comparación con las personas de más edad”, señaló Infantino, quien detalló: “En la Ciudad de Buenos Aires, por poner un ejemplo, la aplicación de primera dosis en niños apenas supera el 40% y se ve en la curva que la tendencia se estanca, en tanto entre los adolescentes de 12 a 17 llega al 80% y en los mayores de 60 años llegó al 100% desde agosto”.

 

López en tanto opinó que “es posible que muchos adultos que se vacunaron presenten algún reparo a hacer lo mismo con sus hijos”. “Hay opiniones encontradas al respecto, pero hay que saber que Sinopharm y Pfizer son las únicas autorizadas en el mundo en niños”, consideró el infectólogo, quien reconoció que “Pfizer es la única que hizo públicos los datos y eso puede generar algunas dudas”.

 

“De todos modos, la vacuna Sinopharm tiene un buen perfil de seguridad aunque faltan los datos de eficacia, que seguramente la Anmat sí los vio antes de recomendar su uso en menores”, resumió. Con información de Infobae.


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