“Morir por el honor”: el sangriento último duelo en Argentina que llegó al The New York Times

El último duelo ocurrió en 1968.

Los duelos, esos enfrentamientos donde dos hombres se batían cuerpo a cuerpo por el “honor y la honra” y que por lo general solo terminaban cuando alguno fallecía, fue una práctica muy reconocida en la Argentina durante gran parte del siglo XIX y XX. Por lo general iniciaba cuando alguno de ellos se sentía “ofendido” ya que su condición de caballero había sido lastimada por algún agravio o dicho de su enemigo de turno. En el país hay varios casos resonantes y el último, legalmente reconocido, terminó en una sangrienta contienda hace 53 años.

 

Era el año 1968 y hacía dos que el ex presidente Arturo Illia había sido derrocado por un golpe militar al mando del teniente general Juan Carlos Onganía. El periodista radical Yovilán Biglieri, quien se mantuvo siempre junto al ex mandatario, jamás le había perdonado al almirante Benigno Varela ser parte de ese grupo de hombres que ideó el golpe ya que un tiempo antes había jurado lealtad a las autoridades constitucionales y al sistema republicano.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriEl hecho fue cubierto por la prensa extranjera. 

Si bien el derrocamiento ocurrió en 1966, Biglieri se había mantenido en silencio hasta que publicó una nota de opinión en el diario que dirigía: Autonomía. Allí no se guardó nada, teniendo palabras muy duras sobre Varela a quien llamó “traidor“:

 

“Pocos días antes del 28 de junio de 1966, fecha en que el Ejército argentino dio por terminada la gestión del doctor Illia, el entonces comandante de Operaciones Navales, almirante Varela, efectuó una comunicación de lealtad a las autoridades constituidas y hacia la defensa de las instituciones republicanas. (…) Pero quienes pensaron que el almirante Varela iba a actuar de acuerdo con sus convicciones, no conocían sus antecedentes. Varela era el mismo que juró lealtad a Perón después del 16 de junio de 1955 y el que después del 16 de septiembre quería fusilar peronistas. Era el mismo que mostraba lealtad al almirante Rojas y lo apostrofaba después que el doctor Frondizi asumió el gobierno. Era el rebelde del 2 de abril de 1963 que, como no pudo embarcarse a bordo de los buques revolucionarios, manifestó después que había concurrido a los mismos para tratar de disuadir a sus compañeros de tal intento. Era el que había realizado mejoras en su casa utilizando personal y fondos de las fuerzas armadas”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriVarias figuras de la política argentina se batieron a duelo. 

Varela no tardó en enterarse de lo que decían de él en aquel artículo y no vio otra salida que enviarle un telegrama al autor donde lo retaba a duelo para defender su honor herido. Un detalle que no sabía es que Biglieri, quien aceptó la “invitación”, era un experto en esgrima. Los padrinos de aquel encuentro fueron el ex senador Vicente Mastolorenzo y el abogado Jorge Nage por el lado del radical y el almirante Carlos Alberto Garzoni y el civil Atilio Barneix por el lado del almirante.

 

Los padrinos se pusieron de acuerdo en el arma a usar: un sable de filo, contrafilo y punta. Elegir una espada era sinónimo de que ambos irían hasta el final. Es decir, los duelistas se enfrentarían hasta que las heridas impidieran continuar a alguno de los dos. El lugar elegido fue uno “neutral”, una quinta en Monte Chingolo ubicada en Caaguazú al 200.

 

En todo momento se buscó la discreción y que no trascendiera públicamente. Pero la prensa internacional, que estaba en el país por el rumor de la llegada de Aristóteles Onassis, se enteró y fueron a cubrir el sangriento encuentro. Medios como la BBC, Los Angeles Times y The New York Times enviaron corresponsales a la quinta y si bien fueron echados, lograron fotografiar el evento desde el techo de una casa cercana. De hecho, el suceso apareció en una página del diario neoyorquino titulado “Affaire de honor en Argentina”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriLa noticia en The New York Times. 

El duelo arrancó a las primeras horas del 3 noviembre, exactamente a las 6:12, fue el historiador Mariano Hamilton el que mejor pudo recrear el episodio y describir los tres asaltos que se sucedieron en su libro Duelos:

 

“En el primer ataque, Biglieri le cortó parte de la oreja derecha a Varela. En la carga siguiente, lo hirió en el brazo derecho. Varela no se quedó atrás y lastimó a Biglieri en la mano. En el segundo round, Varela cortó a Biglieri en el pómulo y en el abdomen, pero tampoco la sacó gratis, ya que Biglieri le metió un puntazo en la cadera izquierda. Entre el segundo y el tercer asalto fueron revisados por los médicos, quienes sugirieron que se debía parar el combate. Pero ambos se negaron. La adrenalina de la sangre corriéndoles por el cuerpo podía más que el dolor y el cansancio.

 

En la tercera vuelta, Biglieri fue a fondo y con la punta del sable hirió a Varela en la tetilla izquierda. Estuvo a nada de atravesarle el corazón. El sable cayó de las manos de Varela y se detuvo el combate para esterilizarlo. Mientras los padrinos limpiaban el arma, los dos se seguían insultando a los gritos y repetían una y otra vez que el duelo todavía no había terminado y que era a muerte. Los médicos los autorizaron, pero ya casi ni podían mantenerse parados. ‘Las heridas son parejas y ya no pueden seguir’, dijo Ferretto. Se habían producido catorce embestidas de uno y otro lado y los cuerpos de los dos estaban bañados en sangre. Habían sido 28 minutos tremendos”.

 

El duelo se dio por terminado por recomendaciones médicas a pesar de que ambos se seguían insultando y dispuestos ir hasta las últimas consecuencias, incluso si eso significaba morir. Biglieri le gritó a su rival cuando se retiraba: “Esto es para que ustedes, los militares, aprendan que los radicales no somos ningunos maricones”. Varela no se quedó atrás y le respondió: “Reconozco su valentía, pero no puedo decir lo mismo de todos los radicales”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriSolo el periodista y dirigente radical habló en público sobre el duelo. 

Varela murió en 1996 sin hacer mención alguna al episodio, Biglieri en cambio aceptó dar una entrevista donde habló de lo que pasó: “Se quedó para morir. Le podría haber cortado la carótida y no lo hice. Le dije que levantara el sable y siguiera peleando”.

 

El duelo estaba prohibido desde 1814, pero el Código Penal no preveía un duro castigo ya que iban desde los seis meses -si no había lesiones o si eran leves- y hasta cuatro años si había lesiones graves o muerte siempre y cuando los rivales se hubieran batido con intervención de padrinos que eligieran las armas y convinieran las condiciones del desafío. El enfrentamiento entre el radical y el almirante fue el último en territorio argentino, al menos del que se tenga registros, aunque recién en 2018 y tras un proyecto de ley presentado se los prohibió con duras penas.

 

Por Yasmin Ali

*Tw: @Yas_Friends


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Duelo

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Yasmin Ali

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Era el año 1968 y hacía dos que el ex presidente Arturo Illia había sido derrocado por un golpe militar al mando del teniente general Juan Carlos Onganía. El periodista radical Yovilán Biglieri, quien se mantuvo siempre junto al ex mandatario, jamás le había perdonado al almirante Benigno Varela ser parte de ese grupo de hombres que ideó el golpe ya que un tiempo antes había jurado lealtad a las autoridades constitucionales y al sistema republicano.

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Si bien el derrocamiento ocurrió en 1966, Biglieri se había mantenido en silencio hasta que publicó una nota de opinión en el diario que dirigía: Autonomía. Allí no se guardó nada, teniendo palabras muy duras sobre Varela a quien llamó “traidor“:

 

“Pocos días antes del 28 de junio de 1966, fecha en que el Ejército argentino dio por terminada la gestión del doctor Illia, el entonces comandante de Operaciones Navales, almirante Varela, efectuó una comunicación de lealtad a las autoridades constituidas y hacia la defensa de las instituciones republicanas. (…) Pero quienes pensaron que el almirante Varela iba a actuar de acuerdo con sus convicciones, no conocían sus antecedentes. Varela era el mismo que juró lealtad a Perón después del 16 de junio de 1955 y el que después del 16 de septiembre quería fusilar peronistas. Era el mismo que mostraba lealtad al almirante Rojas y lo apostrofaba después que el doctor Frondizi asumió el gobierno. Era el rebelde del 2 de abril de 1963 que, como no pudo embarcarse a bordo de los buques revolucionarios, manifestó después que había concurrido a los mismos para tratar de disuadir a sus compañeros de tal intento. Era el que había realizado mejoras en su casa utilizando personal y fondos de las fuerzas armadas”.

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Varela no tardó en enterarse de lo que decían de él en aquel artículo y no vio otra salida que enviarle un telegrama al autor donde lo retaba a duelo para defender su honor herido. Un detalle que no sabía es que Biglieri, quien aceptó la “invitación”, era un experto en esgrima. Los padrinos de aquel encuentro fueron el ex senador Vicente Mastolorenzo y el abogado Jorge Nage por el lado del radical y el almirante Carlos Alberto Garzoni y el civil Atilio Barneix por el lado del almirante.

 

Los padrinos se pusieron de acuerdo en el arma a usar: un sable de filo, contrafilo y punta. Elegir una espada era sinónimo de que ambos irían hasta el final. Es decir, los duelistas se enfrentarían hasta que las heridas impidieran continuar a alguno de los dos. El lugar elegido fue uno “neutral”, una quinta en Monte Chingolo ubicada en Caaguazú al 200.

 

En todo momento se buscó la discreción y que no trascendiera públicamente. Pero la prensa internacional, que estaba en el país por el rumor de la llegada de Aristóteles Onassis, se enteró y fueron a cubrir el sangriento encuentro. Medios como la BBC, Los Angeles Times y The New York Times enviaron corresponsales a la quinta y si bien fueron echados, lograron fotografiar el evento desde el techo de una casa cercana. De hecho, el suceso apareció en una página del diario neoyorquino titulado “Affaire de honor en Argentina”.

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“En el primer ataque, Biglieri le cortó parte de la oreja derecha a Varela. En la carga siguiente, lo hirió en el brazo derecho. Varela no se quedó atrás y lastimó a Biglieri en la mano. En el segundo round, Varela cortó a Biglieri en el pómulo y en el abdomen, pero tampoco la sacó gratis, ya que Biglieri le metió un puntazo en la cadera izquierda. Entre el segundo y el tercer asalto fueron revisados por los médicos, quienes sugirieron que se debía parar el combate. Pero ambos se negaron. La adrenalina de la sangre corriéndoles por el cuerpo podía más que el dolor y el cansancio.

 

En la tercera vuelta, Biglieri fue a fondo y con la punta del sable hirió a Varela en la tetilla izquierda. Estuvo a nada de atravesarle el corazón. El sable cayó de las manos de Varela y se detuvo el combate para esterilizarlo. Mientras los padrinos limpiaban el arma, los dos se seguían insultando a los gritos y repetían una y otra vez que el duelo todavía no había terminado y que era a muerte. Los médicos los autorizaron, pero ya casi ni podían mantenerse parados. ‘Las heridas son parejas y ya no pueden seguir’, dijo Ferretto. Se habían producido catorce embestidas de uno y otro lado y los cuerpos de los dos estaban bañados en sangre. Habían sido 28 minutos tremendos”.

 

El duelo se dio por terminado por recomendaciones médicas a pesar de que ambos se seguían insultando y dispuestos ir hasta las últimas consecuencias, incluso si eso significaba morir. Biglieri le gritó a su rival cuando se retiraba: “Esto es para que ustedes, los militares, aprendan que los radicales no somos ningunos maricones”. Varela no se quedó atrás y le respondió: “Reconozco su valentía, pero no puedo decir lo mismo de todos los radicales”.

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El duelo estaba prohibido desde 1814, pero el Código Penal no preveía un duro castigo ya que iban desde los seis meses -si no había lesiones o si eran leves- y hasta cuatro años si había lesiones graves o muerte siempre y cuando los rivales se hubieran batido con intervención de padrinos que eligieran las armas y convinieran las condiciones del desafío. El enfrentamiento entre el radical y el almirante fue el último en territorio argentino, al menos del que se tenga registros, aunque recién en 2018 y tras un proyecto de ley presentado se los prohibió con duras penas.

 

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Era el año 1968 y hacía dos que el ex presidente Arturo Illia había sido derrocado por un golpe militar al mando del teniente general Juan Carlos Onganía. El periodista radical Yovilán Biglieri, quien se mantuvo siempre junto al ex mandatario, jamás le había perdonado al almirante Benigno Varela ser parte de ese grupo de hombres que ideó el golpe ya que un tiempo antes había jurado lealtad a las autoridades constitucionales y al sistema republicano.

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Si bien el derrocamiento ocurrió en 1966, Biglieri se había mantenido en silencio hasta que publicó una nota de opinión en el diario que dirigía: Autonomía. Allí no se guardó nada, teniendo palabras muy duras sobre Varela a quien llamó “traidor“:

 

“Pocos días antes del 28 de junio de 1966, fecha en que el Ejército argentino dio por terminada la gestión del doctor Illia, el entonces comandante de Operaciones Navales, almirante Varela, efectuó una comunicación de lealtad a las autoridades constituidas y hacia la defensa de las instituciones republicanas. (…) Pero quienes pensaron que el almirante Varela iba a actuar de acuerdo con sus convicciones, no conocían sus antecedentes. Varela era el mismo que juró lealtad a Perón después del 16 de junio de 1955 y el que después del 16 de septiembre quería fusilar peronistas. Era el mismo que mostraba lealtad al almirante Rojas y lo apostrofaba después que el doctor Frondizi asumió el gobierno. Era el rebelde del 2 de abril de 1963 que, como no pudo embarcarse a bordo de los buques revolucionarios, manifestó después que había concurrido a los mismos para tratar de disuadir a sus compañeros de tal intento. Era el que había realizado mejoras en su casa utilizando personal y fondos de las fuerzas armadas”.

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Los padrinos se pusieron de acuerdo en el arma a usar: un sable de filo, contrafilo y punta. Elegir una espada era sinónimo de que ambos irían hasta el final. Es decir, los duelistas se enfrentarían hasta que las heridas impidieran continuar a alguno de los dos. El lugar elegido fue uno “neutral”, una quinta en Monte Chingolo ubicada en Caaguazú al 200.

 

En todo momento se buscó la discreción y que no trascendiera públicamente. Pero la prensa internacional, que estaba en el país por el rumor de la llegada de Aristóteles Onassis, se enteró y fueron a cubrir el sangriento encuentro. Medios como la BBC, Los Angeles Times y The New York Times enviaron corresponsales a la quinta y si bien fueron echados, lograron fotografiar el evento desde el techo de una casa cercana. De hecho, el suceso apareció en una página del diario neoyorquino titulado “Affaire de honor en Argentina”.

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El duelo arrancó a las primeras horas del 3 noviembre, exactamente a las 6:12, fue el historiador Mariano Hamilton el que mejor pudo recrear el episodio y describir los tres asaltos que se sucedieron en su libro Duelos:

 

“En el primer ataque, Biglieri le cortó parte de la oreja derecha a Varela. En la carga siguiente, lo hirió en el brazo derecho. Varela no se quedó atrás y lastimó a Biglieri en la mano. En el segundo round, Varela cortó a Biglieri en el pómulo y en el abdomen, pero tampoco la sacó gratis, ya que Biglieri le metió un puntazo en la cadera izquierda. Entre el segundo y el tercer asalto fueron revisados por los médicos, quienes sugirieron que se debía parar el combate. Pero ambos se negaron. La adrenalina de la sangre corriéndoles por el cuerpo podía más que el dolor y el cansancio.

 

En la tercera vuelta, Biglieri fue a fondo y con la punta del sable hirió a Varela en la tetilla izquierda. Estuvo a nada de atravesarle el corazón. El sable cayó de las manos de Varela y se detuvo el combate para esterilizarlo. Mientras los padrinos limpiaban el arma, los dos se seguían insultando a los gritos y repetían una y otra vez que el duelo todavía no había terminado y que era a muerte. Los médicos los autorizaron, pero ya casi ni podían mantenerse parados. ‘Las heridas son parejas y ya no pueden seguir’, dijo Ferretto. Se habían producido catorce embestidas de uno y otro lado y los cuerpos de los dos estaban bañados en sangre. Habían sido 28 minutos tremendos”.

 

El duelo se dio por terminado por recomendaciones médicas a pesar de que ambos se seguían insultando y dispuestos ir hasta las últimas consecuencias, incluso si eso significaba morir. Biglieri le gritó a su rival cuando se retiraba: “Esto es para que ustedes, los militares, aprendan que los radicales no somos ningunos maricones”. Varela no se quedó atrás y le respondió: “Reconozco su valentía, pero no puedo decir lo mismo de todos los radicales”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriSolo el periodista y dirigente radical habló en público sobre el duelo. 

Varela murió en 1996 sin hacer mención alguna al episodio, Biglieri en cambio aceptó dar una entrevista donde habló de lo que pasó: “Se quedó para morir. Le podría haber cortado la carótida y no lo hice. Le dije que levantara el sable y siguiera peleando”.

 

El duelo estaba prohibido desde 1814, pero el Código Penal no preveía un duro castigo ya que iban desde los seis meses -si no había lesiones o si eran leves- y hasta cuatro años si había lesiones graves o muerte siempre y cuando los rivales se hubieran batido con intervención de padrinos que eligieran las armas y convinieran las condiciones del desafío. El enfrentamiento entre el radical y el almirante fue el último en territorio argentino, al menos del que se tenga registros, aunque recién en 2018 y tras un proyecto de ley presentado se los prohibió con duras penas.

 

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Era el año 1968 y hacía dos que el ex presidente Arturo Illia había sido derrocado por un golpe militar al mando del teniente general Juan Carlos Onganía. El periodista radical Yovilán Biglieri, quien se mantuvo siempre junto al ex mandatario, jamás le había perdonado al almirante Benigno Varela ser parte de ese grupo de hombres que ideó el golpe ya que un tiempo antes había jurado lealtad a las autoridades constitucionales y al sistema republicano.

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Si bien el derrocamiento ocurrió en 1966, Biglieri se había mantenido en silencio hasta que publicó una nota de opinión en el diario que dirigía: Autonomía. Allí no se guardó nada, teniendo palabras muy duras sobre Varela a quien llamó “traidor“:

 

“Pocos días antes del 28 de junio de 1966, fecha en que el Ejército argentino dio por terminada la gestión del doctor Illia, el entonces comandante de Operaciones Navales, almirante Varela, efectuó una comunicación de lealtad a las autoridades constituidas y hacia la defensa de las instituciones republicanas. (…) Pero quienes pensaron que el almirante Varela iba a actuar de acuerdo con sus convicciones, no conocían sus antecedentes. Varela era el mismo que juró lealtad a Perón después del 16 de junio de 1955 y el que después del 16 de septiembre quería fusilar peronistas. Era el mismo que mostraba lealtad al almirante Rojas y lo apostrofaba después que el doctor Frondizi asumió el gobierno. Era el rebelde del 2 de abril de 1963 que, como no pudo embarcarse a bordo de los buques revolucionarios, manifestó después que había concurrido a los mismos para tratar de disuadir a sus compañeros de tal intento. Era el que había realizado mejoras en su casa utilizando personal y fondos de las fuerzas armadas”.

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Varela no tardó en enterarse de lo que decían de él en aquel artículo y no vio otra salida que enviarle un telegrama al autor donde lo retaba a duelo para defender su honor herido. Un detalle que no sabía es que Biglieri, quien aceptó la “invitación”, era un experto en esgrima. Los padrinos de aquel encuentro fueron el ex senador Vicente Mastolorenzo y el abogado Jorge Nage por el lado del radical y el almirante Carlos Alberto Garzoni y el civil Atilio Barneix por el lado del almirante.

 

Los padrinos se pusieron de acuerdo en el arma a usar: un sable de filo, contrafilo y punta. Elegir una espada era sinónimo de que ambos irían hasta el final. Es decir, los duelistas se enfrentarían hasta que las heridas impidieran continuar a alguno de los dos. El lugar elegido fue uno “neutral”, una quinta en Monte Chingolo ubicada en Caaguazú al 200.

 

En todo momento se buscó la discreción y que no trascendiera públicamente. Pero la prensa internacional, que estaba en el país por el rumor de la llegada de Aristóteles Onassis, se enteró y fueron a cubrir el sangriento encuentro. Medios como la BBC, Los Angeles Times y The New York Times enviaron corresponsales a la quinta y si bien fueron echados, lograron fotografiar el evento desde el techo de una casa cercana. De hecho, el suceso apareció en una página del diario neoyorquino titulado “Affaire de honor en Argentina”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriLa noticia en The New York Times. 

El duelo arrancó a las primeras horas del 3 noviembre, exactamente a las 6:12, fue el historiador Mariano Hamilton el que mejor pudo recrear el episodio y describir los tres asaltos que se sucedieron en su libro Duelos:

 

“En el primer ataque, Biglieri le cortó parte de la oreja derecha a Varela. En la carga siguiente, lo hirió en el brazo derecho. Varela no se quedó atrás y lastimó a Biglieri en la mano. En el segundo round, Varela cortó a Biglieri en el pómulo y en el abdomen, pero tampoco la sacó gratis, ya que Biglieri le metió un puntazo en la cadera izquierda. Entre el segundo y el tercer asalto fueron revisados por los médicos, quienes sugirieron que se debía parar el combate. Pero ambos se negaron. La adrenalina de la sangre corriéndoles por el cuerpo podía más que el dolor y el cansancio.

 

En la tercera vuelta, Biglieri fue a fondo y con la punta del sable hirió a Varela en la tetilla izquierda. Estuvo a nada de atravesarle el corazón. El sable cayó de las manos de Varela y se detuvo el combate para esterilizarlo. Mientras los padrinos limpiaban el arma, los dos se seguían insultando a los gritos y repetían una y otra vez que el duelo todavía no había terminado y que era a muerte. Los médicos los autorizaron, pero ya casi ni podían mantenerse parados. ‘Las heridas son parejas y ya no pueden seguir’, dijo Ferretto. Se habían producido catorce embestidas de uno y otro lado y los cuerpos de los dos estaban bañados en sangre. Habían sido 28 minutos tremendos”.

 

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El duelo estaba prohibido desde 1814, pero el Código Penal no preveía un duro castigo ya que iban desde los seis meses -si no había lesiones o si eran leves- y hasta cuatro años si había lesiones graves o muerte siempre y cuando los rivales se hubieran batido con intervención de padrinos que eligieran las armas y convinieran las condiciones del desafío. El enfrentamiento entre el radical y el almirante fue el último en territorio argentino, al menos del que se tenga registros, aunque recién en 2018 y tras un proyecto de ley presentado se los prohibió con duras penas.

 

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Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriLa noticia en The New York Times. 

El duelo arrancó a las primeras horas del 3 noviembre, exactamente a las 6:12, fue el historiador Mariano Hamilton el que mejor pudo recrear el episodio y describir los tres asaltos que se sucedieron en su libro Duelos:

 

“En el primer ataque, Biglieri le cortó parte de la oreja derecha a Varela. En la carga siguiente, lo hirió en el brazo derecho. Varela no se quedó atrás y lastimó a Biglieri en la mano. En el segundo round, Varela cortó a Biglieri en el pómulo y en el abdomen, pero tampoco la sacó gratis, ya que Biglieri le metió un puntazo en la cadera izquierda. Entre el segundo y el tercer asalto fueron revisados por los médicos, quienes sugirieron que se debía parar el combate. Pero ambos se negaron. La adrenalina de la sangre corriéndoles por el cuerpo podía más que el dolor y el cansancio.

 

En la tercera vuelta, Biglieri fue a fondo y con la punta del sable hirió a Varela en la tetilla izquierda. Estuvo a nada de atravesarle el corazón. El sable cayó de las manos de Varela y se detuvo el combate para esterilizarlo. Mientras los padrinos limpiaban el arma, los dos se seguían insultando a los gritos y repetían una y otra vez que el duelo todavía no había terminado y que era a muerte. Los médicos los autorizaron, pero ya casi ni podían mantenerse parados. ‘Las heridas son parejas y ya no pueden seguir’, dijo Ferretto. Se habían producido catorce embestidas de uno y otro lado y los cuerpos de los dos estaban bañados en sangre. Habían sido 28 minutos tremendos”.

 

El duelo se dio por terminado por recomendaciones médicas a pesar de que ambos se seguían insultando y dispuestos ir hasta las últimas consecuencias, incluso si eso significaba morir. Biglieri le gritó a su rival cuando se retiraba: “Esto es para que ustedes, los militares, aprendan que los radicales no somos ningunos maricones”. Varela no se quedó atrás y le respondió: “Reconozco su valentía, pero no puedo decir lo mismo de todos los radicales”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriSolo el periodista y dirigente radical habló en público sobre el duelo. 

Varela murió en 1996 sin hacer mención alguna al episodio, Biglieri en cambio aceptó dar una entrevista donde habló de lo que pasó: “Se quedó para morir. Le podría haber cortado la carótida y no lo hice. Le dije que levantara el sable y siguiera peleando”.

 

El duelo estaba prohibido desde 1814, pero el Código Penal no preveía un duro castigo ya que iban desde los seis meses -si no había lesiones o si eran leves- y hasta cuatro años si había lesiones graves o muerte siempre y cuando los rivales se hubieran batido con intervención de padrinos que eligieran las armas y convinieran las condiciones del desafío. El enfrentamiento entre el radical y el almirante fue el último en territorio argentino, al menos del que se tenga registros, aunque recién en 2018 y tras un proyecto de ley presentado se los prohibió con duras penas.

 

Por Yasmin Ali

*Tw: @Yas_Friends


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Historia
Duelo

Diario 26

Yasmin Ali

El último duelo ocurrió en 1968.

Los duelos, esos enfrentamientos donde dos hombres se batían cuerpo a cuerpo por el “honor y la honra” y que por lo general solo terminaban cuando alguno fallecía, fue una práctica muy reconocida en la Argentina durante gran parte del siglo XIX y XX. Por lo general iniciaba cuando alguno de ellos se sentía “ofendido” ya que su condición de caballero había sido lastimada por algún agravio o dicho de su enemigo de turno. En el país hay varios casos resonantes y el último, legalmente reconocido, terminó en una sangrienta contienda hace 53 años.

 

Era el año 1968 y hacía dos que el ex presidente Arturo Illia había sido derrocado por un golpe militar al mando del teniente general Juan Carlos Onganía. El periodista radical Yovilán Biglieri, quien se mantuvo siempre junto al ex mandatario, jamás le había perdonado al almirante Benigno Varela ser parte de ese grupo de hombres que ideó el golpe ya que un tiempo antes había jurado lealtad a las autoridades constitucionales y al sistema republicano.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriEl hecho fue cubierto por la prensa extranjera. 

Si bien el derrocamiento ocurrió en 1966, Biglieri se había mantenido en silencio hasta que publicó una nota de opinión en el diario que dirigía: Autonomía. Allí no se guardó nada, teniendo palabras muy duras sobre Varela a quien llamó “traidor“:

 

“Pocos días antes del 28 de junio de 1966, fecha en que el Ejército argentino dio por terminada la gestión del doctor Illia, el entonces comandante de Operaciones Navales, almirante Varela, efectuó una comunicación de lealtad a las autoridades constituidas y hacia la defensa de las instituciones republicanas. (…) Pero quienes pensaron que el almirante Varela iba a actuar de acuerdo con sus convicciones, no conocían sus antecedentes. Varela era el mismo que juró lealtad a Perón después del 16 de junio de 1955 y el que después del 16 de septiembre quería fusilar peronistas. Era el mismo que mostraba lealtad al almirante Rojas y lo apostrofaba después que el doctor Frondizi asumió el gobierno. Era el rebelde del 2 de abril de 1963 que, como no pudo embarcarse a bordo de los buques revolucionarios, manifestó después que había concurrido a los mismos para tratar de disuadir a sus compañeros de tal intento. Era el que había realizado mejoras en su casa utilizando personal y fondos de las fuerzas armadas”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriVarias figuras de la política argentina se batieron a duelo. 

Varela no tardó en enterarse de lo que decían de él en aquel artículo y no vio otra salida que enviarle un telegrama al autor donde lo retaba a duelo para defender su honor herido. Un detalle que no sabía es que Biglieri, quien aceptó la “invitación”, era un experto en esgrima. Los padrinos de aquel encuentro fueron el ex senador Vicente Mastolorenzo y el abogado Jorge Nage por el lado del radical y el almirante Carlos Alberto Garzoni y el civil Atilio Barneix por el lado del almirante.

 

Los padrinos se pusieron de acuerdo en el arma a usar: un sable de filo, contrafilo y punta. Elegir una espada era sinónimo de que ambos irían hasta el final. Es decir, los duelistas se enfrentarían hasta que las heridas impidieran continuar a alguno de los dos. El lugar elegido fue uno “neutral”, una quinta en Monte Chingolo ubicada en Caaguazú al 200.

 

En todo momento se buscó la discreción y que no trascendiera públicamente. Pero la prensa internacional, que estaba en el país por el rumor de la llegada de Aristóteles Onassis, se enteró y fueron a cubrir el sangriento encuentro. Medios como la BBC, Los Angeles Times y The New York Times enviaron corresponsales a la quinta y si bien fueron echados, lograron fotografiar el evento desde el techo de una casa cercana. De hecho, el suceso apareció en una página del diario neoyorquino titulado “Affaire de honor en Argentina”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriLa noticia en The New York Times. 

El duelo arrancó a las primeras horas del 3 noviembre, exactamente a las 6:12, fue el historiador Mariano Hamilton el que mejor pudo recrear el episodio y describir los tres asaltos que se sucedieron en su libro Duelos:

 

“En el primer ataque, Biglieri le cortó parte de la oreja derecha a Varela. En la carga siguiente, lo hirió en el brazo derecho. Varela no se quedó atrás y lastimó a Biglieri en la mano. En el segundo round, Varela cortó a Biglieri en el pómulo y en el abdomen, pero tampoco la sacó gratis, ya que Biglieri le metió un puntazo en la cadera izquierda. Entre el segundo y el tercer asalto fueron revisados por los médicos, quienes sugirieron que se debía parar el combate. Pero ambos se negaron. La adrenalina de la sangre corriéndoles por el cuerpo podía más que el dolor y el cansancio.

 

En la tercera vuelta, Biglieri fue a fondo y con la punta del sable hirió a Varela en la tetilla izquierda. Estuvo a nada de atravesarle el corazón. El sable cayó de las manos de Varela y se detuvo el combate para esterilizarlo. Mientras los padrinos limpiaban el arma, los dos se seguían insultando a los gritos y repetían una y otra vez que el duelo todavía no había terminado y que era a muerte. Los médicos los autorizaron, pero ya casi ni podían mantenerse parados. ‘Las heridas son parejas y ya no pueden seguir’, dijo Ferretto. Se habían producido catorce embestidas de uno y otro lado y los cuerpos de los dos estaban bañados en sangre. Habían sido 28 minutos tremendos”.

 

El duelo se dio por terminado por recomendaciones médicas a pesar de que ambos se seguían insultando y dispuestos ir hasta las últimas consecuencias, incluso si eso significaba morir. Biglieri le gritó a su rival cuando se retiraba: “Esto es para que ustedes, los militares, aprendan que los radicales no somos ningunos maricones”. Varela no se quedó atrás y le respondió: “Reconozco su valentía, pero no puedo decir lo mismo de todos los radicales”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriSolo el periodista y dirigente radical habló en público sobre el duelo. 

Varela murió en 1996 sin hacer mención alguna al episodio, Biglieri en cambio aceptó dar una entrevista donde habló de lo que pasó: “Se quedó para morir. Le podría haber cortado la carótida y no lo hice. Le dije que levantara el sable y siguiera peleando”.

 

El duelo estaba prohibido desde 1814, pero el Código Penal no preveía un duro castigo ya que iban desde los seis meses -si no había lesiones o si eran leves- y hasta cuatro años si había lesiones graves o muerte siempre y cuando los rivales se hubieran batido con intervención de padrinos que eligieran las armas y convinieran las condiciones del desafío. El enfrentamiento entre el radical y el almirante fue el último en territorio argentino, al menos del que se tenga registros, aunque recién en 2018 y tras un proyecto de ley presentado se los prohibió con duras penas.

 

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Los duelos, esos enfrentamientos donde dos hombres se batían cuerpo a cuerpo por el “honor y la honra” y que por lo general solo terminaban cuando alguno fallecía, fue una práctica muy reconocida en la Argentina durante gran parte del siglo XIX y XX. Por lo general iniciaba cuando alguno de ellos se sentía “ofendido” ya que su condición de caballero había sido lastimada por algún agravio o dicho de su enemigo de turno. En el país hay varios casos resonantes y el último, legalmente reconocido, terminó en una sangrienta contienda hace 53 años.

 

Era el año 1968 y hacía dos que el ex presidente Arturo Illia había sido derrocado por un golpe militar al mando del teniente general Juan Carlos Onganía. El periodista radical Yovilán Biglieri, quien se mantuvo siempre junto al ex mandatario, jamás le había perdonado al almirante Benigno Varela ser parte de ese grupo de hombres que ideó el golpe ya que un tiempo antes había jurado lealtad a las autoridades constitucionales y al sistema republicano.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriEl hecho fue cubierto por la prensa extranjera. 

Si bien el derrocamiento ocurrió en 1966, Biglieri se había mantenido en silencio hasta que publicó una nota de opinión en el diario que dirigía: Autonomía. Allí no se guardó nada, teniendo palabras muy duras sobre Varela a quien llamó “traidor“:

 

“Pocos días antes del 28 de junio de 1966, fecha en que el Ejército argentino dio por terminada la gestión del doctor Illia, el entonces comandante de Operaciones Navales, almirante Varela, efectuó una comunicación de lealtad a las autoridades constituidas y hacia la defensa de las instituciones republicanas. (…) Pero quienes pensaron que el almirante Varela iba a actuar de acuerdo con sus convicciones, no conocían sus antecedentes. Varela era el mismo que juró lealtad a Perón después del 16 de junio de 1955 y el que después del 16 de septiembre quería fusilar peronistas. Era el mismo que mostraba lealtad al almirante Rojas y lo apostrofaba después que el doctor Frondizi asumió el gobierno. Era el rebelde del 2 de abril de 1963 que, como no pudo embarcarse a bordo de los buques revolucionarios, manifestó después que había concurrido a los mismos para tratar de disuadir a sus compañeros de tal intento. Era el que había realizado mejoras en su casa utilizando personal y fondos de las fuerzas armadas”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriVarias figuras de la política argentina se batieron a duelo. 

Varela no tardó en enterarse de lo que decían de él en aquel artículo y no vio otra salida que enviarle un telegrama al autor donde lo retaba a duelo para defender su honor herido. Un detalle que no sabía es que Biglieri, quien aceptó la “invitación”, era un experto en esgrima. Los padrinos de aquel encuentro fueron el ex senador Vicente Mastolorenzo y el abogado Jorge Nage por el lado del radical y el almirante Carlos Alberto Garzoni y el civil Atilio Barneix por el lado del almirante.

 

Los padrinos se pusieron de acuerdo en el arma a usar: un sable de filo, contrafilo y punta. Elegir una espada era sinónimo de que ambos irían hasta el final. Es decir, los duelistas se enfrentarían hasta que las heridas impidieran continuar a alguno de los dos. El lugar elegido fue uno “neutral”, una quinta en Monte Chingolo ubicada en Caaguazú al 200.

 

En todo momento se buscó la discreción y que no trascendiera públicamente. Pero la prensa internacional, que estaba en el país por el rumor de la llegada de Aristóteles Onassis, se enteró y fueron a cubrir el sangriento encuentro. Medios como la BBC, Los Angeles Times y The New York Times enviaron corresponsales a la quinta y si bien fueron echados, lograron fotografiar el evento desde el techo de una casa cercana. De hecho, el suceso apareció en una página del diario neoyorquino titulado “Affaire de honor en Argentina”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriLa noticia en The New York Times. 

El duelo arrancó a las primeras horas del 3 noviembre, exactamente a las 6:12, fue el historiador Mariano Hamilton el que mejor pudo recrear el episodio y describir los tres asaltos que se sucedieron en su libro Duelos:

 

“En el primer ataque, Biglieri le cortó parte de la oreja derecha a Varela. En la carga siguiente, lo hirió en el brazo derecho. Varela no se quedó atrás y lastimó a Biglieri en la mano. En el segundo round, Varela cortó a Biglieri en el pómulo y en el abdomen, pero tampoco la sacó gratis, ya que Biglieri le metió un puntazo en la cadera izquierda. Entre el segundo y el tercer asalto fueron revisados por los médicos, quienes sugirieron que se debía parar el combate. Pero ambos se negaron. La adrenalina de la sangre corriéndoles por el cuerpo podía más que el dolor y el cansancio.

 

En la tercera vuelta, Biglieri fue a fondo y con la punta del sable hirió a Varela en la tetilla izquierda. Estuvo a nada de atravesarle el corazón. El sable cayó de las manos de Varela y se detuvo el combate para esterilizarlo. Mientras los padrinos limpiaban el arma, los dos se seguían insultando a los gritos y repetían una y otra vez que el duelo todavía no había terminado y que era a muerte. Los médicos los autorizaron, pero ya casi ni podían mantenerse parados. ‘Las heridas son parejas y ya no pueden seguir’, dijo Ferretto. Se habían producido catorce embestidas de uno y otro lado y los cuerpos de los dos estaban bañados en sangre. Habían sido 28 minutos tremendos”.

 

El duelo se dio por terminado por recomendaciones médicas a pesar de que ambos se seguían insultando y dispuestos ir hasta las últimas consecuencias, incluso si eso significaba morir. Biglieri le gritó a su rival cuando se retiraba: “Esto es para que ustedes, los militares, aprendan que los radicales no somos ningunos maricones”. Varela no se quedó atrás y le respondió: “Reconozco su valentía, pero no puedo decir lo mismo de todos los radicales”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriSolo el periodista y dirigente radical habló en público sobre el duelo. 

Varela murió en 1996 sin hacer mención alguna al episodio, Biglieri en cambio aceptó dar una entrevista donde habló de lo que pasó: “Se quedó para morir. Le podría haber cortado la carótida y no lo hice. Le dije que levantara el sable y siguiera peleando”.

 

El duelo estaba prohibido desde 1814, pero el Código Penal no preveía un duro castigo ya que iban desde los seis meses -si no había lesiones o si eran leves- y hasta cuatro años si había lesiones graves o muerte siempre y cuando los rivales se hubieran batido con intervención de padrinos que eligieran las armas y convinieran las condiciones del desafío. El enfrentamiento entre el radical y el almirante fue el último en territorio argentino, al menos del que se tenga registros, aunque recién en 2018 y tras un proyecto de ley presentado se los prohibió con duras penas.

 

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Los duelos, esos enfrentamientos donde dos hombres se batían cuerpo a cuerpo por el “honor y la honra” y que por lo general solo terminaban cuando alguno fallecía, fue una práctica muy reconocida en la Argentina durante gran parte del siglo XIX y XX. Por lo general iniciaba cuando alguno de ellos se sentía “ofendido” ya que su condición de caballero había sido lastimada por algún agravio o dicho de su enemigo de turno. En el país hay varios casos resonantes y el último, legalmente reconocido, terminó en una sangrienta contienda hace 53 años.

 

Era el año 1968 y hacía dos que el ex presidente Arturo Illia había sido derrocado por un golpe militar al mando del teniente general Juan Carlos Onganía. El periodista radical Yovilán Biglieri, quien se mantuvo siempre junto al ex mandatario, jamás le había perdonado al almirante Benigno Varela ser parte de ese grupo de hombres que ideó el golpe ya que un tiempo antes había jurado lealtad a las autoridades constitucionales y al sistema republicano.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriEl hecho fue cubierto por la prensa extranjera. 

Si bien el derrocamiento ocurrió en 1966, Biglieri se había mantenido en silencio hasta que publicó una nota de opinión en el diario que dirigía: Autonomía. Allí no se guardó nada, teniendo palabras muy duras sobre Varela a quien llamó “traidor“:

 

“Pocos días antes del 28 de junio de 1966, fecha en que el Ejército argentino dio por terminada la gestión del doctor Illia, el entonces comandante de Operaciones Navales, almirante Varela, efectuó una comunicación de lealtad a las autoridades constituidas y hacia la defensa de las instituciones republicanas. (…) Pero quienes pensaron que el almirante Varela iba a actuar de acuerdo con sus convicciones, no conocían sus antecedentes. Varela era el mismo que juró lealtad a Perón después del 16 de junio de 1955 y el que después del 16 de septiembre quería fusilar peronistas. Era el mismo que mostraba lealtad al almirante Rojas y lo apostrofaba después que el doctor Frondizi asumió el gobierno. Era el rebelde del 2 de abril de 1963 que, como no pudo embarcarse a bordo de los buques revolucionarios, manifestó después que había concurrido a los mismos para tratar de disuadir a sus compañeros de tal intento. Era el que había realizado mejoras en su casa utilizando personal y fondos de las fuerzas armadas”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriVarias figuras de la política argentina se batieron a duelo. 

Varela no tardó en enterarse de lo que decían de él en aquel artículo y no vio otra salida que enviarle un telegrama al autor donde lo retaba a duelo para defender su honor herido. Un detalle que no sabía es que Biglieri, quien aceptó la “invitación”, era un experto en esgrima. Los padrinos de aquel encuentro fueron el ex senador Vicente Mastolorenzo y el abogado Jorge Nage por el lado del radical y el almirante Carlos Alberto Garzoni y el civil Atilio Barneix por el lado del almirante.

 

Los padrinos se pusieron de acuerdo en el arma a usar: un sable de filo, contrafilo y punta. Elegir una espada era sinónimo de que ambos irían hasta el final. Es decir, los duelistas se enfrentarían hasta que las heridas impidieran continuar a alguno de los dos. El lugar elegido fue uno “neutral”, una quinta en Monte Chingolo ubicada en Caaguazú al 200.

 

En todo momento se buscó la discreción y que no trascendiera públicamente. Pero la prensa internacional, que estaba en el país por el rumor de la llegada de Aristóteles Onassis, se enteró y fueron a cubrir el sangriento encuentro. Medios como la BBC, Los Angeles Times y The New York Times enviaron corresponsales a la quinta y si bien fueron echados, lograron fotografiar el evento desde el techo de una casa cercana. De hecho, el suceso apareció en una página del diario neoyorquino titulado “Affaire de honor en Argentina”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriLa noticia en The New York Times. 

El duelo arrancó a las primeras horas del 3 noviembre, exactamente a las 6:12, fue el historiador Mariano Hamilton el que mejor pudo recrear el episodio y describir los tres asaltos que se sucedieron en su libro Duelos:

 

“En el primer ataque, Biglieri le cortó parte de la oreja derecha a Varela. En la carga siguiente, lo hirió en el brazo derecho. Varela no se quedó atrás y lastimó a Biglieri en la mano. En el segundo round, Varela cortó a Biglieri en el pómulo y en el abdomen, pero tampoco la sacó gratis, ya que Biglieri le metió un puntazo en la cadera izquierda. Entre el segundo y el tercer asalto fueron revisados por los médicos, quienes sugirieron que se debía parar el combate. Pero ambos se negaron. La adrenalina de la sangre corriéndoles por el cuerpo podía más que el dolor y el cansancio.

 

En la tercera vuelta, Biglieri fue a fondo y con la punta del sable hirió a Varela en la tetilla izquierda. Estuvo a nada de atravesarle el corazón. El sable cayó de las manos de Varela y se detuvo el combate para esterilizarlo. Mientras los padrinos limpiaban el arma, los dos se seguían insultando a los gritos y repetían una y otra vez que el duelo todavía no había terminado y que era a muerte. Los médicos los autorizaron, pero ya casi ni podían mantenerse parados. ‘Las heridas son parejas y ya no pueden seguir’, dijo Ferretto. Se habían producido catorce embestidas de uno y otro lado y los cuerpos de los dos estaban bañados en sangre. Habían sido 28 minutos tremendos”.

 

El duelo se dio por terminado por recomendaciones médicas a pesar de que ambos se seguían insultando y dispuestos ir hasta las últimas consecuencias, incluso si eso significaba morir. Biglieri le gritó a su rival cuando se retiraba: “Esto es para que ustedes, los militares, aprendan que los radicales no somos ningunos maricones”. Varela no se quedó atrás y le respondió: “Reconozco su valentía, pero no puedo decir lo mismo de todos los radicales”.

Último duelo en Argentina entre Benigno Varela y Yoliván BiglieriSolo el periodista y dirigente radical habló en público sobre el duelo. 

Varela murió en 1996 sin hacer mención alguna al episodio, Biglieri en cambio aceptó dar una entrevista donde habló de lo que pasó: “Se quedó para morir. Le podría haber cortado la carótida y no lo hice. Le dije que levantara el sable y siguiera peleando”.

 

El duelo estaba prohibido desde 1814, pero el Código Penal no preveía un duro castigo ya que iban desde los seis meses -si no había lesiones o si eran leves- y hasta cuatro años si había lesiones graves o muerte siempre y cuando los rivales se hubieran batido con intervención de padrinos que eligieran las armas y convinieran las condiciones del desafío. El enfrentamiento entre el radical y el almirante fue el último en territorio argentino, al menos del que se tenga registros, aunque recién en 2018 y tras un proyecto de ley presentado se los prohibió con duras penas.

 

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