Mucho se ha dicho en estos meses en los que fuimos testigos del culebrón de ribetes épicos que fue Wandagate. Que Mauro Icardi quería abrir la pareja con Wanda Nara, que incluso se lo habría propuesto… Todo tipo de información de su vida íntima quedó a la vista.

Lo que no sabíamos, más allá de que la rubia se definió como una mujer “chapada a la antigua”

en la entrevista con Susana Giménez en la que aclaró que para ella, “un mensajito es igual a divorcio”, era lo que opina sobre el amor libre, en sus palabras.

Y ahora, a cuenta del estreno de la segunda temporada de la serie Emily en París, Wanda fue entrevistada por Netflix, un clip donde la empresaria habla sobre estos temas que, claro, tienen otro color a la luz de todo lo que vivió.

“Nunca me hubiera acostado con el novio de mi amiga. O soy todo o no soy nada”, arranca la representante, que de inmediato se diferenció del personaje de Emily, que al parecer no tiene drama en acostarse con los novios de las amigas… ¡Cualquier parecido con la China Suárez, es mera coincidencia!

Si fuera ella, la mitad de la serie se hablaría de mi culpa”, señaló Nara y en ese punto marcó la distancia entre la cultura argentina y la francesa: “hablan de infidelidad como si fuera moneda corriente y se habla mucho de las parejas abiertas”.

¿Estaría dispuesta Wandi a dejar entrar otra y otras personas a su matrimonio con el delantero del PSG? De ningunísima manera. “Para mí, si me proponen una relación abierta digo ‘chau, abierta está la puerta de casa’. Vengo con un chip que no se actualiza el mío, no soy como el teléfono que tiene la actualización”, sentenció.