En una semana de escándalos y polémicas como la aparición de un iraní prófugo en la reasunción del amigo del kirchnerismo, el presidente de Nicaragua Daniel Ortega; del viaje al Caribe de la titular del PAMI, Luana Volnovich, sin avisarle al Presidente que había pedido vacacionar en el país; o la necesidad del Gobierno de un apoyo de Estados Unidos para acordar con el FMI; pasó desapercibido el sorteo que hizo Javier Milei de su sueldo de legislador, unos $200 mil.

Más allá del aspecto frívolo, la discusión es si no se trata de un acto populista regalar todos los meses el sueldo que paga el Estado –o sea todos- para auspiciarse como dirigente, por más que haya sido una promesa de campaña. De hecho, el sorteo le permitió a Milei llegar al millón de seguidores en Instagram y aumentar las visitas a su cuenta. Pero el trasfondo es otro.

Cas Mudde, un politólogo neerlandés especialista en la ultraderecha, sostiene que la mayoría de los países presentan un caldo de cultivo fértil para la existencia de partidos de derecha radical, siempre y cuando haya: muchos ciudadanos que piensen que la élite política es corrupta, que hace falta combatir el delito con mano dura y que hay demasiados inmigrantes.

En Argentina el concepto “de derecha” se usa casi como un agravio para descalificar a alguien al asociarlo con la dictadura militar. Solía ser apropiado por los políticos de izquierda hasta que lo hizo suyo el kirchnerismo para utilizarlo contra el gobierno de Mauricio Macri. “Macri, vos sos la dictadura”, era la consigna habitual.

Milei, un economista de una vasta trayectoria con varios posgrados, docencia en distintas universidades y autor de 6 libros y medio centenar de artículos académicos, ha convertido a su partido La Libertad Avanza en la tercera fuerza en la Ciudad en las últimas elecciones legislativas. En base a una fórmula

que combina lo nuevo –fue su debut electoral-, con una propuesta económica atractiva ante el desencanto, un discurso disruptivo que mezcla verdades con agravios, y en un contexto de enojo social por las restricciones en pandemia.

Fue llamativo que durante la campaña, siendo Milei un real exponente de la derecha o ultra derecha -según la lente con que se lo analice-, el kirchnerismo no lo haya confrontado cuando siempre hace de la grieta ideológica un culto. Tal vez, la lectura de los K de que Milei le sacaría votos a María Eugenia Vidal, principal candidata de Juntos por el Cambio en la Ciudad, hizo que miraran para otro lado.

“Milei claramente es un dirigente de derecha y se para ahí ante una sociedad que está cansada del peso regulatorio del Estado, los impuestos, la falta de progreso”, sostiene a Clarín el consultor político Carlos Fara.

A modo de carta de presentación como diputado nacional, Milei afirma que “jamás te voy a subir impuestos, ni crearlos, jamás voy a ir contra tu libertad y contra tu propiedad. Con esas cuatro cositas, toda la casta política queda afuera”, se ufana.

“Casta política” fue un concepto que introdujo y ha replicado con fuerza. No es nuevo, el partido español de ultraderecha Vox, cuyo presidente y co-fundador es Santiago Abascal, desde hace algunos años viene denunciando la casta de los políticos, pero también de los sindicalistas y de los empresarios.

En agosto de 2019, invitado por el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv) de Victoria Villarruel –actual diputada que secundó en la lista a Milei- estuvo en Buenos Aires Javier Ortega Smith, secretario general de Vox.”Les propongo, como hemos propuesto a nuestros compatriotas en España, que busquen una alternativa, pero no una alternativa electoral a corto plazo, sino generacional”, dijo el dirigente.

Villarruel también es fundadora de esa ong que defiende a militares condenados por delitos de lesa humanidad y víctimas de atentados cometidos por guerrilleros. A mediados del 2021 y en plena campaña, Ortega Smith volvió a visitarla y señaló: “Siempre nos preguntan por qué tenemos tantos jóvenes, algunos de tan solo quince años, en las redes y en las calles. Porque les decimos la verdad, que no tienen derecho a todo”.

No fue casual que unos meses después, el 12 de octubre, Milei participara de un acto masivo de Vox por videoconferencia, en la que respaldó a los dirigentes de ultraderecha y “los animó a seguir luchando”. “Siempre me voy a sentir cómodo entre aquellos que defienden la libertad frente a todas las amenazas que se ciernen sobre ella, como el comunismo que la azota”.

“Milei encarna un liberalismo de derecha que no existía en Argentina. En él resuenan algunas cosas de las derechas alternativas globales, por eso su reivindicación de Trump, su vínculo con Bolsonaro y con Vox. Emerge como un outsider, un personaje excéntrico, estéticamente en las antípodas de los viejos liberales argentinos”, explica a medios españoles Pablo Stefanoni, historiador argentino y autor del libro ¿La rebeldía se volvió de derecha?

Más que críticas, intolerancia

Porteño, e hijo de padre colectivero y madre ama de casa, Milei se define apasionado, quizás para ocultar expresiones anti-democráticas, por su intolerancia.

“¿Sabes qué, Larreta? Como el zurdo de mierda que sos, a un liberal no le podés ni lustrar los zapatos, sorete. Te puedo aplastar aún en silla de ruedas”, insultó Milei al jefe de gobierno porteño en plena campaña. También cruzó al ministro de Seguridad, Aníbal Fernández tras una marcha por un caso de inseguridad en La Matanza: “Se ve que 15 años después, Aníbal Fernández sigue creyendo que la inseguridad es una sensación.¿No te da un mínimo de empatía escuchar al padre y a los hijos del hombre asesinado? ¿Por qué sos tan hijo de puta?”, escribió en su cuenta de Twitter. El último episodio de agravios del diputado de La Libertad Avanza fue la semana pasada, cuando calificó al gobernador Axel Kicillof de “socialista recalcitrante” y al ministro de Economía, Martín Guzmán, de “pelotudo”.

El estar en las antípodas de la izquierda lo llevó a exacerbarse contra ese sector, como cuando cerraba sus discursos en los actos exclamando “zurdos de mierda”.

La crítica más clara provino de un dirigente que se presenta como liberal, respetado por todo el arco político incuso por Milei, Ricardo López Murphy. “Yo recuerdo cuando el kirchnerismo escupía los retratos de los opositores o cuando hacía referencias zoológicas, entonces uno era rata y el otro era carancho. Me parece que para enfrentar al kirchnerismo, que es una cultura que nos trajo estas prácticas, no hay que hacer kirchnerismo inverso. Lo que hizo Milei es muy parecido, es kirchnerismo inverso”.

Para Carlos Fara, “Milei está cumpliendo con todo el manual anti-status quo, no lo veo un anti sistema democrático. En cuanto al sorteo, no asociaría el éxito a una adhesión. Una cosa es querer ganarse el sueldo y otra apoyar a Milei. De hecho, el que ganó se autocalificaba de kirchnerista”.

Milei se define como minarquista y su ideal de sociedad es el anarcocapitalismo.

Los minarquistas consideran que para preservar la libertad es necesario un gobierno mínimo y su concepción está asociado con los anti-Estado. En tanto el anarcocapitalismo es una corriente filosófica que va en esa misma línea, y considera que la sociedad debe estar organizada sin la intervención del Estado, defendiendo la propiedad privada, y cree que el propio sector privado debe encargarse de prestar servicios básicos como seguridad, justicia, impuestos, sanidad, control del dinero.

El anarcocapitalismo es una rama del liberalismo. Sin embargo, el liberalismo aboga por una presencia del Estado en cuestiones como la seguridad o para controlar y arbitrar acuerdos y contratos, pero para el anarcocapitalismo se podría prescindir del Estado.

En 2020 en Polonia, Rafal Trzaskowski, candidato a presidente por una coalición que se abraza al minarquismo, estuvo a punto de ganar la elección. El actual mandatario, Andrzej Duda, le ganó en el ballottage por apenas 2 puntos, 51,03 a 48,97%. ¿Qué proponía el equivalente polaco de Milei? La supresión del salario mínimo, la privatización de las remanentes empresas y servicios en manos del estado, la supresión de los sindicatos y grandes exenciones fiscales para promover la dinamización de la economía.

¿Será Milei el líder de una derecha en la Argentina o terminará siendo un personaje mediático que se irá desdibujando con el tiempo?

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