Mauro Icardi portada

Ese amor clandestino, que se elucubró en las sombras y que se cristalizó en las sábanas doradas de una habitación de lujo sigue latente. El romance prohibido de Mauro Icardi con la China Suárez activó un maremoto de secuelas, de situaciones que se entretejieron tras esa noche de lujuria.

El Wandagate no se disipó, todavía no se apagaron las cenizas del fuego más incandescente. A pesar que Wanda Nara se empecina en exhibir el modelo de una familia ensamblada feliz, aun pululan por la atmósfera diversas consecuencias.

Uno de los efectos de este engaño se cuece en el seno mismo del clan Nara. Hace unas semanas, Paparazzi describió las pruebas de un encono furioso de Valentino López, el mayor de los hijos de Wanda, con Icardi. A través de las publicaciones en redes sociales, se percibió la intencionalidad del adolescente de no abrazar a Mauro.

Una información que ahora agrega más datos y más sustancia. La novedad se centra en que los tres varones de Wanda coinciden en un sentimiento de dolor y de bronca para con el esposo de su madre. Así, los niños cultivan una emoción de rechazo absoluto.

Atenta a todo lo que se habla en las redes sociales y al cariz que adquirió esta noticia, Wanda realizó una maniobra para intentar modificar la opinión pública. ¿Qué hizo? Resulta que la influencer aprovechó el cumpleaños de Francesca, que festejó sus siete añitos, y grabó una situación familiar.

En el video se lo escucha a Benedicto preguntarle a Icardi: “Papi, vos ¿quién querés que gane?”. No suena a casualidad que justo haya elegido esa porción, ese fragmento. Por lo pronto, se erige en una prueba de que el niño lo considera como un padre.