El poroteo infinito en la Cámara de Diputados, que afectó a la oposición para la modificación de Bienes Personales y al oficialismo para el Presupuesto 2022, tal vez no hubiera sido necesario si se cumpliera con una ley que ratifica la Constitución y que el Congreso no respeta desde hace más de 30 años

La Constitución establece que con el resultado de cada censo se debe actualizar el número de diputados de cada provincia, pero nunca se hizo desde la vuelta de la democracia. Este año el Gobierno encarará un nuevo recuento poblacional.

Los propios legisladores calculan que a Buenos Aires le faltan cerca de 30 diputados, y que también está subrepresentado el número de bancas de otras poblaciones numerosas como las de Córdoba o Mendoza. A su vez -por los topes mínimos y los agregados de legisladores dispuestos por leyes militares – hay otros distritos sobrerepresentados como la propia Ciudad de Buenos Aires.

En 2018, a raíz de la denuncia de un candidato a diputado cordobés, la Cámara Nacional Electoral instó al Congreso a respetar el mandato constitucional y actualizar la cantidad de diputados. En los últimos años se presentaron varios proyectos pero ninguno avanzó, a pesar de la requisitoria de la Justicia.

El último dictador de Argentina, el general Reynaldo Bignone, promulgó en 1983 la Ley Nº 22.847, que estableció un diputado cada 161 mil habitantes o fracción no menor de 80.500. Pero además, dispuso un mínimo de cinco diputados por provincia y mantuvo los tres diputados extra por provincia que se habían agregado por la Ley N° 19.862 de 1972.

Con esas reglas y en base a los datos del censo de 1980 -cuando en el país había 27.949.480 habitantes- se llegó a las 257 bancas que tiene actualmente la Cámara de Diputados. Desde ese entonces hubo tres censos. El último, en 2010, estableció que en Argentina viven 40.117.096 ciudadanos

La Cámara Nacional Electoral, en un falló histórico, le dijo al Congreso que actualice la cantidad de diputados nacionales hace tres años. Fue a raíz de la presentación realizada en 2016 por el ex diputado provincial cordobés, Aurelio García Elorrio, de Encuentro Vecinal.

“¿Por qué Córdoba necesita 170 mil votos para meter un diputado mientras que otra provincia lo logra con 80 mil? El voto de la población tiene que valer lo mismo. Para igualar la representación por provincias ya está el Senado”, se queja Elorrio ante Clarín, y asegura que va a “seguir peleando” por esta causa.

Elorrio utiliza la Ciudad de Buenos Aires para comparar. El censo de 2010 indicó que hay 2.890.000 porteños y que Córdoba tiene 3.308.000 habitantes. Sin embargo, la Ciudad tiene 25 diputados nacionales y Córdoba 18.

“El desfasaje es notorio. Claramente a la Ciudad le sobran o a nosotros nos faltan. No digo que haya que tener un Congreso más costoso, con más de 300 personas. Se pueden mantener los 257 pero distribuirlos equitativamente. En algunos temas, un elector cordobés no piensa igual que uno porteño”, sentencia sobre “La Ley Bignone”, como se la conoce en el Parlamento.

Muchos coinciden con esa visión y señalan, incluso, que en una composición diferente hay leyes que nunca se hubieran aprobado. También, que si algunas provincias tuvieran más diputados, algunos partidos minoritarios que no alcanzaron a entrar, lo hubiesen hecho.

En un Congreso como el actual, casi empatado entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos, podría significar una gran diferencia.

Cómo podría ser la nueva composición de la Cámara

Entre los últimos proyectos para actualizar la cifra se encuentran los de Margarita Stolbizer (Juntos por el Cambio) y Myriam Bregman (Frente de Izquierda).

Bregman, propone sostener el porcentual de un diputado cada 161 mil habitantes o fracción no menor de 80.500, el mínimo de 5 por provincia, pero agregar tres legisladores más por provincia. Con la actualización poblacional eso elevaría el número de diputados a 328. Para la Izquierda Buenos Aires pasaría de los 70 diputados actuales a 100; Córdoba de 18 a 24; Santa Fe de 19 a 23 y Mendoza de 10 a 14.

Ante la crítica por el aumento de bancas, la izquierda cita que en Canadá, una población de 34 millones, hay 308 legisladores, o Sudáfrica, que con 50 millones de habitantes posee una cámara baja con 400 miembros. También remarcan que España, con 40 millones, tiene una cámara baja integrada por 350 miembros.

Como anticipo a una crítica liberal, la Izquierda en el propio proyecto habla de no aumentar el gasto público: “Tanto los legisladores como todos los funcionarios públicos no deberían percibir un haber superior al salario promedio de la Argentina. En ese sentido, tenemos proyectos para que los diputados perciban un haber por el mismo monto que un docente con 30 años de antigüedad”.

Por su parte, el proyecto de Stolbizer plantea un diputado cada 140.000 habitantes, o fracción no menor a 70.000, y no menos de cuatro diputados por distrito. La Cámara de Diputados pasaría de 297 miembros a 324, pero insiste con que es necesario discutirlo: “Hay una violación flagrante“.

A diferencia de otros proyectos, Stolbizer plantea achicar a cuatro el mínimo por provincia. “Ahora por ejemplo estamos con el Pacto Fiscal. Siempre hay necesidad del Ejecutivo de negociar con los gobernadores, que tienen un enorme peso en el Congreso por lo que valen esos cinco diputados, que tienen más peso que los de Buenos Aires, donde debería haber más representantes”, señala Stolbizer a Clarín.


Margarita Stolbizer, diputada de JxC presentó un proyecto en 2016. Foto: Lucía Merle

“Si nos ajustáramos a las diferencias con el Censo, las provincias pequeñas pasarían a tener una o dos, para no perjudicarlas, ponemos los números para que no pierdan proporcionalmente pero sí que bajen.

Y, la líder del GEN se adelanta a las posibles críticas: “En general estos temas tienen mala opinión pública, porque parece un intento de poner más legisladores y no se ve que hay una ilegalidad. En mi cálculo va a aumentar el número de diputados, pero le baja a las provincias chicas, y tampoco nos vamos a otros países, donde hay 500 diputados”.

La pérdida de representación

“Las reglas de juego actuales implican que ninguna provincia puede tener menos representantes que en 1976. Y si eso se buscara modificar, ¿qué provincia aceptaría perder representación?”, se pregunta Leandro Domínguez, coordinador de Análisis Político de Directorio Legislativo.

Por otra parte, advierte: “Si Buenos Aires sumara todas las bancas que le corresponden, tendría un peso mayor al 30 % de la Cámara. Si una fuerza arrasa en ese distrito también alteraría los consensos parlamentarios”.

Para mayo de este año está previsto que se realice el Censo que estaba planificado para 2020 y fue suspendido por el inicio de la pandemia de coronavirus. El resultado de esa encuesta podría profundizar la irregularidad de un Congreso que desde hace 30 años no cumple con lo que establece la Constitución y tiene su propia actualización fuera de agenda.

AFG



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