Jennette McCurdy reformuló su experiencia con la fama y, en su unipersonal Estoy contenta porque mi mamá murió, reflejó la crueldad de su infancia como estrella infantil. La actriz, que protagonizó iCarly y actuó junto a Ariana Grande y Harrison Ford, plasmó todo en un libro homónimo que a días de salir ya es best seller y agotó la primera tirada.
“Era importante para mí explorar el abuso emocional y psicológico que soporté durante mi tiempo como artista joven. Siento que no tenía las herramientas, el lenguaje o el apoyo necesario para hablar por mí misma en ese entonces, así que este libro es una forma de honrar esa experiencia y dar voz a mi antigua yo”, explicó en una entrevista que le dio a Nylon. Lo define como un material que expresa “resiliencia, independencia y la alegría de lavarte tu propio pelo”.
Qué cuenta Jennette McCurdy en “Estoy contenta porque mi mamá murió”
Con el libro en la calle, en internet rebotó la denuncia que señala a uno de los productores del universo Nickelodeon como el culpable. Jennette McCurdy evitó nombrarlo: a lo largo de todas las páginas se refirió a él como “el Creador”. Y es un secreto a voces que se trata de Dan Schneider.
En Estoy contenta porque mi mamá murió, la actriz relata lo mal que la pasó y la cifra que le ofrecieron por no contarlo. En una prueba de vestuario de una bikini, “el Creador” la forzó a tomar alcohol siendo menor de edad.
“Nadie está mirando, Jennette. Estás bien. Los chicos de Victorious se emborrachan juntos todo el tiempo. Los niños de iCarly son tan sanos. Necesitamos darles un poco de ventaja”, reveló que le dijo tras bambalinas.
“Me da palmaditas en los hombros y luego la palmadita se convierte en un masaje. Mis hombros tienen muchos nudos, pero no quiero que sea ‘el Creador’ quien los elimine. Quiero decir algo, decirle que se detenga, pero tengo mucho miedo de ofenderlo”, escribió en su autobiografía.
Cuando se lo contó a su madre, siendo aún adolescente, ella le respondió que ese era el precio que tenía que pagar por ser famosa.
Pero todo se puso más turbio cuando se reunió con otro productor importante para comentarle lo que le había sucedido en el set. “Pensalo como un regalo de agradecimiento: te están dando 300 mil dólares y lo único que quieren que hagas es que nunca hables públicamente de tu experiencia en Nickelodeon, específicamente lo que esté relacionado con ‘el Creador’”, le dijeron sin pruritos.
“No, no es dinero gratis lo que me están ofreciendo. Esto es dinero para callar”, reflexionó en su libro. Y agregó, sorprendida: “¿Qué? ¿Nickelodeon me ofrece 300 mil dólares para que no hable públicamente de mi experiencia en el programa? ¿Mi experiencia personal del abuso de ‘el Creador’? Esta es una cadena con programas hechos para chicos ¿No deberían tener algún tipo de brújula moral?”.
No es la primera vez que Dan Schneider es señalado: En 2018 y con el #MeToo como bandera, fue acusado de abuso, acoso y pedofilia por diferentes miembros de la compañía, entre ellos varias estrellas infantiles. Nickelodeon lo echó ese mismo año, aunque al día de hoy no recibió ninguna denuncia penal en su contra.
La primera en alzar su voz fue Amanda Bynes, quién aseguró que fue víctima del productor y también de su padre, en una historia similar a la de McCurdy. Además, en internet circula una teoría conspirativa asegura que Schneider es el padre de la hija que tuvo Jamie-Lynn Spears, la hermana de Britney, cuando tenía 16 y protagonizaba una de sus creaciones.
