Por Alejandro Laffón (@alelaffon)
La leyenda de Serena Williams se extiende, como mínimo, por un partido más. En su debut en el US Open derrotó a la tenista montenegrina Danka Kovincic en un partido repleto de emociones.
Desde la previa el ambiente se llenó de nostalgia, debido a que cualquiera de los encuentros podría pasar a la historia como el último de la estadounidense. En esta ocasión, la recibió un Arthur Ashe con el aforo completo (y tal vez con un poco más), donde fue presentada cómo la mejor tenista de todos los tiempos y el estadio se vino abajo al momento de su entrada. Ella, como siempre, cumplió desde lo estético: repleta de brillantes y diamantes, de la mano de Nike.
Now that is an entrance, @serenawilliams.#USOpen pic.twitter.com/vpdNSWcTes
— US Open Tennis (@usopen) August 29, 2022
Una vez comenzó el partido, los nervios se dejaron ver. Serena no se encontró con la mejor faceta de su saque, con un primer servicio que no lograba conectar y dobles faltas que preocuparon. Pero rápidamente tomó ritmo, su juego se tornó agresivo y supo responder ante cada golpe de Kovincic, quien optó por presionar al medio en vez de a los laterales. Un quiebre le bastó a la ex número 1 del mundo para tomar el primer set.
La tendencia no cambió en el segundo parcial, donde se intercambiaron servicios, pero Williams lo tuvo siempre bajo control. Aprovechó cada oportunidad que tuvo para subir a la red, donde sigue siendo letal, sin darle posibilidades a su rival. Tras una 1 hora y 42 minutos (aunque pareció durar más, tal vez por lo significativo del encuentro), Serena avanzó tras imponerse por un contundente doble 6-3.
That winning feeling. #Serena pic.twitter.com/xJ4YUdi1Fj
— US Open Tennis (@usopen) August 30, 2022
La próxima rival de Serena Williams
En segunda ronda se enfrentará a nada más y nada menos que Annet Kontaveit, actual número 2 del ranking y una de las favoritas al título. Si bien desde la lógica la lituana corre con ventaja, también tendrá que tener en cuenta que enfrente tendrá a la mujer que ganó 23 Grand Slams.
Un nuevo capítulo se escribió en Nueva York y el fanático deberá entender que Serena Williams no se aferra al deporte blanco, sino que la historia del tenis no quiere dejarla ir.
