No están siendo semanas fáciles para Gerardo Romano. Hace unos días, el actor fue acusado por la actriz Paula Di Chello de haberla besado fuera de libreto hasta dejarle el labio sangrando cuando compartían el set de Se dice amor, novela que se emitió en 2005 por la pantalla de Telefe. Si bien en un primer momento prefirió mantenerse en silencio, en las últimas horas el protagonista de Un judío común y corriente decidió hablar y dar su versión de los hechos.
“Tuvimos una escena en una novela en la que él me empujó contra una pared y me mordió la boca. Me salió sangre. No me avisó. Y eso no estaba en la escena. No había escena de besos, él inventó el beso y, además, la mordida”, graficó en un móvil con Intrusos.
También en diálogo con el programa que conduce Florencia de la V, Romano desestimó los dichos de di Chello. Y este martes por la tarde el protagonista de El Marginal se sentó en el living del ciclo de América para volver a defenderse de esta grave acusación.
“Se olvidó de que estaba haciendo una ficción. El actor estaba haciendo un personaje. Yo no tengo el guion conmigo y ella no lo aporta. Si ella muestra que fue así… Pero y si fuera así, ¿qué? No está mal, no es una cuestión moral”, comenzó a decir Romano en relación a la denuncia de la actriz, quien asegura que el beso y la mordida no estaban pautadas para la escena en cuestión.
“Yo no lo recuerdo: no tengo el libreto, no recuerdo si estaba marcado. Dudo mucho que Hugo Alejandro Moser deje a un actor inventar una escena de besos donde no la había”, insistió Romano en su punto. “Lo que demuestra que ella miente y tiene mala intención es que diga que la corrí por los pasillos. Nunca hice eso. Yo era tímido y retraído, no iba a levantar chicas al boliche”, volvió a decir.
“Te veo enojado, Gerardo”, le apuntó Marcela Tauro, integrante del panel. “¿Cómo no voy a estar enojado? Estoy acá dando explicaciones como un pelotudo, con mis hijos, que creen que soy un violador. Con las redes sociales que dicen cualquiera. Yo he leído: ‘Gerardo Romano va a comprar merca a la villa 1 11 14 y se lleva chicos de 14 años para cogerse’. Y eso lo leen mis hijos, también. Y ahora esta chica dice esto y me dicen ‘violín’”, se defendió el actor.
Asimismo, dio ejemplos de escenas polémicas que rodó a lo largo de su carrera y que no le supusieron un problema. “Una vez con Esther Goris hicimos una escena tremenda: violación, golpes, cocaína, qué sé yo cuánto… Fue una lucha de UFC con la Goris, que está loca. Terminamos la escena, me miro la mano y tengo un manojo de pelos. Y le digo: ‘Esther, te arranqué pelo…’. ‘¿Qué? No me dí cuenta, no sentí nada’, me dijo ella. Me pasó igual con Luis Brandoni, que un día me pegó un rodillazo y me dejó la cara así, pero no le hice un juicio por lesiones”, contó.

Romano confesó que la acusación pública de abuso lo angustió: “Tengo 76 años, hace 50 que soy actor, 56 que soy abogado. Fui jefe de la División de Sumarios del Ministerio de Justicia de la Nación, fui profesor en la Facultad de Derecho de la UBA, fui policía federal, fue cadete en el Colegio Militar, jugué al rugby en el Club Olivos. No tengo prontuario, tengo una reputación, amo a mis hijos, cumplí con mis padres”, dijo antes de comenzar su extenso descargo ante este diario.
