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lunes 27 de febrero de 2023

El 29 de junio de 1981 llegaba Diana Spencer a la catedral de St. Paul con el vestido de novia que todo el planeta quería ver y que fue mantenido en secreto durante meses. Con un sin fin de capas de tela y un velo que medía cerca de ocho metros, para los diseñadores solo hubo un detalle que ellos captaron de inmediato.

Los diseñadores del vestido más esperado por el público, Elizabeth y David Emanuel, desde sus casas observando la ceremonia, notaron algo que pasó desapercibido por los millones de espectadores que sintonizaron sus televisores para ver la boda del año. No pudieron más que sentirse horrorizados al observar que el traje nupcial de la próxima princesa de Gales, estaba arrugado.

Mientras el mundo entero disfrutaba con entusiasmo toda la ceremonia y se deleitaron al ver a Diana de 20 años, dar el “sí quiero” a su príncipe azul. Los diseñadores no podían sino pensar en la cantidad de arrugas que tenía ese precioso vestido. No fue sino hasta 2018 en un documental que, Elizabeth y David Emanuel, confesaron que ellos sabían que esa tela se arrugaría sin ninguna duda. Informa Voces Críticas.

Los creadores del vestido estaban ansiosos de las consecuencias que iba a tener esa imperfección en el traje. Pero al finalizar todo lo concerniente a la ceremonia recibieron una llamada inesperada. Diana Spencer personalmente les llamó para agradecerles su trabajo y les dijo que estaba feliz con su vestido.

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Muy a su pesar, los diseñadores de Diana, no estaban conformes con el resultado que vieron en la televisión, pero el saber directamente de la novia que estaba completamente feliz con el resultado, les brindó mucho alivio. Ya que, mientras la novia esté feliz, eso es todo lo que importa.

Para todos los curiosos que quieran ver el vestido de novia de Diana de Gales, este se encuentra exhibido en el palacio de Kensington. Eso sí, este no tiene las arrugas que horrorizaron a los diseñadores en 1981 y que al final nadie notó en su momento.

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/Fuente Voces Criticas

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