Perdimos. El cine argentino, no pudo como el fútbol, sumar una tercera estrella a su camiseta. Argentina, 1985 se quedó con las ganas de igualar los triunfos de La historia oficial, en 1986, y de El secreto de sus ojos, en 2010, porque el Oscar a la mejor película internacional se lo quedó la alemana Sin novedad en el frente.
A pesar de su excelente performance en distintos festivales y certámenes internacionales, Argentina, 1985 venía con mal pálpito para la fiesta máxima de Hollywood.

Más allá de saber que competían contra un gran film, al comienzo de la ceremonia un pequeño detalle avivó las esperanzas que en ese momento tenía Ricardo Darín. “Me confundió un poco la llegada de Antonio y de Salma, porque hasta ahí sabíamos que estábamos mal, pero cuando los vi a ellos dije: ‘¿será que…?’.
«Los que están invitados a presentar un premio están invitados desde hace mucho tiempo atrás. Esa alta dosis de latinidad me hizo dudar, pero enseguida miré hacia un costado y vi a un camarógrafo que estaba apuntando a Berger y dije ‘ah no’. La cámara ya estaba lista. Pero todo bien, es parte del juego, ganas o perdes”, sostuvo el actor en diálogo con TodoNoticias.
La película teutona ya había arrasado en febrero pasado en los BAFTA, la entrega de premios más prestigioso del Reino Unido. Allí se consagró como mejor película del año, la categoría más importante, y también cosechó otros seis premios más como mejor película de habla no inglesa (le ganó a Argentina, 1985), mejor director (Edward Berger), mejor guión adaptado, mejor fotografía y mejor banda sonora original. Por eso, ante este panorama, Darín valoriza aún más el éxito cosechado: “Hicimos más de lo que pudimos, hicimos un camino glorioso, nosotros ganamos el goya, el golden globe, ganamos premios por todos lados, la gente abrazó y adoró la película, esta es una instancia donde quedan cinco y la moneda cae para un lado o para el otro. Es así, hay que entenderlo, aceptarlo y felicitar a los ganadores”.

Por último, el actor no escondió su decepción al no llevarse el ansiado premio –del cual sí disfrutó en 2010 con el Secreto de sus ojos– y envió un mensaje para todos los argentinos que siguieron la ceremonia: “Siento profundamente en mi corazón la “posible” decepción que puede haber sentido mucha gente en Argentina porque sé como estaban, pero es así, se gana y se pierde pero hay que saber perder también. Ahora valoramos mucho más los premios anteriores, porque pareciera que la meca fueran los oscar solamente y todo lo demás no”.
Por último también se sumó Peter Lanzani y destacó lo mejor de la experiencia que había vivido: “Compartir con amigos, cruzarse con gente, charlar, hablar de cine, fue una experiencia muy linda. Estaban todos, charlar con Spielberg, Del Toro. Charlar un poquito con algunos. Era una película necesaria que va a seguir dando mucho de qué hablar durante los años y nosotros estamos felices de la experiencia que vivimos”.

Dolores Fonzi, actriz y mujer de Santiago Mitre, llegó a la gala con un destacado vestido en tono off-white de características Old Hollywood. La diseñadora detrás de este impresionante vestido es la reconocida diseñadora María Gorof que dialogó con Infobae. “Para esta ocasión, tomé como inspiración el estilo Old Hollywood. Hicimos un research de los vestidos más icónicos de la red carpet y vimos que los tonos favoritos de las grandes divas son el blanco o el off-white”, recordó la diseñadora. En ese sentido, señaló que buscó acompañar la decisión de la actriz con “un clásico eterno”. Es
