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Beatriz de Holanda es una de las tantas reinas que decidieron el destino de Países Bajos durante 125 años, desde que murió en el siglo XIX, Guillermo III, hasta 2013 que tomó el trono su hijo Guillermo de Holanda. El actual monarca es el único que cortará la racha femenina en el poder, ya que luego asumirá el trono su hija, la princesa Catalina Amalia que toma cada vez más presencia pública.

De hecho, la ex reina acompañará a su nieta princesa en la coronación de Carlos III, quien representará por primera vez en solitario a la casa real en un evento tan importante. Esto fue una buena decisión porque Beatriz resolvió innumerables escándalos que sufrió la monarquía holandesa, como el soborno a Lockheed y el oscuro caso de la “Rasputina” holandesa.

Beatriz de Holanda tuvo que lidiar con lo que sucedió en la corte holandesa en los años 50, que podría seguir ocurriendo en la actualidad. Hace poco se rumoreo que la “adivina” a la consultaba Charlene de Mónaco era la resposable de varias de sus extrañas decisiones. La gran crisis que debió enfrentar la princesa ocurrió en 1954, cuando su padre, el príncipe Bernardo de Lippe, dejo entrar al palacio a la curandera Greet Hofmans, quien estaba dispuesta a curar la ceguera de la cuarta hija de la reina, la princesa María Cristina.

Finalmente, ante la sorpresa y la polémica que provocó la tracendencia de lo que sucedia en palacio, Beatriz expulsó a Greet Hofmans, en 1956 bajo amenaza de muerte. Pero, luego fue sustituida por otro charlatán que le prometió a la reina Juliana sanar a su hija. Se llamaba Adamsky y era norteamericano, y su llegada a la familia real fue arrancada de raíz por la entonces princesa heredera al trono Orange. Beatriz echó a Adamsky y sus venusianos de la corte, inmediantamente.

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Para sorpresa de la entonces princesa, quién puso a la monarquía en peligro un año antes de que ella asumiera al trono, fue su propio padre y lo hizo por el dinero, que recibió como “comisión” de la empresa norteamericana aeronáutica Lockheed. La compañía de 1975 a 1976 gastó 22 millones de dólares en sobornos a altos mandos internacionales para garantizar la venta de sus aviones militares en todo el mundo, y eso incluía al marido de la reina, el príncipe Bernardo de Lippe.

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En medio de este escándalo, la propia princesa Beatriz dijo que “en esa situación, con su padre perseguido por la Justicia y la dimisión de la reina Juliana, ella no sucedería a su madre, lo que supondría el final de la dinastía de los Orange”. Además, en 1979, la princesa Beatriz y el gobierno llegaron a un tácito acuerdo, su madre abdicaría tras celebrar su aniversario en el trono.

/Fuente Voces Criticas