El cerebro es uno de los órganos más vitales del cuerpo humano, y su bienestar está ligado a una dieta equilibrada y rica en nutrientes específicos.
Para contribuir a la preservación de las funciones cognitivas, es preciso añadir antioxidantes para proteger a las células del daño oxidativo. Estos se encuentran de forma natural principalmente en frutas y verduras frescas. Entre ellas, la vitamina E, presente en aceites vegetales, y la vitamina C, que se encuentra en los cítricos, el kiwi o el morrón rojo.
Los ácidos grasos como el Omega 3 y el Omega 6 tienen una función particular en el cerebro, ya que permiten que la conexión entre neuronas sea más eficiente. Esos nutrientes están presentes en los pescados de mar, pescados de agua fría como el salmón, el arenque, la caballa o el atún. También están en frutos secos, semillas y aceites vegetales.
