Los tatuajes en las manos son posiblemente los que más cuidados necesitan y más rápido se desgastan, ya que esta zona junto con el rostro es la parte que más está expuesta a lo largo de los años y por ello la que también sufre un mayor deterioro con el paso del tiempo.
La piel de las manos es resistente y a la vez frágil. Si bien la de las palmas está efectivamente más curtida por esto mismo, la del dorso es justo lo contrario. Además cuenta con escasas glándulas sebáceas, lo que hace que sea mucho más fina y sensible y se se asemeje a la del contorno de los ojos.
Sin ser conscientes, hacemos miles de gestos por pequeños que sean a lo largo del día y esto implica que la piel se estire múltiples veces cada vez que movés literalmente un dedo. Y esto es uno de los primeros aspectos a tener en cuenta.
