Las papas se consumen de múltiples maneras, desde las fritas, en tortilla española, puré, ensalada y cocida. Si bien esta puede ser la preparación más sencilla, tiene su truco.
Lo primero que debés saber es que existe cierto tipo de papas que, por su consistencia y propiedades, son mucho más aptas para cocer. En particular aquellas de piel blanda, pero que cuentan con la suficiente resistencia para que no se deshagan.
Se recomienda optar por las de piel amarillenta y forma ovalada, de las variedades Monalisa, Kennebec, Spunta o Desirée. Al momento de adquirirlas, tratá de elegir las frescas, ya que al estar recién recogidas, contienen una mayor concentración de agua, que les proporciona una textura más firme y evita que se deshagan al someterlas al calor.
