Secar el esmalte luego de pintarte las uñas puede ser un poco tedioso ya que tenés que dejar de hacer todo para mantenerlo alejado de cualquier cosa que pueda dañarlo.
Hay varios trucos sencillos para acelerar este proceso, uno de los que mejor funciona es poner mucho hielo en un bowl, llenarlo con agua y sumergir tus uñas con esmalte fresco por algunos segundos. Tené cuidado que las uñas no choquen con los hielos porque de lo contrario podrías dañarlas.

Luego sacalas, tocalas con precaución y verás cómo el agua helada las secó como por arte de magia. Si la pintura aún se puede dañar, sumergilas nuevamente para que se haga el efecto por segunda vez.
