El conflicto es parte de la vida. Tenemos diferentes puntos de vista, opiniones, creencias y deseos, y esto puede generar desacuerdos en el ámbito privado y en el público. En los vínculos se expresan diferentes formas de relacionarnos, contradicciones y sentimientos internos. Somos seres complejos y abiertos, y las emociones, no siempre racionales, influyen en las decisiones que tomamos.
Existen tres actitudes que podemos tomar ante un conflicto:
Agresiva: son personas que no consideran a la otredad y pierden fácilmente el control. Por lo general, adoptan una postura dominante, exagerada y se frustran rápidamente. Les resulta difícil crear un espacio de intimidad y romper con la lógica de amenazado y amenazador.
