La falta de actividad física regular y de movimiento en general impacta de forma negativa en la salud física y mental, es por ello que debemos evitar el sedentarismo.
Esta condición reduce el gasto calórico, lo que genera condiciones para la obesidad y el sobrepeso. A su vez, incrementa las probabilidades de sufrir afecciones cardiovasculares como infarto de miocardio o accidente cerebrovascular. También es capaz de desencadenar diabetes de tipo 2 dado que la inactividad física reduce la sensibilidad a la insulina.
Osteoporosis, hipertensión arterial, colesterol alto y problemas de salud mental como depresión, ansiedad y deterioro cognitivo son otras de las consecuencias.
